Generalmente pagado por el dueño de la marca o producto; en pequeños casos por terceros que tienen intereses financieros en que el producto se venda.

Carácter Unidireccional. Comunicación masiva y estructurada. Se trasmite a través de medios de comunicación (televisión, radio, revistas, otros).

Lo que no se ha dicho es que su carácter persuasivo tiene como objetivo principal el cambio de patrones de compra, consumo y uso en los estilos de vida de los que son expuestos a ella; mucho se han a dicho sobre la diferencia entre propaganda y publicidad, acentuando sobre la primera el carácter ideologizador, quedando la segunda protegida intencionalmente de dicho calificativo; Pero, es que, lo que a diario vemos, leemos y oímos por los medios de comunicación no tiene un objetivo ideologizador.

Que podemos decir cuando vemos a una madre desesperada por qué no puede comprar uno zapatos de X marca a su hijo y tiene miedo a ser rechazada por él, quien de acuerdo al grado de penetración del mensaje publicitario puede calificar a su madre de incapaz y de incompetente paras alcanzar posiciones sociales, que la califique para poder tener el poder adquisitivo necesario para poder satisfacer sus deseos, los cuales en su mayoría no provienen de la socialización familiar, sino de la socialización con los medios de comunicación y su penetración en sus mente, formando valores que dan dirección a lo que debe ser su estilo de vida para poder ser aceptados por una sociedad consumista; No es acaso esto un claro proceso de ideologización (es que acaso la incorporación de la mujer al trabajo en sus comienzos no tenía este objetivo).

Se nos a vendido la idea de que la propaganda constituye un peligro en nuestros hijos, ya que pueden canalizar patrones de conductas que pueden atentar con su propia salud mental y física; pero es que acaso la idea de inculcar patrones a nuestros hijos donde los principios de solidaridad, ética, amor por la naturaleza y el prójimo, luchar contra el consumismo, valoración del hombre por sus principios éticos y de conocimiento y no por la ropa que trae o su capacidad financiera es algo malo; es que acaso lo que viven diariamente las madres producto de las exigencias de sus hijos por los patrones de conducta que son inyectados diariamente por la publicidad y que llega extremos de conflictos muchas veces de violencia no es lo que realmente debe preocuparnos.

Debemos dejar las diferencias a un lado y comenzar a trabajar juntos gobierno y sociedad (todo los sectores con énfasis en los que sin lugar a duda son mayoría), en un modelo de comunicación que frene el crecimiento de estas conductas que tanto daño hacen a miles de familias venezolanas y del mundo, seamos los primeros en sentar las bases de nuevos modelos de vida, donde nuestros valores no se midan por patrones materiales sino espirituales. No es una tarea fácil pero de algo estoy seguro, hoy más que nunca existe un consenso (no mediático) significativo para que avancemos en esta materia.

# Nota publicada en Tribuna Popular (Venezuela) (*) Experto en Mercadeo Universidad de Guayana.