En las negociaciones con EEUU se aplicó la estrategia del “TLC sí o sí”, lo que llevó a concesiones máximas a Toledo convalidadas por el nuevo partido de gobierno con su voto en un Congreso de salida. Se rechazó la ampliación del ATPDEA y se renunció a una negociación conjunta con andinos. Esa estrategia fracasó.

El nuevo gobierno pudo buscar una renegociación del TLC y ampliación del ATPDEA con otros andinos, dados los cambios previsibles en el Congreso norteamericano. Ahora la mayoría demócrata lo plantea (laboral, ambiental, propiedad intelectual, principalmente) y la respuesta del gobierno es negativa: el texto no se toca, sólo veamos cartas adjuntas (lo que no acepta EEUU).

Se planteó que no había costos y que estábamos listos. Hoy se habla de un período de adecuación de 2 años, pero no se discuten los costos ni compensaciones que se darán adicionalmente con la renegociación.

Así como en EEUU el debate es sobre la nueva política comercial y sus intereses globales (donde nuestra capacidad de incidencia es reducida), aquí deberíamos discutir una estrategia de competitividad y política comercial que no haga depender la conquista de mercados de preferencias temporales.

Se podría plantear: a) Ampliación del ATPDEA el máximo posible, con los andinos y la Secretaría General. b) Aún si son dos años, se puede renegociar con nuevo Congreso y nuevo gobierno de EEUU. c) Aceptar propuesta demócrata a cambio de: excepciones y compensaciones en agricultura, compras públicas (eliminar trato nacional), y que las cartas adjuntas sobre conocimientos tradicionales y biodiversidad formen parte del Texto y tengan cumplimiento obligatorio. d) Propiciar discusión sobre costos y beneficios de nuevas propuestas. e) Formar comisión multipartidaria del Congreso que acompañe el proceso y la estrategia a seguir al igual que otras negociaciones en curso (Chile, UE, Asia). f) Impulsar decididamente la integración andina (descartando definitivamente el retiro) y confluencia con iniciativas sudamericanas como Banco del Sur, energía, etc. Desde allí fortalecer negociación con UE, buscando flexibilidades que también se plantearían en renegociación con EEUU. g) Avanzar principalmente en estudios de impacto para acuerdos con países asiáticos como China (Acuerdo de alcance parcial) de menor profundidad que los anteriores.

Lamentablemente no vemos voluntad política del gobierno para otra estrategia que no sea el continuismo del “sí o sí”.