El primer ministro israelí Ehoud Olmert compareció ante la Comisión Vinograd encargada de depurar responsabilidades por el fracaso de la operación militar israelí emprendida contra el Líbano en julio de 2006. Olmert reconoció ante la Comisión que en marzo de 2006, o sea cuatro meses antes de la agresión israelí, él mismo decidió que, en caso de producirse un nuevo secuestro de soldados israelíes por parte de Hezbollah, el ejército israelí desencadenaría una operación de gran envergadura. El jefe del Estado Mayor conjunto, general Dan Halutz, le presentó entonces varios planes de ataque entre los que el propio Olmert seleccionó uno.

La declaración de Olmert no resulta ni siquiera medianamente sorprendente. Resulta evidente que una ofensiva de tanta envergadura no podía haber sido planificada en unas pocas horas, como afirmaba hasta ahora el gobierno israelí. El testimonio de Olmert confirma sin embargo que, más allá de la preparación en el plano militar –perfectamente legítima en el caso de un Estado Mayor–, la decisión política ya estaba tomada de antemano. En otras palabras, Israel no respondió a una situación sino que esperó que la situación tuviera lugar para aplicar la decisión de atacar.

Ya anteriormente el San Francisco Chronicle [1] había revelado que militares israelíes habían viajado a Estados Unidos para presentar de antemano el plan de ataque israelí y que la operación emprendida en julio de 2006 no podía en lo absoluto ser considerada como una respuesta. El secretario general del Hezbollah, Hasan Nasrallah, también había mencionado el plan de ataque israelí en su discurso del 15 de abril de 2006. Y Thierry Meyssan revela en detalle aspectos de la logística estadounidense que se puso a la disposición del ejército israelí en un libro que saldrá a la venta la semana próxima en Beirut [2]

(Ilustración: Mapa de los objetivos civiles libaneses que el ejército israelí designó como blancos. Disponible en el sitio electronicintifada.net.)

[1] «Israel set war plan more than a year ago. Strategy was put in motion as Hezbollah began gaining military strength in Lebanon» por Matthew Kalman, San Francisco Chronicle, 21 de julio de 2006.

[2] La publicación en francés de esta obra, que debería haber tenido lugar en París en enero de 2007, fue anulada varias veces debido a las presiones de que fueron objeto los editores y distribuidores. El libro está siendo traducido a varios idiomas y la versión en árabe será la primera en salir al público.