¿Resucitó LAP, Lima Airport Partners, la empresita que tiene la concesión del Aeropuerto Jorge Chávez, a Walt Disney, el genial norteamericano que hacía hablar a los animales? Sin ninguna duda, alguien o algunos de esa especie zoológica, son los fautores de la edificación del hotel que más parece cripta en pleno frontis del primer terminal aéreo del Perú en la Avenida Faucett. De resultas que la magia de estos ineptos ha conseguido que la antaña y primorosa buena vista del Aeropuerto sea hoy una exhibición macabra que es lo que en realidad parece eso que llaman “hotel”.

Sin dejar la chanza, no hay otra forma de hablar sobre las proezas innumerables –todas corruptas- de LAP, hay que preguntar ¿cuáles son los dictámenes de Defensa Civil ante las aberraciones en la construcción? Por ejemplo. Las antiguas rampas van a dar hoy, gracias al brulote arquitectónico, al hotel. ¿Y si hay un siniestro de proporciones, por dónde evacúa la gente? ¿O estamos arriesgando vidas humanas por la majadería aventurera del consorcio LAP que hasta hoy no aclara su composición accionaria?

Pocas semanas atrás apareció en una revista local la información que daba cuenta que Alterra, la heredera de Bechtel desde 2003, que entre gallos y medianoche, asumió su paquete accionario, emprendía una virtual fuga del Perú a paso de polka y se estima que la simultaneidad con lo que ocurre en Costa Rica, donde la misma Alterra ha sido denunciada por la Contraloría y la Asamblea Legislativa por ineficiente, tramposa y por carecer de capitales, guarda una extraña sintonía.

De los componentes originales del contrato de concesión del Aeropuerto Jorge Chávez, en carrera que fue de un solo caballo, LAP, apenas queda Fraport y ésta tiene a Jim Fullerton, ex soldado norteamericano maltratando a quien se le ponga en el camino. Cosapi y Bechtel desaparecieron el 2003 y Alterra se las pica este 2007. ¡Y el silencio atormenta los pagos políticos, financieros, estatales y periodísticos peruanos!

Al llegar se encuentra una mole feísima que no puede ser disimulada de ninguna forma porque prácticamente se la embuten al salir o entrar del Aeropuerto Jorge Chávez. Hay derecho a preguntarse si los empeños por embellecer el terminal han trocado en todo lo contrario. Si así fuera, con los zoológicos arquitectos que LAP ha contratado, hay que reconocer ¡que lo han conseguido! Y, como me dijo un turista foráneo, is this a cemetery or a kind of cenotaph? (¿es esto un cementerio o cenotafio?), las similitudes son terriblemente notables.

Basta con tener sentido común para cuestionar un hotel, cementerio, cenotafio o lo que fuere en la parte frontal de un terminal de transportes. ¿A quién o a quiénes les rompieron la mano (peruanismo que significa coimear) en Defensa Civil para que dieran licencia a la construcción de este adefesio llamado hotel? ¿Tan poderosa es LAP, la empresita que NO quiere construir, a como dé lugar, la segunda pista porque sostiene que puede haber la posibilidad de aterrizajes virtuales? ¿A qué nivel de ridículo vamos a llegar en Perú con la mudez del Congreso, la complicidad de Ositran, la anuencia de la ministro Verónica Zavala, amiguísima de PPK (ex socio de LAP), la riqueza de unos cuantos inmorales y el peligro siniestro de todos los usuarios del Jorge Chávez?

LAP: ¿hotel o cripta?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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