De hecho, su programación varió desde el registro experimental de sus inicios (con Mariano Cohn y Gastón Duprat al frente) a la mirada testimonial y de denuncia de la gestión de Adrián Caetano, Alejandro Montalbán, Gabriel Reches y Damián Tabarovsky, llegando a la gestión actual, que apunta a la creación de un canal en la que la ficción y el entretenimiento eran géneros válidos a la hora de crear ciudadanía. “Pero ahora esta idea de programación plural también se cayó porque las partidas presupuestarias están congeladas”, subraya Cecilia Hecht, la directora del canal que se ubica en la frecuencia 80 de los cableoperadores de la ciudad de Buenos Aires.

Luego de que en plena campaña electoral, el finalmente jefe de Gobierno porteño electo, Mauricio Macri, anunciara que iba a cerrar el canal bajo la limitada razón del rating, Ciudad Abierta se convirtió en el centro de debate de la transición. De alguna manera, el canal se vio involucrado en la lucha político-mediática que tiñó la elección porteña. Al punto de que, tras los comicios, las dos series de ficción dejaron de producirse (Mi mujer es una espía y 9mm) y al personal contratado para esos programas no les fue renovado el contrato. “No es que las ficciones se hayan dado de baja, sino que simplemente no hay presupuesto para realizarlas”, aclara, de movida, la directora del canal.

“La causa de la discontinuidad de la ficción –detalla– no es artística sino económica. Las series funcionaron muy bien, tuvieron buenas críticas y aún hoy nos siguen llamando al canal para pedirnos algún DVD. En efecto, en Ciencias de Comunicación de la UBA ‘Mi señora es una espía’ es tema de análisis y debate, si la serie es peronista o gorila. También teníamos previsto hacer un tercer programa de ficción de corte infantil, pero del que sólo pudimos finalizar un solo episodio. Nuestra idea era que la ficción continuara todo el año, pero lamentablemente no tenemos los recursos para financiarlas”.

–¿Por qué no se cuenta con los recursos para realizarlas?

–Porque no nos están girando el presupuesto previsto al inicio del año. El canal tiene recursos humanos y tecnología propios, gracias a los cuales podemos seguir produciendo. Pero hasta que la transición del paso de un gobierno a otro no finalice, no sabemos con qué presupuesto contaremos. Yo estoy esperando que se tome la decisión política de qué hacer con el canal y, mientras tanto, en mi rol de técnica sigo produciendo con los recursos que tengo. Pero la realidad es que el canal está en manos del futuro jefe de Gobierno, de ser consecuente con lo que dijo o de rever la medida pensando en qué es lo mejor para la ciudad a partir de realizar una evaluación real del canal.

–Mauricio Macri dijo públicamente que lo iba a cerrar apenas asumiera su cargo...

–Habrá qué ver por qué dijo lo que dijo. Supongo que hizo esa afirmación en base a la información que le hicieron llegar. Hay que ver si Macri tiene la información correcta. A lo mejor, por cuestiones políticas, la información en la que se basó para decir que el canal lo iba a cerrar no era la correcta. Yo, como todo los trabajadores, espero que Macri revea su posición. Por empezar, el canal no tiene un presupuesto de 14 millones de pesos anuales como dijo sino de 12. Incluso, Macri señaló equivocadamente que el canal gastaba un millón de pesos por mes, cuando en realidad gasta en promedio 550 mil pesos por mes, la mitad.

–Además de los errores presupuestarios, Macri también argumentó que al canal lo iba a cerrar porque “no lo ve nadie”.

–Hizo un análisis erróneo del presupuesto y del rating. Creer que el rating es el único parámetro para evaluar un canal público es, como mínimo, un error. El rating lo único que mide es la exposición de un televidente a una determinada programación para definir la pauta publicitaria. No mide la calidad de su programación, ni el servicio social que cumple en el seno de una comunidad. No es la medida de eficiencia de un canal público que no apunta al consumo. ¿Qué tiene que ver construir ciudadanía con el rating? De todas maneras, aun dándole crédito a ese razonamiento, Ciudad Abierta tiene el 0,2 de rating, la misma audiencia que Canal (á), una señal que está instalada en el mercado desde hace mucho tiempo.

–¿Se reunió alguna vez Macri o alguien de su equipo con ustedes para ponerse al tanto de la situación del canal?

–No, para nada. Ninguna persona del PRO se reunió conmigo ni –que yo sepa– con nadie del canal. Ni antes de las elecciones ni después. Incluso, entre sus argumentos Macri dijo que el canal era experimental. Pero la programación del canal no tiene nada de experimental. Supongo que lo habrá dicho porque en el decreto de creación del canal figura, entre sus objetivos, la posibilidad de darles espacio a lenguajes experimentales. Ante estas inexactitudes, yo no puedo dejar de preguntarme si Macri habrá visto alguna vez Ciudad Abierta.

–Hay algo que no queda claro: ¿cuál es el presupuesto actual del canal para lo que resta del año?

–No puedo dar cifras, ni me corresponde hacerlo. Lo único que puedo decir es que, a la fecha, se ejecutó el 50 por ciento del presupuesto aprobado por la Legislatura porteña. El problema es que actualmente el presupuesto está restringido.

–¿Qué significa que está “restringido”?

–Que esta dirección sólo puede ejecutar los gastos que insumen los sueldos de los contratados y de las licitaciones. No podemos imputar nuevos gastos.

–¿Por qué cree que se restringió el presupuesto original tras las elecciones?

–Yo soy técnica. Haciendo de vocero, la respuesta es que al día de hoy hay una decisión política de no hacer ningún movimiento fuera de la transición. Es decir: se asumió la idea que los que deciden ahora son los próximos representantes de los vecinos de Buenos Aires, por lo que lo que se había planificado se deja de ejecutar. Lo único que quiero aclarar es que, como directora del canal, no hubo despidos ni tengo la voluntad de hacerlos.

# Nota publicada por el diario Página/12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/s...)