por Manuel Jesús Orbegozo; [email protected]

El autor de ¡Estafa al Perú! http://www.voltairenet.org/article1... –él mismo- admite que éste no es un libro porque él no es escritor. Entonces, a los lectores no nos queda sino afirmar que si no es un libro, pues, entonces es un extraordinario Manual exclusivamente preparado para convertirse en estafador de primera línea.

Herbert Mujica Rojas es un periodista muy conocido por emplear en sus artículos o denuncias públicas un lenguaje directo, sin medias tintas ni contemplaciones.

Esta es una primera advertencia para todo aquel que llegue a leer su ¡Estafa al Perú! que apareció días atrás con este título y con un subtítulo que completa el significado de su contenido: ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas!.

Los que siguen la línea editorial de Mujica recordarán que desde el 2001, empezó una campaña demoledora contra LAP (Línea Airport Partners) por haberse convertido, desde el primer día en que fue concesionaria del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, en una empresa defraudadora del Estado o sea, de todos los peruanos.

Con su agudeza típica del empleo del lenguaje, Mujica, a LAP no la nombra como empresa sino como "empresita". Una similitud con el célebre poeta César Vallejo cuando usa los diminutivos, pero exactamente con los significados al revés. Mientras Vallejo, a su madre la llama "mamita", emplea el diminutivo para expresar ilimitado amor filial o ternura infinita. Mujica, emplea el mismo diminutivo y a LAP la llama "empresita" para significar lo más ridículo, lo más miserable, lo más despreciable del género empresarial; un singular hallazgo lingüístico…

¡Estafa al Perú! contiene toda la historia de LAP y de sus adláteres metidos en los enguajes más vulgares que puede cometer estafador alguno. Desfilan todos los personajes con sus pintas de seductores y vulgares ladrones sólo que no cometen sus delitos enmascarados y a la media noche sino a rostro descubierto, en pleno día y con sol.

Todos aparecen con sus nombres propios y sus fechorías relatadas al milímetro.

No es una cosa nueva porque la lucha por arrancarles la máscara de estafadores a los inmiscuidos en este latrocinio no es desde hoy, es, repetimos, desde 2001 cuando se mostraron las primeras señales de humo de su pésimo comportamiento empresarial…

El caso es muy grave porque no se trata de otro Mercado de Santa Anita sino de una trafa peor, porque aquí han participado estafadores imberbes, ignorantes precarios y andinos en el último grado de pobreza. En lo del Aeropuerto Internacional participan estafadores de cuello y corbata, ricos, y de apellidos hasta extranjerizados, según los nombra Mujica…

A lo largo del relato de más de 300 páginas, no se admira el arte de birlibirloque empleado por LAP y las empresas, instituciones oficiales o personajes que lo secundan o disimulan su estafa, sino de las autoridades que no han podido hasta ahora poner en su sitio a esta pésima empresita.

Literalmente, después de haberse comprometido a construir una segunda pista de aterrizaje, echando mano a toda la sabiduría perniciosa de los abogaduchos, como los llama el periodista, resulta que ahora, las autoridades pertinentes lo liberan de ese compromiso y de esta manera, LAP resulta defraudando al Estado –según Mujica- 120 millones de dólares.

En esto de los sueños de verano, Mujica dice en un párrafo literal: "El lector podrá comprobar a simple vista que los desdoros en que ha incurrido LAP para regalar el Aeropuerto Jorge Chávez, porque hay aquí irregularidades múltiples. LAP, que según Javier Silva Ruete, iba a traer más de mil 400 millones de dólares, no lo hizo y se endeudó con aval del Estado peruano".

El periodista autor de ¡Estafa al Perú!, antes de entrar en materia, es decir, de presentar las pruebas de la estafa cometida por LAP escribe un prólogo de 50 páginas suficientes para calar la furia de un periodista que no persigue intereses de ninguna naturaleza que no sean lo correspondientes al país. LAP está estafando al Perú, con todas sus letras y ninguna autoridad toma el caso ni siquiera por curiosidad. Increíble comportamiento de nuestro Congreso, etc.

Hubo una vez un parlamentario, de los que no queda casi nadie, que defendió los intereses del Perú, con todas sus energías y su medida violencia parlamentaria: Fue el cusqueño Daniel Estrada a quien sólo la muerte pudo quitarle la palabra.

El libro de Mujica está dividido en los siguientes apetitosos capítulos: I Casanova-LAP, caimanes de un mismo pozo, II Cexport, historia de un calvario, III Camusso, Vía Crucis de una tienda, IV Señales de alerta, V Terrenos, la madre del cordero, VI Desmanes de Alterra en Costa Rica, VII Café Britt, conflictos por todas partes, VIII, Aeropuertos de provincia, cunde el mal ejemplo, IX, Titulares y noticias recientes.

Herbert Mujica Rojas ha dedicado su obra "A la memoria del patriota integérrimo Alfonso Benavides Correa (1924-2007) tribuno y maestro decente".

Posiblemente, Mujica ha empleado la palabra decente para que todos los ciudadanos del Perú recordemos que todavía quedan personas decentes. La palabra aún existe.