por Roberto Valdivia; [email protected] 13-8-2007

Con el sugerente y contundente titular de primera plana “Secta en la Iglesia Católica” el semanario El Sur de Arequipa, Perú, acaba de publicar una serie de importantes denuncias contra el Sodalicio de Vida Cristiana. La inmediata respuesta de parte de la secta totalitaria se ha manifestado de las siguientes formas -que ya son usuales para ellos-: el tiraje completo ha desaparecido de todos los quioscos de la Blanca Ciudad, se han recibido llamadas telefónicas amenazadoras e intimidatorias a la redacción del periódico y se ha ejercido presión contra los auspiciadores del semanario para que suspendan sus contratos de publicidad.

¿Qué es lo que ha desbordado las “santa iras” de esta controvertida secta que se escuda tras la iglesia católica? Salta a la vista en la primera plana la vinculación que el semanario El Sur hace de dos instituciones aparentemente pulcras y académicas como son el Instituto del Sur y la Universidad San Pablo con el grupo intolerante y violador de los derechos humanos que es el Sodalicio de Vida Cristiana. De hecho, estas entidades no solamente tienen vínculos entre sí sino que son creaciones y propiedad del Sodalitium. El desnudar esta realidad definitivamente les va a afectar significativamente la capacidad de captación de candidatos a alumnos en la recelosa sociedad arequipeña.

Pero también se publican los nombres de las empresas y negocios que esta organización posee en Arequipa, a saber: funeraria Santa María, velatorio San José, y cementerio Parque de la Esperanza… toda una estructura conformada sistemáticamente para negociar y lucrar con la muerte. Por si fuera poco, El Sur también proporciona los nombres de los empresarios mistianos que apoyan, tal vez incauta pero incondicionalmente, a esta secta lava-cerebros y finalmente se transcriben extractos de otras publicaciones relacionadas a las denuncias de torturas y vejámenes sufridos por José Enrique Escardó a manos de estos fanáticos impenitentes con cargo a ampliar las reseñas en próximas ediciones.

Podría decirse que estos temas ya han sido discutidos con anterioridad. Sin embargo la verdad es que esa discusión se ha circunscrito a un grupo privilegiado de personas y el llevarlo a una primera plana de un semanario que llega a las bases populares en Arequipa y Puno donde la secta en cuestión tiene álgidos problemas y visibles contrincantes es algo novedoso que el Sodalitium evidentemente teme enfrentar. De ahí que su inmediata respuesta fue la de hacer desaparecer la edición completa en el sur del Perú a fin de que la información no llegue al grueso de la población.

Por otro lado, algo interesante que esta vez ha salido a la luz es la publicación de una denuncia que la madre de una muchacha captada por un grupo indeterminado realizó en el Congreso de la República en la sección de formulación de pedidos bajo el número 003072 con fecha 05.04.2003 en la que ella solicita garantías para su integridad física y demanda a los congresistas investigar el tema de las sectas, legislar contra el fanatismo religioso y proteger la libertad de conciencia de los jóvenes. En el documento se menciona al Sodalitium de Luis Fernando Figari y se lo vincula extrañamente al fallecido Hubbert Lanssier tanto como a los supuestos mormones Gordon B. Hinckley y Russell M. Nelson.

El tema está nuevamente sobre la mesa. Aún hay mucho pan por rebanar. Se levanta el telón para un debate sobre el laicismo y la vigencia de un verdadero Estado Laico. El Sur le ha declarado la guerra al Sodalitium y se avizora una franca, encarnizada y pronta confrontación. Esperamos que El Sur siga brindando nueva y actualizada información y que no se deje intimidar por las clásicas actitudes matonescas, racistas, segregadoras y delincuenciales de que siempre son objeto los librepensadores que se atreven a decirles sus verdades a quienes están acostumbrados a conducirse por el fanatismo, la irracionalidad, la soberbia y la intolerancia. Al fin y al cabo los enemigos de los derechos humanos siempre actuarán así.