Como ha sido común en este oficio de la palabra, César Andréu Iglesias fue igualmente novelista de alto calibre, legando a su lacerada patria “Los derrotados” (1956), en la cual dibuja la angustiosa existencia de un nacionalista en la época de la mordaza política y con la que obtuvo un premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña, además de “Una gota de tiempo” (1958) y “El derrumbe” (1960).

Fundador de periódicos y de partidos –o viceversa – porque al viejo estilo revolucionario, como Martí o Lenin, sabía que el periódico es un instrumento extraordinario para adelantar causas políticas, en su caso centrado en la concienciación de las masas sobre sus derechos, deberes y responsabilidades con la patria.

Al seleccionar esta fecha para conmemorar el Día Nacional del Periodista, la ASPPRO (Asociación de Periodistas de Puerto Rico) no lo hizo de modo gratuito, sino como justo reconocimiento a uno de los nuestros que con su ejemplo hoy irradia a nuevas generaciones de periodistas, a pesar de la tendencia perversa de arropar con el silencio a aquellas figuras que resultan dignos ejemplos de grandeza desde la naturalidad del sacrificio.

Ha hecho la ASPPRO, además, a través de su editorial Casa de Periodistas un reconocimiento particular a la incisiva pluma de tan insigne intelectual –además de combativo político y sindicalista– al publicar en 2005 el libro “César Andréu Iglesias: periodismo vital”, que pone al alcance del lector, en excelente trabajo compilatorio de Armindo Núñez Miranda, sobre un centenar de sus columnas publicadas en el diario El Imparcial (correspondientes al periodo 1965-1966) y la revista Avance (1973-1975) y en las cuales ha dejado un retrato de profundos trazos sociológicos de Puerto Rico en el todavía cercano siglo XX.

Lamentablemente, muchos de las situaciones que denunció siguen vigentes y en algunos casos peores: la Legislatura, el “mantengo” y la dependencia colonial. Esta mañana, con el rumor colérico del Atlántico, renovamos nuestro compromiso por un periodismo vertical, ético, en el anhelo de un Puerto Rico levantado sobre sus pies, como lo soñó César Andréu Iglesias hasta su suspiro final en San Juan el 18 de abril de 1976.

¡Loor a César Andréu Iglesias! ¡Larga vida para la ASPPRO!

(*) Periodista. Secretario General Adjunto de la FELAP. # Portal de la FELAP (www.felap.info)