En el meticuloso libro La chilenización de Tacna y Arica, 1883-1929, de Raúl Palacios Rodríguez, se encuentran detalles interesantes sobre aquella álgida etapa. Lo que estudia el historiador da cuenta vibrante del heroismo de esas poblaciones cautivas. El 3 de junio de 1929, el Tratado y su Protocolo Complementario, definieron la dolorosa pérdida de Arica y el retorno de Tacna al Perú. Un día como hoy, ese mismo año, la Ciudad Heroica volvió al regazo patrio. Los peruanos, y así se estipula en el Tratado tienen derechos de soberanía restringida, servidumbres, irrenunciables en Arica. En homenaje a la valentía de aquellos, en efemérides de enorme simbolismo, se publican los testimonios que con denodado detalle compiló el autor mencionando las fuentes chilenas que emitieron estos duros conceptos.

¡Viva Tacna Ciudad Heroica!
..................................................................

 Rafael Vial: 1889

“La tropa de línea, los empleados de orden político, los de correo, los de aduana, del resguardo, de la gendarmería y de la administración de justicia cuestan a Chile más en Arica y Tacna que todo lo que percibe por contribuciones directas, indirectas y municipales. No baja de 500,000 pesos por año lo que allí pierde Chile por el desequilibrio entre los ingresos y los gastos. Para adquirir la propiedad de esos departamentos, en el caso de que el plebiscito nos fuera favorable, lo que sin cometer abusos considero imposible, tendríamos que pagar diez millones.

Todo lo que a la lijera enumero tiene para Chile infinitamente más importancia que las querellas de Arica y Tacna, y sin embargo, la acción del Gobierno se aparta de donde debía encontrarse, y se inmiscúa demasiado en lo que ofrece peligros y dificultades: su política es aventurera. Seamos lo que siempre fuimos, honrados, y devolvámosle al Perú lo que de él recibimos en prenda pretoria. Otra manera de proceder es indigna de Chile. 82 (En: El Independiente, Santiago, 18 de diciembre de 1889. Fue reproducido íntegramente por El Comercio de Lima en su edición de 7 de enero de 1880. Hemos tomado los párrafos más importantes.)

 El Chileno, diario de Santiago: 1902

“....Esa campaña de prensa en Tacna, en que se nos sacrificó inútilmente a Rodríguez Mendoza, no nos trajo un sólo prosélito, y sólo ha probado lo que no necesitaba demostración alguna: que los peruanos no son chilenos y que los chilenos no somos peruanos”. 83 (El tal Rodríguez Mendoza como recordamos (véase nota No. 75 de la Segunda Parte) fue uno de los más sobresalientes periodistas del diario chilenizador El Pacífico).

 La Unión, matutino de Valparaíso: 1902

Por chilenización no se puede entender sino el trabajo apropiado y eficaz para atraer las simpatías de los peruanos que residen en esas provincias, a fin de que convencidos que la administración chilena es mejor y más progresista que la peruana, den su voto en favor de la soberanía chilena, cuando se efectúe el plebiscito que decida el dominio y propiedad de esas provincias. Enderezados a este fin, ha hecho muchos esfuerzos el Gobierno chileno en años anteriores y siempre los resultados han sido negativos. Durante los primeros diez años de ocupación, hubo allí administraciones discretas, inteligentes, sagaces, que mejoraron e hicieron progresar notablemente esas provincias, ya en la administración de justicia, ya en el servicio de policía, ya en otras ramas administrativas, hasta en la construcción de edificios; y sin embargo no se obtenía el objeto que se perseguía: los peruanos aprovechaban de todos estos beneficios y progresos... y seguían siendo tan peruanos como antes”. 84 (El subrayado es nuestro).

 El mismo diario La Unión: 1902

“Una generación se ha sustituido a otra en la Alsacia y Lorena y, a pesar de esto y a pesar del talento y discreción de los políticos alemanes todavía el sentimiento francés anima a esas provincias. Y nosotros creemos que con unas cuantas casas y edificios, con la presencia de una Corte, con la presencia de algunos periodistas y de algunas autoridades chilenas podemos chilenizar a Tacna y Arica, donde el sentimiento peruano se mantiene en tensión continua y es hoy mucho más vivo y ardoroso que antes.

Hemos visto agotarse los medios pacíficos y empeorar más la situación, hasta llegar al estado de guerra sin fusiles, que estamos presenciando y ahora no sólo creemos en la chilenización, sino que se aconsejan los medios violentos: se cree alcanzar a palos la simpatía que no se ha doblado a los beneficios. Parece que ya hay tiempo de sobra para desengañarnos, para conocer que en todas estas tentativas de chilenización, lo único que se chileniza es el dinero del Fisco, y hasta se le peruaniza, puesto que los gastos se convierten en mejoras de ciudades que al fin, pueden pasar al poder del Perú, sin beneficio alguno para nosotros”. 85 (Fue muy común, entre peruanos y chilenos, comparar a Tacna y Arica con las antiguas provincias francesas de Alsacia y Lorena, por mucho tiempo en poder de Alemania).

 Reportaje hecho por el mismo diario: 1911

P. Mucho se ha hablado de la situación de Chile en Tacna.

R. Sí, mucho se ha dicho, pero todo está muy lejos de ser la realidad, pues, todo lo que los diarios de Santiago han dado a conocer al país, no es más que un espejismo: la realidad de las cosas está, desgraciadamente, muy lejos.....

P. Pero, ¿cómo puede ser, cuando en una de las entrevistas con el Intendente de Tacna, señor Lira, esta caballero ha dicho que la chilenización está casi terminada...?

R. Todo eso que se ha dicho, es sencillamente un bluff y para probarles mi aseveración voy a hacerles saber lo siguiente: según el último censo que se ha hecho resulta que hay un chileno para cinco peruanos.

P. ¿Y qué hacen los chilenizadores?

R. Para que ustedes no se extrañen lo que les estoy diciendo, voy a darles algunos datos concretos. Hoy en día, la comisión chilenizadora, visibles para los chilenos de Tacna, la forman dos personas: don Anselmo Blanlot Holley y el secretario, que es a la vez director del diario “El Pacífico” de Tacna.

El presidente gana diez mil pesos anuales y el secretario seis mil. Hasta hoy día, lo único que se ha hecho, ha sido el levantamiento de un censo útil para el caso de verificarse el plebiscito, censo el cual, para los que estamos allá y sabemos la realidad de las cosas, no ha podido menos que causarnos cierto malestar, pues en él se ha bluffeado a nuestro gobierno, puesto que se ha incluido en los registros a muchos extranjeros con ideas manifiestamente diversas a nuestra causa”. 86 (Reportaje hecho pr el mencionado diario a un caballero chileno residente en Tacna y de paso por el puerto de Valparaíso. Fue reproducido por El Morro de Arica en su edición de 28 de marzo de 1911).

 El Mercurio, de Valparaíso: 1911

“La única chilenización posible es llevar chilenos que compren sus tierras, naturalmente sin forzar a los peruanos.

Pensar convertir a un peruano haciéndolo chileno, me parece absurdo. El amor a la patria es algo que no cambia en los seres nobles”. 87 (Entrevista publicada por dicho periódico el 18 de enero de 1911 con el título “Impresiones de un joven y competente funcionario del ramo de instrucción pública”. Fue reproducido por El Morro de Arica el 24 de enero de 1911.

 Carlos Vicuña Fuentes: 1921

“¿Hay todavía quién crea de buena fe que tenemos razón para quedarnos con Tacna y Arica, aún violando miserablemente un tratado internacional? ¿O es tan simple esta gente que nos gobierna que no se ha dado cuenta de que la opinión del mundo entero nos es adversa, y aún hostil, pues este problema es la única sombra negra en la armonía de América Latina? (p. 242)

Tacna y Arica no son chilenas por capítulo alguno: son peruanas. Pertenecen al Perú por la historia, la geografía y la tradición; le pertenecen también por los intereses y le pertenecen jurídicamente por el pacto de Ancón (p. 320). Los sentimientos que aconsejan hoy día a Chile la retención de Tacna y Arica son sólo la codicia y el orgullo, pasiones egoístas y mezquinas. No el honor de la patria, ni el amor a esas poblaciones, que nos odian, no el repeto a las instituciones o tradiciones, no la bondad por los débiles, nos inspiran; sólo la codicia y el orgullo; codicia equivocada y orgullo extraviado y estéril. En cambio, el Perú aspira a la reintegración de Tacna y Arica por sentimientos generosos: por honor patrio, ya que siempre se ha mirado como deshonra que la bandera extranjera flamee en nuestro suelo; por amor a sus compatriotas que gimen tiranizados en Tacna por el despotismo chileno; por respeto a sus tradiciones, pues muchos héroes de su Independencia son oriundos de esa tierra; y por impulso de bondad que los pone en la necesidad de proteger a los peruanos asediados y vejados por la administración chilena. (p. 321).

Este es el deber de Chile: convencerse primero de que su conducta con el Perú es pérfida, injusta y egoísta, reparar noblemente los errores cometidos y seguir incansablemente la senda del ideal. (p. 323).

Chilenización secreta, corruptora y dispendiosa, espionaje, propaganda, obras públicas, diplomacia especial, ejército, marina, movilización admirables, vacían y vacían millones que nadie puede contar ni calcular (p. 325) 88 Vicuña Fuentes, Carlos, La libertad de opinar y el problema de Tacna y Arica, Santiago de Chile, Imprenta, Litografía y Encuadernación. Selecta 1921.

..................................................................

 Tacna

Los Embajadores Criollos

http://www.youtube.com/watch?v=WnXvnOY7EcU

titre documents joints