Sostuvo el embajador de Chile en Perú, Cristian Barros, que estuvo en Tacna de paso a la visita que iba a hacer a las nuevas autoridades de la región Arica-Parinacota, que se instituye en flagrante violación del Tratado de 1929 por desconocer el punto final de la frontera terreste. De seguro que el diplomático sureño no ignora lo provocativo que era poner, no una ofrenda floral, sino una bandera de su país, al pie de los monumentos que recuerdan a Francisco Bolognesi y Miguel Grau, el primero inmolado en Arica (entonces tierra peruana) y el segundo en Punta Angamos por toda una flota acorazada contra un modesto monitor.

¿Qué dice el Tratado de Lima y su Protocolo Complementario del 3 de junio de 1929?:

Artículo Segundo

El territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes. Tacna para el Perú y Arica para Chile. La línea divisoria entre dichas dos partes y, en consecuencia, la frontera entre los territorios del Perú y de Chile, partirá de un punto de la costa que se denominará “Concordia”, distante diez kilómetros al Norte del puente del Río Lluta, para seguir hacia el Oriente paralela a la vía de la sección chilena del Ferrocarril de Arica a La Paz y distante diez kilómetros de ella, con las inflexiones necesarias para utilizar, en la demarcación, los accidentes geográficos cercanos que permitan dejar en territorio chileno las azufreras del Tacora y sus dependencias, pasando luego por el centro de la Laguna Blanca, en forma que una de sus partes quede en el Perú y la otra en Chile.”

Más aún, apuntó, en su ya reconocido y brillante texto periodístico El contencioso en materia de delimitación marítima con Chile, el embajador Félix C. Calderón:

“Consistente con este compromiso, el “Acta que fija la línea fronteriza”, esta vez suscrita por el mismísimo Conrado Ríos Gallardo, en su calidad de Embajador de Chile en el Perú, junto con el canciller peruano de la época, Pedro Oliveira, el 21 de octubre de 1930, aparte de indicar la longitud y latitud del hito N² 1, precisó como expresión del acuerdo antes citado, bajo el rubro “lugar de situación”, la frase “orilla del mar.” Sentido pragmático de provisionalidad que también se encuentra en el Acta de la Comisión Mixta Peruano-Chilena encargada, stricto sensu, de fijar los puntos de ubicación de las marcas de enfilación, de 22 de agosto de 1969, donde se dice que “con el objeto de evitar falsas interpretaciones acerca del recorrido del límite internacional se colocó este hito (el N 1) sin basamento (sic) y en forma provisional (sic).” Por eso, como es natural, no hay historiador del país vecino que cuestione en este extremo esa precisión demarcatoria. De donde resulta, a priori, el derecho inalienable del Perú sobre ese pequeño triángulo terrestre. Y si la novísima duda del vecino persiste, nada mejor que invocar civilizadamente, como dije en aquella oportunidad, el arbitraje del Presidente de los Estados Unidos, tal como lo estipula el artículo 12° del mismo Tratado de 1929, para zanjar con arreglo a derecho esa controversia puntual referida a la frontera terrestre.”

Por tanto, muy claras las cosas, tanto en cuanto a lo que el Tratado de 1929 que dice Chile respetar y respecto de la provisionalidad consentida y perfectamente establecida del hito 1, “sin basamento (sic) y en forma provisional (sic), como consta en “La Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio” chileno de 1930 (Imprenta Chile-Morandé, 767-769, 1931) y en el Acta de la Comisión Mixta Peruano-Chilena de 22 de agosto de 1969, es pertinente la pregunta directa, firme y sin ambages de ninguna clase: ¿quién viola el Tratado de 1929? Puedo afirmar, como lo sienten 26 millones de peruanos, que Perú no es responsable de esta situación de irrespeto a un tratado internacional.

¿Cómo se explica la región Arica-Parinacota que desconoce el punto final de su frontera terrestre y que, como dice en el Tratado de 1929, es Concordia el límite con Perú para todos los efectos? De pasada para el saludo protocolar a las autoridades de esa región chilena, estaba en Tacna ayer el embajador Cristian Barros. ¿No se le pasó por la mente que la bandera de su país, no una ofrenda floral, puesta en sitio que rinde homenaje a Grau y Bolognesi era antes que un saludo o tributo, una provocación? Quien siembra vientos cosecha tempestades.

Muy bien. Hasta aquí lo que a nuestro juicio es una añagaza. ¿Consultó el embajador Cristian Barros con la Cancillería del Perú sobre la conveniencia de llevar a cabo tal acto en Tacna? ¿O los de Torre Tagle, supuesto dudoso, le dieron anuente y simpática buena pro y aliento? ¿o es que los diplomáticos hacen lo que les viene en gana sin pensar en las consecuencias de sus actos? ¿o, en momentos de delicadísima situación tirante con Perú, por las constantes violaciones que Chile hace del Tratado de 1929, era “importante” hacer esa clase de señales sumamente cuestionables?

En Chile deben entender que para Perú la complementariedad pasa por un ejercicio digno y de respeto, presente y pasado. La sagacidad de que algunos se huelgan audazmente no es privativa de nadie. Y si existe allá, también existe aquí para todos los efectos. Los irresponsables que predican la re-escritura de la historia para borrar el paso de la pezuña bestial de hunos en tierras que ni siquiera limitaban con las del sur en 1879, son muy pocos, porque el maquillaje siempre es sólo eso: cosmética palurda que los pueblos saben desconocer enérgicamente. Y al Perú interesa muy mucho una complementariedad que use los más bajos y mejores costos de las instalaciones megaportuarias que Perú está construyendo y puede ofrecer al sur y que eso motive, precisamente, esa virtud de trabajo al alimón y con ganancia para ambos pueblos. Pero, bajo ningún punto de vista, puede construirse aquella con irrespetos, faltas a la verdad, engaños, timos y complicidades.

Desde cualquier punto de vista, lo ocurrido ayer en Tacna fue una actitud ociosa de un embajador demasiado experto como para cometer yerros por sí solo. Cristian Barros y su representación, se equivocaron y deben disculpas al pueblo peruano.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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