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A partir de entonces 10 administraciones norteamericanas han eslabonado una larga cadena de acciones de terrorismo biológico, con sensibles afectaciones a la economía, la salud y la vida de los cubanos.

Así, el miércoles siete de mayo de 1997 -hace ahora 10 años-, la comunidad internacional conoció la denuncia formulada por Cuba ante el Secretario General de Naciones Unidas sobre la introducción en el país del Thrips palmi, diminuto y voraz insecto, depredador de diversos cultivos agrícolas.

La denuncia cubana ofrecía detalles que no dejaban lugar a dudas acerca de la procedencia, momento y métodos empleados para colocar en el territorio de la Isla el peligroso agente biológico.

El 21 de octubre de 1996, a las 10 horas y ocho minutos de la mañana, tripulantes de un vuelo regular de Cubana de Aviación observaron al cruzar sobre el corredor aéreo Girón, en la región occidental de Cuba, una aeronave monomotor que volaba de norte a sur a unos 300 metros por encima de ellos y que roció de manera intermitente unas siete veces sustancias desconocidas.

Según los registros de control aéreo, en el momento señalado sobrevolaba el corredor Girón en la dirección descrita la aeronave de fumigación modelo S2R, con matrícula N3093M de Estados Unidos, operada por el Departamento de Estado de esa nación.

El 18 de diciembre -solo 48 días después- aparecen en la región señalada los primeros indicios de la presencia de una plaga Thrips palmi en cultivos de papa de la variedad Diamond, de 38 días de sembrada, en la Empresa de Cultivos Varios Lenin, del municipio matancero de Jovellanos.

Realizadas las investigaciones de rigor, el Laboratorio Central de Cuarentena confirma que el insecto analizado es el Thrips palmi, de origen asiático, hasta ese instante desconocido y ausente en la ínsula.

En la fecha de la denuncia el insecto se encontraba diseminado en las provincias de Matanzas y La Habana, en dos municipios de la provincia de Cienfuegos, en algunos de Pinar del Río y en la Isla de la Juventud.

Debido a que el Thrips se reproduce con gran facilidad, se traslada por vuelo arrastrado por el aire y los agentes naturales y es muy difícil de controlar mediante insecticidas tradicionales, resulta un agente biológico ideal para causar graves afectaciones a la base alimentaria agrícola.

Esa plaga infestó en cuatro meses y medio 17 cultivos en las áreas contaminadas, algunas distantes entre sí, entre ellos: papa, frijol, pimiento, pepino y calabaza. La producción fue perjudicada en más de 150 mil toneladas y los gastos y pérdidas económicas totales sumaron varias decenas de millones de dólares.

A una década de este salvaje acto resulta oportuno recordarlo, como claro ejemplo de la demagogia de la Casa Blanca, que explica porque protege a su ex agente Luis Posada Carriles y mantiene encarcelados a cinco cubanos dedicados a alertar a su país sobre acciones como las aquí descritas, mientras pretende el liderazgo mundial en la cruzada contra el terrorismo.

Agencia Cubana de Noticias