“RESUELVE: Declarar FUNDADA la Queja de Derecho interpuesta por Hugo Froilán Calle Alva en relación a la denuncia contra Dionisio Romero Seminario, Arturo Woodman Pollit, Vladimiro Montesinos Torres, Santiago Martin Rivas, Guillermo Supo Sánchez, Carlos Pichilingue Guevara, Julio Chuqui Aguirre, Juan Rivera Lazo, César Alvarado Salinas, Julio Salazar Monroe por el delito de Genocidio; disponiéndose la realización de las diligencias necesarias para el esclarecimiento de los hechos expuestos por el denunciante en su declaración indagatoria en todo su contexto, recibiéndose la declaración del denunciado Dionisio Romero Seminario para que declare respecto a los hechos que le sindican, la declaración de Vladimiro Montesinos Torres y se practiquen las demás diligencias que resulten necesarias, remitiéndose los actuados a la Quinta Fiscalía Penal Supraprovincial para que amplíe la investigación en el plazo más breve posible; notifíquese la presente…….. El suscrito asume el conocimiento de la presente queja en mérito a la Resolución emitida por el Despacho de la Fiscal de la Nación de fecha diecinueve de enero de dos mil siete……”. La notificación de la Primera Fiscalía Supraprovincial se produjo el 12-3-2007, de modo que es un asunto, recientísimo.

¿Puede sorprender que San Dionisio se junte con la calaña de individuos nombrados en la Queja fundada? No, no parece porque el matrimonio de conveniencia entre lo que representaba en el hampa local e internacional, Vladimiro Montesinos Torres y su relación con San Dionisio está clara e inequívocamente probada y evidenciada en múltiples filmaciones. Que los abogánsteres que el banquero de los banqueros contrata con dólares eficientísimos y globalizados, pretendan, edulcorar o presentar como actos de buena fe y cristianísimos gestos bondadosos, es otra cosa sin duda, profundamente corrupta.

Sería interesante conocer qué opina sobre su socio San Dionisio el grupo Claro de Chile. ¿Se hacen los bobos ciegos, sordos y mudos? ¿persistirán en tal complicidad, de haberla, luego de tomar conocimiento de estos trámites judiciales en que está envuelto, como de costumbre, San Dionisio? ¿o es la solidaridad de clase y posición de dominio la que hermana, para robar globalizadamente, a los grandes capitostes empresariales, en este caso de Perú y Chile? ¿Acaso la ética, tema superado por San Dionisio, no produce?

En el considerando PRIMERO se dice: “Que, si bien es cierto, de la denuncia de parte obrante de fojas tres a cuatro aparecen cargos de manera genérica contra los denunciados, también es cierto que los hechos están claramente establecidos por la declaración indagatoria de fojas treinta y uno, específicamente en la respuesta a la pregunta tercera, el denunciante señala que los denunciados Dionisio Romero Seminario y Arturo Woodman Pollit cuando visitaron a Vladimiro Montesinos Torres en las instalaciones del Servicio de Inteligencia Nacional, (cuya reunión se registra en vídeo y transcrita como vídeo número mil quinientos ochenta y tres, realizada el veinte y dos de julio de mil novecientos noventa y nueva cuya primera página corre a fojas siete), le habrían solicitado a éste el apoyo para que proporcione agentes del SIN para que concurran a la sede de la empresa Palma del Espino en Tocache de propiedad del Grupo Romero por la existencia de problemas relacionados con la subversión. Agregando que Santiago Martin Rivas, Guillermo Supo Sánchez, Carlos Pichilingue Guevara, Julio Chuqui Aguirre señalando que habrían participado en esa operación Juan Rivera Lazo, César Alvarado Salinas, Julio Salazar Monroe. Situación que también se infiere de la declaración de Romero Seminario proporcionadas a la Comisión de Investigación del Congreso el nueve de abril el año dos mil dos que corre a fojas cincuenta y seis y siguientes cuando da a entender que se habría producido la intervención de personal militar o policial por orden de Vladimiro Montesinos Torres a los que denominaron “agentes” a la empresa mencionada en la que habrían encontrado dos infiltrados, un chofer y otra persona no identificados;”.

Hace pocos días, el presidente García, no se sabe aconsejado por quién, enunció el nombre de San Dionisio y referido a un tema de pequeña empresa. ¿No sabe el primer funcionario del país, quién es el señor ahora acusado de genocidio y con quiénes camina? Pregunté ¿es San Dionisio el cambio responsable? Todos callan en cualquier idioma porque la respuesta es harto incómoda. El refrán dice: dime con quién andas y te diré quién eres. San Dionisio siempre gustó –y gusta- de estar acompañado por colegas de menor graduación, proveniencia social o lugar en el aparato productivo (no debe olvidarse que en Perú el robo, la estafa, el crimen, son una industria ampliamente generalizada).

Estos son documentos públicos. Nada podrá hacer Alvarito para “desaparecer”, ni siquiera renunciando al diezmo (10%), con dólares contantes y sonantes los mismos. La transcripción es fiel y calientita. Pero hay que recordar que si un rayo cae en Lima metropolitana o un infarto calibre 45 o un trailer se sale de su rumbo y provoca víctimas, ya no habrá duda de a quién culpar. Los mafiosos actúan así subvirtiendo la naturaleza y aprovechando la mudez institucional que aqueja a Congreso, gobierno, partidos y demás instituciones.

A San Dionisio hay que rendirle homenaje público y qué mejor sentencia que: ¡Por sus obras les conocereis!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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