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En la audiencia del martes último ante un tribunal federal de El Paso, Texas, la jueza Kathleen Cardone volvió a aplazar la decisión sobre esa solicitud del abogado del criminal, quien ofreció dos millones y medio de dólares de respaldo a través de una propiedad comercial, cuyo origen no fue revelado, y acudió a la retórica de la compasión.

Trascendió que la jueza Cardone, contrario a lo divulgado antes, no admitió la presencia de testigos y anunció que decidirá a fines de esta semana si concede o no la fianza a Posada o convoca a otra vista con más evidencias del caso, lo que continuaría dilatando el proceso.

Una información aparecida hoy en el diario El Nuevo Herald, de Miami, refiere los intentos del abogado Arturo Hernández para dibujar un cuadro de desamparo y senilidad en torno al autor confeso de crímenes tan atroces como fue la explosión en pleno vuelo de una nave de Cubana de Aviación, en 1976, donde murieron 73 personas inocentes.

Difícil misión la del jurista para demostrar lo imposible y convencer que Posada Carriles no representa peligro, a fin de lograr que el delincuente internacional reciba una vez más el beneplácito que le abra las rejas a la calle, como ya se hizo en dos ocasiones anteriores, cuando se "escapó" de una cárcel en Venezuela en 1985, y recibía un ilegal indulto en 2004 en Panamá.

En los casos citados, al igual que ahora lo intentan, estuvo presente el dinero sucio de la mafia anexionista de Miami para comprar complicidades.

De la cárcel de Venezuela se evadió el terrorista para rehuir la condena por el sabotaje al avión de Cubana, y en Panamá obtuvo los "beneficios" concedidos por la presidente Mireya Moscoso, quien atendió a las "contantes y sonantes razones" de los amigos del delincuente para que junto con tres compinches más escapara de la justicia.

En esa ocasión el delito fue conspiración comprobada para hacer estallar el Paraninfo de la Universidad de Panamá, donde asistiría el presidente cubano Fidel Castro, junto a decenas de funcionarios y cientos de estudiantes panameños.

Esta vez el abogado de Posada echa mano a argumentos plañideros para afirmar que su defendido no huirá porque es un anciano de 79 años de edad, enfermo, incapaz de amenazar la tranquilidad de nadie, sin mencionar, por supuesto, que ese mismo individuo fue el promotor de la ola de atentados contra instalaciones turísticas cubanas en abril de 1997.

El abogado Hernández fue más allá durante los 40 minutos de su exposición, de acuerdo con reportes de prensa, y sugirió además incrementar el aval monetario con 10 mil dólares de una fianza corporativa, cuya naturaleza tampoco expuso.

En oposición, el fiscal John Van Lonkhuyzen recordó parte del historial terrorista de su defendido, lo que de hecho subraya una vez más la paradoja de que el gobierno estadounidense reconoce esas acciones, pero continúa sin encausarlo ni lo deporta a Venezuela, tal como ha sido solicitado por las autoridades de ese país.

En otras palabras: la vista efectuada ayer martes tres en El Paso, vuelve a escandalizar sobre la doble moral de la administración de George W. Bush hacia el tema del terrorismo y muestra otro capítulo de la impunidad articulada con que actúan los compinches de Posada.

El 11 de mayo es la fecha para conocer del enjuiciamiento contra Posada Carriles por fraude migratorio y haber mentido siete veces en interrogatorios por su ingreso ilegal a Estados Unidos.

En ese proceso atestiguará Gilberto Abascal, agente del FBI quien acompañó al criminal cuando entró de contrabando en el buque Santrina, tal y como había denunciado Cuba en su oportunidad.

Agencia Cubana de Noticias