Introducción

Que las Telecomunicaciones constituyen un eje para el desarrollo de los pueblos es una realidad incuestionable. Analizando desde una perspectiva de servicio, cualquier sociedad que invierta en esta “Industria”, seguro tendrá un significativo retorno de bienestar social. De igual manera, entendidas como un negocio, cuando son bien administradas (algunos dicen que incluso mal) las telecomunicaciones significan altos ingresos y enormes utilidades para sus accionistas.

Por otro lado, la evolución tecnológica en este campo ha sido impresionante. En menos de una década, servicios independientes como la telefonía fija, móvil, de datos, la radio y TV, se han integrado paulatinamente en un fenómeno conocido como convergencia. Su catalizador: la Internet con sus protocolos y estándares; caracterizadas por un denominador común: la banda ancha. Lo anterior, en sencillo, significa que hoy es tecnológicamente posible que por su línea telefónica o de TV CABLE tenga a más del servicio de voz, acceso a Internet de alta velocidad, radio y TV. Y, si no le gustan los cables, podría optar por una opción inalámbrica, con posibilidades hasta de movilidad. Este fenómeno de convergencia tecnológica y de servicios está trastocando los modelos de negocio de los operadores, de los terminales y por ende la regulación.

Desde luego, estas “bondades” tecnológicas y de servicios presentes en países como EE.UU. o Inglaterra exigen importantes inversiones y su aplicación supone haber resuelto problemas primarios como que la mayoría de los habitantes tengan cuando menos un servicio básico.

Latinoamérica

De acuerdo a pronósticos comparativos presentados por la Consultora Pyramid Research, publicados en el VIII Foro de Regulación, realizado en Mayo del 2007, organizado por la Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (AHCIET - www.ahciet.net), la proyección al 2011 para América Latina es la siguiente:

• El índice de penetración de líneas fijas por cada 100 habitantes se mantendrá estable en un 17%, casi en línea con la media mundial de 16%.

• En accesos de banda ancha se llegará a un 6%, por debajo de la media mundial de 9%.

• En servicios móviles, América Latina llegará al 78%, por sobre la media mundial de 59%. El crecimiento en los usuarios hará que la contribución de los ingresos móviles se haga más importante a futuro, pasando de 47% a 53% del los ingresos combinados totales.

• En servicios de TV restringida América Latina llegará a un 6%, aún lejos de los mercados más desarrollados.

• El escenario más probable de crecimiento de los ingresos por servicios de datos en el continente es aún conservador.

• Los operadores tienen oportunidades de crecimiento significativas en los segmentos socioeconómicos medios, la clave está en el diseño de un modelo de negocio rentable para estos segmentos.

• En cuanto a servicios convergentes, en América Latina recién se está iniciando en este tema.

El tema en Ecuador

Para una aproximación objetiva al presente y futuro de las telecomunicaciones en el Ecuador, deberemos repasar algunos hechos que han determinado y determinan la situación actual de este estratégico sector, que en el 2005 aportó con el 3.8% al PIB, vs. el 1.1% de 1996.

Al inicio decíamos que las telecomunicaciones entendidas como un negocio significan altos ingresos y utilidad para sus inversionistas. Esta industria, al igual que la petrolera, la farmacéutica, la química, etc. es controlada por grupos transnacionales extendidos a lo largo y ancho del planeta. Por ejemplo, en nuestro país, tenemos a dos gigantes de las comunicaciones móviles: la española MOVISTAR y América Móvil (PORTA) del mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del planeta, empresas que no solo se disputan el mercado ecuatoriano sino el latinoamericano.

En el contexto nacional, los grupos económicos poderosos y las clases dominantes a las que representan, entendieron desde siempre la rentabilidad de esta industria, por lo que, cuidadosa y oportunamente, prepararon el asalto a este preciado botín, que para su pesar, en ese entonces era estatal.

Para ello, acogiendo el recetario neoliberal, en las postrimerías del gobierno de Borja (ID) se dio paso a la creación de EMETEL, con un propósito final: su venta. Le correspondió a su sucesor, Sixto Durán Ballen, crear las condiciones jurídicas necesarias (Leyes de Modernización y de Telecomunicaciones). El proceso de venta se extendió hasta el interinazgo de Fabian Alarcón, en donde pese a las afirmaciones de que “la venta va porque va” que afanosamente repetía el Sr. Rodrigo Paz (UDC), presidente en ese entonces del CONAM, hubieron dos intentos fallidos de venta de las Sociedades Anónimas de la ya dividida EMETEL (Andina y Pacifictel) en noviembre de 1997 y abril de 1998. Voces organizadas, movilización y presión popular, sumadas a conflictos de intereses de los posibles compradores, abortaron el proceso privatizador de las telefónicas.

Mas la intención de los grupos de poder de llevarse este jugoso negocio, nunca cambió, pero sí su estrategia. Es así que en los gobiernos de Jamil Mahuad (UDC) y Gustavo Noboa se impulsan las Famosas “Leyes Trole” que para el caso de las telecomunicaciones abrían paso a la “libre competencia” para de una vez “liberarlas del yugo monopólico estatal”.

Como dato, y como demostración de la injerencia de organismos extranjeros, debemos señalar que el Estado, en el 2003, suscribió con el FMI una Carta de Intención a través de la cual se comprometía a dar inicio al proceso de selección de un administrador internacional (seguramente los ecuatorianos no valemos) para las empresas PACIFICTEL y ANDINATEL.

Andina y Pacifictel o el “hueso” de las Telecom

En líneas precedentes veíamos las macrotendencias de las telecomunicaciones: Movilidad, Banda Ancha, Datos, etc., anotando que es un imperativo de las operadoras reorientar sus modelos de negocio hacia estos servicios. Por lo tanto, la “carne” de la industria radica precisamente aquí, ya que la telefonía fija como tal, es decir el “hueso”, presenta un estancamiento en su crecimiento y, por ende, en sus ingresos. (Ver indicadores nacionales)

Fue ésta la estrategia de los grupos de poder y sus gobiernos, desde Bucaram hasta Palacio, desde Mahuad hasta Gutiérrez: dejar al Estado con el “hueso”. Para ello se aseguraron de colocar en las instancias directivas del Fondo de Solidaridad, de Andinatel y Pacifictel, a improvisados, mediocres y corruptos (no es casual que varios ex presidentes de Pacifictel tengan orden de prisión). Transcurridos 10 años de la división de EMETEL, sus Empresas resultantes que deberían ser de Telecomunicaciones, han terminado siendo prestadoras de telefonía fija, envueltas en un mar de escándalos, y en ciertos casos con una calidad de servicio cuestionable.

Pero la historia no empieza ni termina aquí. No debemos olvidar las condiciones lesivas para el Estado ecuatoriano que significaron las prebendas otorgadas a las nacientes y privadas operadores celulares, OTECEL y CONECEL (MOVISTAR Y PORTA respectivamente), quienes usufructuaron de las actitudes antinacionales de las autoridades de ese entonces, en perjuicio de la estatal EMETEL.

Y qué decir de los traficantes de minutos, los bypaseros, que en posible complicidad con altos funcionarios han generado pérdidas de cientos de millones de dólares para estas empresas del estado, es decir, para los ecuatorianos. Como complemento a lo dicho, mostramos el índice de penetración (densidad) de las líneas fijas, es decir, el número de líneas por cada 100 habitantes de las 3 principales operadoras de telefonía fija: ANDINATEL, PACIFICTEL y ETAPA, con corte a abril del 2007.

Telecsa o la consolidación de las transnacionales

Durante el gobierno de Gutiérrez, se anunció con bombos y platillos la aparición de un tercer operador de telefonía móvil, que en teoría disputaría el mercado a las dos ya establecidas. Para ello se otorgó la licencia para dar “Servicio Móvil Avanzado” a una operadora de propiedad del Estado (TELECSA o ALEGRO), ya que sus accionistas eran nada mas ni nada menos que Andina y Pacifictel. El resultado: hasta la fecha 390 mil usuarios de un mercado de ocho millones ochocientos mil usuarios, es decir, apenas el 4,42%. ¡Cosas del “libre mercado”!

Estas cifras, no son casuales. Desde la constitución misma de TELECSA las cosas no estuvieron claras, la selección de su administrador internacional, la elección de una tecnología que escandalosa y extrañamente contrariaba a toda lógica, ciertos acuerdos comerciales, etc. han coadyuvado en la consolidación de las extranjeras MOVISTAR Y PORTA (so pena de sus abusos tarifarios ubicados entre los más altos de la región) perdiendo otra vez una Empresa del Estado su participación en los ingresos de este sector, que como se aprecia en los cuadros anteriores, han tenido un impresionante crecimiento en la última década (14.684,68%).