Al alcanzar su número 450, AC cuenta con más de 15,000 consultores por edición[1]. No es tan solo una victoria de la comunicación, sino otro caso ejemplar de buena práctica. El desafío inicial se planteaba y se sigue planteando en tres campos: los valores, los recursos y los métodos. Los tres campos están siendo minados en la realidad colombiana. Por ese motivo, buscar alternativas era un deber. Esperamos seguir cumpliéndolo con la ayuda de todos nuestros amigos.

Para prosperar y durar el vulgo cree que los medios tienen que vender su alma al diablo. Muchos medios masivos multiplican y distribuyen esta idea. Los testimonios son muy abrumadores y, con demasiada frecuencia, repugnantes. AC está demostrando que la promoción de la verdad y de la justicia despierta entusiasmo. Se puede comunicar sin mentir. Se puede informar sin mutilar. La verdad no solo vende bien sino que garantiza mejor calidad.

Desde sus páginas ha propugnado la justicia y lo seguirá haciendo, porque de la injusticia colombiana se originó la guerra en el país y por la injusticia se prolonga desde ya más de medio siglo. Y AC ha descubierto que verdad y justicia van de la mano porque negar el conflicto armado, o prohibir su mención, lo exacerba. Por ello trae cada dos semanas una prueba de que la negación y la prohibición de la verdad aumentan la múltiple injusticia que deja muertos y heridos: abre la puerta al homicidio, al robo, a la violación sexual, al terrorismo, al chantaje, al soborno, a la mentira; mina la convivencia.

AC propone una doble solución: asociar el voluntariado para promover el estado de derecho. La experiencia de diez años está demostrando que sí es posible la colaboración voluntaria durable cuando hay un mínimo de organización y un máximo de generosidad y altruismo. Sobre esa base AC ha publicado más de 2,500 colaboraciones voluntarias de calidad que han permitido a sus lectores mantenerse al filo de la coyuntura colombiana y pensar en el pacto social para diseñar mejores relaciones. Una empresa de interés común, un paso adelante en la fábrica de la convivencia armónica, gracias a la cual podremos gozar la vida de veras, sin tener que adquirir nuevos productos desechables. La garantía de una vida segura es una política del buen vecino: cero amenazas, cero violencia, mucha ayuda mutua.

Al mismo tiempo, AC ha sido una práctica concreta de cooperación internacional para producir y difundir información. Ha contado para ello con amigos insuperables que, desde ultramar, han comprendido el perjuicio de las mentiras oficiales y oficiosas sobre todo en un país en guerra. Este empeño fraterno ha logrado que AC mantenga su perfil y haya logrado el paso del medio impreso al medio virtual, multiplicando así su presencia por todo el mundo. No solamente trae la información completa sino que explora remedios para la realidad descompleta. Sustituye la mescolanza masiva que permite a nuestros ‘grandes’ medios de comunicación camuflar la realidad, por noticias en contexto y con pistas de análisis que permitan a los no iniciados una comprensión de lo sucedido. Y sigue propugnando que la paz proviene solo de los acuerdos entre personas diferentes pero cuerdas. AC sostiene que la guerra es una locura pese a que la violencia sea tan tristemente humana.

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[1] Calculo basado en visitas a www.actualidadcolombiana.org. No incluye visitas a la sección de AC en otras redes como Red Voltaire.