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La aparente intrascendencia de ese titular de Granma tiene, no obstante, diversa lectura para cientos de millones de habitantes del planeta, ansiosos porque algo similar pueda ser informado sobre el territorio donde habitan.

Según el diario, la última muerte de un niño de esa localidad se produjo el 19 de julio del 2003, y desde entonces y hasta la fecha, el número de alumbramientos asciende a 600.

Para comprender mejor la trascendencia humana del hecho vale señalar que antes del triunfo de la Revolución en 1959, los registros de esa apartada porción de la geografía de Cuba, reportaban 60 fallecidos menores de un año, por cada mil nacidos vivos.

Una simple operación aritmética nos deja saber que, de haberse mantenido en la actualidad ese índice de muertes, 36 de los nacidos a partir del último deceso, no estarían ahora entre la población infantil caimanerense.

Pero lo informado hasta aquí no es obra de un milagro ni de la casualidad. Se trata del resultado del esfuerzo durante casi cinco décadas por la Revolución para garantizar los más elementales derechos humanos a sus ciudadanos.

En Caimanera, con una porción de su territorio ocupado desde 1901 por una ilegal base naval norteamericana, (donde hoy se tortura a diario a supuestos talibanes), existían antes del triunfo revolucionario más bares y prostíbulos para el "esparcimiento" de los Marines, que las instalaciones dedicadas allì a la salud pública.

Entonces, ese lejano poblado, ubicado en el extremo sur oriental de la mayor de las Antillas, totalmente olvidado por todos los gobiernos de la república burguesa, disponía de una posta médica con dos auxiliares de enfermería y un médico quien una o dos veces por semana acudía desde la ciudad de Guantánamo.

Hoy el municipio cuenta con 13 consultorios médicos, Policlínico Universitario con 33 servicios y un Hospital Materno Infantil de 12 camas.

Tiene igualmente una Casa del Abuelo que brinda servicios de geriatría, Centro de Higiene y Epidemiología y una moderna y confortable sala de Medicina Física y Rehabilitación.

A todas esas instalaciones, valga subrayarlo, la población posee acceso totalmente gratuito y para nada cuenta la edad, sexo, raza, ocupación laboral, creencias religiosas o concepciones ideológicas.

Este ejemplo de Caimanera, empleado a propósito de su publicación en Granma, es la realidad de cualquiera de los 169 municipios de la Isla, fácilmente comprobable por cualquier visitante de otro país interesado en conocer la realidad.

Lamentablemente noticias como estas no suelen aparecer en los grandes medios, muchos de los cuales dedican de manera sistemática enormes cantidades de espacio y tiempo para atacar y deformar a su antojo cada espacio de la cotidianidad cubana.

El procedimiento resulta muy sencillo: ocultan las virtudes y logros del pequeño territorio caribeño, mientras callan vergonzosamente el hostigamiento sistemático a que es sometido por el imperio más poderoso del orbe y sus no menos poderosos aliados.

Afortunadamente en el mundo hay cada vez más personas que no se dejan embaucar y después de leer o escuchar las más escalofriantes diatribas anticubanas, encuentran la verdad mediante un procedimiento sencillo, cuando se preguntan cómo es posible que a pesar de todo cuanto le dicen, la mayoría del pueblo cubano resiste y forja unido su futuro.

Agencia Cubana de Noticias