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Entrada a la Finca Vigia

Valerie Hemingway, quien fuera la secretaria personal del Premio Nobel de Literatura, Ernest Hemingway, visitó recientemente La Habana con el objetivo de escribir un artículo sobre el legado que dejó el famoso escritor norteamericano en la isla caribeña.

Durante su estancia en la Antilla Mayor, la cronista irlandesa ofreció una conferencia titulada El periodismo que me enseñó Ernest, en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Casada con el menor de los hijos del escritor, es autora de un libro de memorias titulado Corriendo tras los toros, que recoge momentos de su existencia como secretaria de Hemingway y después como esposa de Gregory.

En 1959 Valerie Danby-Smith, una periodista irlandesa de solo 19 años, conociò a Ernest Hemingway en España cuando èl tenìa 59. Después de ese encuentro, ella lo acompañò durante un viaje por Europa y posteriormente viviò en su finca, en Cuba, durante los dos ùltimos años de la vida del autor de afamados tìtulos como Adiòs a las armas, El viejo y el mar y Por quièn doblan las campanas, entre otros. Ese titàn de las letras se suicidò en Ketchum, Estado de Idaho, en Julio de 1961.

AIN: Antes de esta visita, usted estuvo en Cuba en 1999.

Valerie: Si vine en el 99 porque ese fue el año del centenario de Hemingway y quise venir como un tributo personal a él. Simplemente, decidí regresar a donde había pasado momentos tan agradables a su lado.

— Y ahora, ¿cuáles son sus impresiones?

V: Creo ver diferencias porque todos cambiamos. Cuando vine por primera vez, lo hice directamente desde Irlanda, entonces Cuba era, y lo sigue siendo, una Isla encantadora. Es un país de música y de sol que yo amo. Aunque todo es diferente porque ahora vivo en EE.UU. y visitar Cuba no resulta algo bien aceptado allí, pero creo que esta nación mantiene el mismo calor, la misma música, el mismo clima maravilloso, aunque parece algo más vieja.

— ¿Pudiera hablarnos un poco sobre los valores que como periodista heredó de Ernest Hemingway?

V: Lo primero que heredé fue la disciplina y la dedicación a la escritura. Algunas personas piensan y yo también lo creo, que escribir es una ocupación muy agradable; nunca me pareció una tarea en realidad. Hemingway decía que era «su oficio»; él estaba muy orgulloso de ese oficio y de las habilidades que uno desarrolla al llevarlo a cabo.

Solo te conviertes en mejor escritor en la medida en que escribas más; esa es una lección que aprendí de él. También aprendí a comprobar los hechos. El me enseñó, porque él calculaba y comprobaba lo que realmente necesitaba para escribir sobre un evento, eso fue otra enseñanza porque uno debe conocer el objetivo sobre el cual va a narrar y còmo debe hacerlo.

Hemingway tenía otra teoría también sobre que aquello de lo que escribimos es como un iceberg. Lo que percibe el lector deviene solo un octavo del todo; debajo está la esencia de la cuestión y mientras más sepa el lector más aprende de la lectura porque aplica su conocimiento al leer.

Por eso es que Hemingway parecía muy simplista, y eso hacía que los lectores sintieran placer al adentrarse en su obra, y aunque se piense que ese simplismo consiste en la combinación literal de las palabras, realmente tiene un profundo significado.

— ¿Recuerda alguna frase o aspecto de Hemingway, sobre la relación que existió entre èl y Fidel Castro?

V: Yo sé que Hemingway admiraba a Fidel Castro. El actuó de una manera muy modesta cuando conoció a Ernest. El era el líder de este país y sin embargo se comportó con Ernest como si fuera el anfitrión de un hombre importante. No importa lo que hagas siempre que sea algo bien hecho, decía Hemingway, y Fidel hacía algo que estaba bien hecho. Hemingway lo sabía y admiraba a Fidel porque sabía que hacía algo justo al cambiar este país, como parte de la Revolución.

Ernest siempre pensó en regresar a Cuba, porque aquí tenía su casa, sus libros, sus animales, su bote y sus amigos, pero las circunstancias cambiaron y las autoridades norteamericanas no se lo permitieron.

— Usted mencionaba hace unos instantes que el gobierno de los Estados Unidos continúa prohibiendo la relación entre los ciudadanos de ese país y los cubanos. ¿Qué opinión le merece esa medida?

V: Me hace sentir tristeza. Creo que con ello ambos pueblos pierden. En los Estados Unidos se dice constantemente que vamos a ser más libres, que vamos a liberar a otros y entonces se restringe a nuestros ciudadanos privándolos de las libertades que tanto decimos que defendemos. Entonces, existe una contradicción. Creo que esa restricción no es digna del país donde ahora resido.

— ¿Còmo aprecia el desarrollo actual del proyecto de restauración y conservación de la Finca Vigía, la casa de Hemingway en Cuba, el cual también fue blanco de la política de bloqueo que mantiene la Casa Blanca hacia su vecino del Sur?

V: Creo que es una política con una visión muy limitada, porque al final va a tener un impacto en los propios Estados Unidos. Si la Finca Vigía se pierde, que no creo que suceda, se perdería para el pueblo, para el público. Pero no creo que ello ocurra porque aquí hay un gran espíritu sobre el tema.

Yo visité la casona en San Francisco de Paula y pude apreciar lo bien que se ve, y como allí tienen grandes planes con el inmueble. Pero como siempre, serán los Estados Unidos, el imperio, con su maquinaria militar desplegada por el mundo, quien perderá en fin de cuentas. Por eso digo que es una política de vista corta.

— ¿Recuerda alguna anécdota sobre el tiempo que vivió junto a Hemingway?

Valerie: Son tantas las cosas que recuerdo, pero hay una que ocurrió justo cuando llegué a la Finca. Era el Día de San Patricio, que se celebra en Irlanda, ocasión en que me regalaron un gatito. Todos en la familia tenían su gato. El de Hemingway se llamaba Cristóbal Colón.

Entonces, desde ese primer dìa allí hicieron que me sintiera como parte de la familia. Me dijeron que mi mascota se nombraba Pelusa; pero Ernest comentó: "No, tiene que llevar un apelativo irlandés" y lo bautizó como Shamrock (el emblema de Irlanda). Aquel gesto significaba que me habían aceptado como miembro pleno de la Familia Hemingway en la Finca Vigía.

Agencia Cubana de Noticias