A propósito de las elecciones para la Asamblea Constituyente, se escucha o se observa propuestas como la equidad género, claro que estas frases y términos, para muchas personas resultarían novedosos e inclusive halagadores de ser respaldadas, por ello hay que detenerse, reflexionar y analizar ésta fraseología, para poder de una forma consiente discernir. La lucha por la equidad de las mujeres tiene un largo periodo en la historia de la humanidad, en la cual en los diferentes modos de producción ha sido víctima de la marginación y explotación; por ejemplo en el esclavismo en la Roma imperial, el vocablo “Famulus”, quiere decir, esclavo doméstico, donde la familia es el conjunto de esclavos que le pertenecían a un solo hombre, es decir la mujer, los hijos y a cierto número de esclavos, con todo el derecho de vida y muerte sobre ellos.

Durante el feudalismo, el matrimonio era considerado un acto político, una relación que permitía incrementar el poder, par lo que se debía realizar alianzas entre las familias de similar posición económica, el interés de los padres es el que decidía la unión conyugal, al margen del interés individual y sentimental del individuo, especialmente sin la decisión de la joven; porque lo principal era conservar el linaje, la pureza de sangre, etc., Practica propiciado desde las altas esferas de poder feudal.

Al instaurarse el capitalismo la burguesía naciente reconoce mayor amplitud en el contrato para el matrimonio; sin embargo todo ello esta sometido a las influencias económicas, que obligan a los burgueses a los matrimonios por conveniencia, e irónicamente a los proletarios, una mayor libertad para decidir su unión conyugal.

En las últimas décadas del siglo pasado se levanta toda una ofensiva por la liberación femenina, generando una serie de actitudes de las mujeres, de diferentes tipos: social, intelectual, sexual, económico, productivo, propiciado una perspectiva en la que la lucha de éste género es principalmente enfocado contra el machismo, con un claro sesgo feminista, entre los que se tiene:

El feminismo radical sustentado en concepciones posmodernas, subjetivas, donde reduce el problema a un enfrentamiento entre los sexos (hombre-mujer) por los roles que éstos cumplen en el hogar, la sociedad, tales como la igualdad de condiciones para el cuidado de los hijos, la aptitud de la mujer para ejercer profesiones que sólo estaban culturalmente predispuestas para los hombres, la igualdad para ser tomadas en cuenta en cargos de dirección de instituciones, o de elección popular, en sí la equidad de cumplir iguales roles tanto de hombres como mujeres.

Otra corriente es la del feminismo funcional, orientado desde el imperialismo, que plantea la focalización en la atención a grupos de mujeres para aprovechar las ventajas de la globalización, que de acuerdo al INFORME UNIFEM se establecen como prioridades: “Fortalecer la seguridad económica y los derechos económicos de las mujeres para garantizar una vida segura, incorporar la perspectiva de género en los gobiernos nacionales y locales; en la construcción de la paz a fin de garantizar la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones; Promover los derechos humanos de las mujeres para transformar el desarrollo en un proceso más equitativo y sustentable”

Inclusive el Banco Mundial, el FMI, la ONU, la OEA y demás organismos internacionales capitalistas utilizan el término “genero” y hablan de la “igualdad de derechos y oportunidades”, no sólo de la mujer, sino de todos los ciudadanos, y han promovido una serie de campañas, financiando organizaciones no gubernamentales con programas que defiendan a la mujer.

Entonces hay que preguntarse, si a lo largo de la historia las mujeres demuestran una tenaz lucha, hoy con el aval de organismos internacionales se continua en la búsqueda de la equidad de género y aún no se la consigue, ¿que es lo que sucede?; es que al problema del género no se lo puede analizar sólo como un proceso de acontecimientos históricos, ni tampoco aislado de la relaciones de producción y la base económica social en el que se desenvuelve, sino que su origen está dado por la formación económica social en el que está inserto; es el caso que en un sistema dónde exista una relación de explotación no podrá ser resuelto.

La mujer, su rol, su participación, en el capitalismo es considerado como una mercancía más, a la cual se le asigna un valor, se la etiqueta con un proceso de marketing, se la ofrenda de acuerdo a las leyes de oferta y demanda, pero en si le sirve para mantener la relación de producción, dinero mercancía dinero, en otras palabras sólo se la utiliza; entonces revisando las listas a candidatos para la Asamblea Constituyente, se observa que la mayoría de las organizaciones políticas, han buscado para candidatas, a reinas de belleza, modelos, presentadoras de televisión, a las jóvenes que integran agrupaciones musicales, o participan en programas de farándula, ya que lo que interesa es la imagen física más no intelectual, peor la propuesta. Pero no sólo ello se evidencia, también se ve otro tipo de mujeres con una importante formación académica, pero cuyas concepciones representan a quienes pretenden mantener el mismo sistema, como el caso de la esposa de Alvaro Noboa, o mujeres que representan a las Cámaras de Comercio, Empresariales o grupos económicos de poder.

La equidad de género no esta dado sólo porque estén incluidas en las listas el cincuenta por ciento de mujeres, que es un importante avance, sino porque las propuestas que ellas planteen sean diferentes, que signifiquen una verdadera convicción por la transformación de la base económica de la sociedad, que sean mujeres propuestas por las organizaciones gremiales, populares, sindicales, que hayan vivido en carne propia lo que significa ser explotada, que tengan una trayectoria de reconocida lucha por las principales reivindicaciones del pueblo, contra la oligarquía y el imperialismo.

El respaldo y el voto entonces tendrán que ser, por mujeres que junto a sus compañeros planteen: la nacionalización de los recursos naturales, la eliminación de modelos tales como la dolarización, que han sido impuesta desde el Fondo Monetario Internacional Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, el no pago de la deuda externa y que con la recuperación de estos recursos permitan obtener, acceso a la salud, educación, gratuito y de calidad, fuentes de trabajo, bienestar para los pueblos, para cimentar las bases que instaure la sociedad socialista, en la que únicamente se tendrá una plena equidad, no sólo de genero, sino económico, político y social.