Una real tragedia y un verdadero escándalo es que el número de personas afectadas por el hambre haya crecido en siete años de 800 millones a 854 millones, dijo Ramesh Singh, jefe de la organización, al anunciar la campaña por la afirmación del derecho a la alimentación para los pueblos.

Singh responsabilizó del fracaso a los gobernantes del mundo porque, mientras tanto, la producción mundial de alimentos crece al extremo de que podría sustentar a 12.000 millones de personas, casi el doble de la población actual.

Por ese motivo, ActionAid escogió esta ciudad suiza, que acogió al primer Examen Ministerial Anual del Consejo Económico y Social (Ecosoc), mecanismo recién creado por ese organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En su sesión inaugural, el Examen analiza los resultados de dos de los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio: la reducción a la mitad de la pobreza extrema y el hambre, y la creación de una asociación mundial para el desarrollo.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, resaltó que esos dos Objetivos, que en esencia promueven la acción contra la miseria y la incorporación del sector privado al foro mundial, sostienen toda la agenda de desarrollo de la organización.

Los otros Objetivos se proponen alcanzar en 2015 la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH/Sida, el paludismo y otras enfermedades, y garantizar la sostenibilidad del ambiente.

Ban señaló que, al cumplirse la primera mitad del plazo establecido, esas metas continúan siendo alcanzables, pero únicamente "si los líderes políticos adoptan acciones urgentes y concertadas", dijo.

Sin embargo, el secretario general defendió las conclusiones de un informe de la ONU distribuido este lunes que da por cierta la comprobación de que el porcentaje de personas que viven en condiciones de pobreza extrema disminuyó de un tercio a un quinto de la población mundial entre 1990 y 2004.

En contraste, Singh declaró a periodistas que el informe del secretario general de la ONU "encubre las cuestiones del hambre y no toma en cuenta el hecho de que ahora hay más gente con hambre en el mundo".

A su vez, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, el académico suizo Jean Ziegler, dijo a IPS que el texto del informe de Ban revela progresos en general, aunque retrocesos en lo que tiene que ver con el hambre.

Ziegler mencionó que algunos funcionarios de la ONU creen que el aumento del número de personas afectadas por el hambre se debe al incremento de la población mundial.

"Nosotros no aceptamos ese criterio porque es un argumento inhumano. Cada niño que hoy muere de hambre, es un niño asesinado", sostuvo.

Por tanto, ActionAid, con sede en Sudáfrica, "interpreta que el hambre no es un sufrimiento necesario, no es un acto de la naturaleza ni una acción divina. Es una elección política, pues constituye una violación de los derechos humanos y una falta a sus deberes de los líderes mundiales", resumió Singh.

La campaña de ActionAid procura asegurar que el derecho a la alimentación sea reconocido como uno de los derechos humanos fundamentales por todos los instrumentos jurídicos nacionales e internacionales, constituciones, códigos, leyes y otras normas, de manera que los gobernantes y los líderes puedan ser responsabilizados.

Otro aspecto de la campaña incluye la promoción de los derechos de la mujer a la tierra, un instrumento básico en la producción de alimentos, actividad en la que la mujer aparece como proveedora y productora principal.

Las estadísticas demuestran que 90 por ciento del trabajo agrícola destinado a la producción de alimentos es efectuado por mujeres. Sin embargo, sólo uno por ciento del total de propiedades agrícolas pertenece a mujeres, subrayó Singh.

Este desequilibrio es inaceptable, sostuvo. La igualdad de derechos de propiedad agraria para la mujer asegurará la disponibilidad de alimentos para las familias y los niños, dedujo el experto.

Otra aspiración de la campaña es detener la acción de las empresas transnacionales que "crean hambre". Singh señaló a grupos privados como Monsanto, Walmart y Tesco, a los que acusó de ser responsables de gran parte del hambre en el mundo.

Cinco grandes empresas controlan 90 por ciento del comercio mundial de granos, indicó. Lo mismo pasa con gran parte de la agroindustria, como las semillas, los fertilizantes y los demás químicos. En Brasil, el abastecimiento de 60 por ciento de la semilla de maíz está en manos de Monsanto, insistió.

Por otra parte, Ziegler observó que los estados tienen una obligación transnacional de actuar en casos de hambre en otros territorios. "Deben cumplir con su deber de asistencia cuando el estado ajeno no es capaz de hacerlo y tienen que pagar la ayuda humanitaria", dijo a IPS.

En este tema, el informe de la ONU, firmado por Jose Antonio Ocampo, secretario general adjunto para asuntos económicos y sociales, reconoce que las naciones industrializadas deben cumplir sus promesas de contribuir con una ayuda al desarrollo equivalente a 0,7 por ciento de su producto interno bruto.

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