En lo tocante a la credibilidad de esa confesión, los comentaristas se muestran divididos. Algunos estiman que el detenido exagera la importancia de su propio papel.

Retrocedamos en el tiempo.

En septiembre del año 2002, el servicio secreto pakistaní (ISI) anunció que había matado a Khalid Sheik Mohammed en la ciudad de Karachi. A pesar de ello, el propio ISI afirmó haber arrestado al mismo Khalid Sheik Mohammed en Rawalpindi el 1º de marzo de 2003, en presencia de agentes de la CIA, y haberlo entregado de inmediato a las autoridades estadounidenses, sin que mediara trámite alguno de extradición. Los testigos del arresto certificaron que el individuo arrestado no era Khalid Sheik Mohammed y que el ISI cobró una fuerte recompensa por la entrega de un desconocido a la CIA.

El supuesto Khalid Sheik Mohammed fue enviado rápidamente a Guantánamo, donde se le mantuvo incomunicado durante 3 años. El 10 de marzo de 2007 fue sometido a una audiencia ante una comisión compuesta de militares estadounidenses encargados de determinar a qué categoría pertenece el detenido. Uno de los militares leyó entonces un documento que enumera 31 complots en los que supuestamente confesó el detenido haber participado. El propio detenido supuestamente confirmó su participación en dichos complots durante el transcurso de la audiencia.

La Cruz Roja Internacional no fue autorizada a verificar las condiciones de detención de este individuo. Ningún médico ha sido autorizado a verificar si la integridad física y mental del individuo había sido respetada. Ningún abogado ha sido autorizado a ponerse en contacto con este individuo ni a garantizar su defensa. Ningún periodista había sido autorizado a participar en la mencionada audiencia. Los nombres de los militares presentes en dicha audiencia son considerados secreto de guerra.

Resulta evidente que el individuo detenido en Guantánamo bajo el nombre de Khalid Sheik Mohammed no es Khalid Sheik Mohammed y que ese individuo confesó cualquier cosa bajo la tortura. En vez de cuestionar la arbitrariedad y la crueldad de Estados Unidos, la prensa internacional prefiere poner en duda la credibilidad del individuo.

# Red Voltaire (Francia)