Como se susurraba en la calle, reconocidos políticos integraban esa macabra alianza que, sin consideración alguna contra todo derecho y norma, extendió la muerte por campos y ciudades, sembrando la geografía nacional de cadáveres, desaparecidos y fosas comunes, algunas de las cuales se han reabierto por estos días pero cuya mayoría aún espera que se indique dónde se encuentran para que por fin familiares y amigos puedan hacer su duelo.

Producto de este proceso de verdades a medias, dichas en libros y ante los jueces, ahora se ha comprobado que el famoso 35 por ciento del Congreso, del que se ufanaban los jefes paramilitares por ser sus aliados, en efecto apoyaban, protegían, y propulsaban sus políticas. Pero no sólo eso. También estaban con ellos decenas de diputados, alcaldes, gobernadores, empresarios nacionales e internacionales. Todos defensores de la tradición, de lo ahora denominado uribismo.

Ahora salen a flote y se oficializan estas verdades, las cuales sin embargo, ocultan otras más grandes, entre ellas, los autores intelectuales de todo este proceso, incluyendo sus coordinadores, el famoso Grupo de los Seis. Como el resto de verdades todavía no reveladas, que ocultan los hilos más profundos de la relación entre lo privado y lo oficial, lo circunstancial y lo estratégico, las políticas de Estado de las acciones ocasionales de uno y otro grupo de sicarios. Si efectivamente se pretende un ambiente para la reconstrucción nacional, el país necesita saber quiénes integraban el nefasto Grupo de los Seis.

A continuación, apartes de esta verdad: una síntesis de los políticos en investigación, sindicados y condenados por la parapolítica.

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* “Carlos Castaño dijo en Mi confesión: ‘Todo lo que se va a contar en este libro es verdad pero no diré toda la verdad. La verdad tiene una frontera justo donde es posible hacerle daño al país”. Más adelante, agrega que durante una época recibió instrucciones de un tal ‘grupo de los seis’” (Ballén, Rafael, La pequeña política de Uribe. ¿Qué hacer con la seguridad democrática? Ediciones desde abajo y Le Monde diplomatique, abril 2005, Bogotá, p. 11).