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La policía chilena consulta para detener a los periodistas argentinos.
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La acción policial, que prácticamente fue ignorada por los grandes medios de comunicación, constituye una violación abierta a los derechos de la libertad de expresión e información.

Ávila y su equipo cubrió el sábado 18 de agosto la “funa” o “scratch” promovida por Funa Chile [una asociación que lucha contra la impunidad de los crímenes de la dictadura pinochetista] y diferentes organizaciones sociales que manifestaron frente a la vivienda de Bustamante Gómez, en calle Berna 1538, Población Juanita Aguirre (Unidad Vecinal Nº 26), comuna de Conchalí. Carabineros practicó la detención ilegal del camarógrafo y de sus colaboradores cuando el equipo de tres personas quedó solo, rezagado, haciendo tomas de la casa, sin percatarse que la Funa había concluido.

La Funa recorrió el sector de viviendas de clase media baja de Santiago tal como ocurre, por ejemplo, en una procesión religiosa o una manifestación política. Con megáfonos, bombos, cajas y gritos, la Funa advirtió a los vecinos de la población Juanita Aguirre que viven cerca de un criminal. Muchos vecinos y vecinas, incluso los participantes de una reunión católica que interrumpieron su actividad en la unidad escolar para plegarse a la Funa, reclamaron contra la acción de Carabineros, llamados popularmente “los pacos”. Los vecinos le enrostraron a los policías de Conchalí, Santiago, que cuando los llaman para que acudan a combatir a los delincuentes, “ustedes alegan que tienen poco personal o que les falta bencina, pero a proteger a un asesino llegan altiro", exclamó una indignada dirigenta de la Unidad Vecinal Nº 26. Los moradores de la casa de Bustamante Gómez permanecieron todo el tiempo escondidos y sin darse por enterados de la ruidosa Funa que se desarrollaba afuera de su vivienda, pero cuando observaron que el camarógrafo y sus colaboradores habían quedado solos, llamaron a los Carabineros de la Subcomisaría Conchalí Norte, adscrita a la Quinta Comisaría, Av. Independencia 6208, quienes acudieron rápidamente con 2 motocicletas, la Comisaría Móvil Z 3247, el radio patrulla placa RP 479 y numeroso personal que debiera dedicarse a combatir el delito, en un desproporcionado despliegue de fuerza policial contra tres trabajadores de prensa, a quienes acusaron de "desórdenes públicos".

“Desórdenes públicos” vs “libertad de información”

“Los pacos”, que no se hicieron presente durante la Funa, convencieron al fiscal de turno, Marcos Meneses, de aplicarle a los trabajadores de prensa el artículo 26 del nuevo Código de Procedimiento Penal, que castiga los llamados “desórdenes públicos”, ignorando que realizaban una cobertura documental y periodística de un hecho social absolutamente legítimo. Actualmente, el artículo 26 es considerado “el caballito de batalla” del Estado chileno para meter a la cárcel a los disidentes políticos del actual gobierno que manifiestan en las calles, en particular los estudiantes y trabajadores subcontratados por las grandes empresas privadas y estatales.

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Nuestro colega, el periodista chileno Ernesto Carmona hablando en la Funa. Foto Arturo Peraldi.
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Asimismo, los Carabineros de la 5ª Comisaría de Conchalí parecieran tener estrechos lazos de amistad con el ex cabo Bustamante Gómez porque cuando este periodista se hallaba en la Comisaría esperando la libertad de los detenidos, observó cómo la esposa y la hija del ex suboficial de ejército aparecieron abruptamente en el edificio para abogar contra los presos. Sin siquiera pedirles identificación, los carabineros de guardia les franquearon el acceso directo hasta la oficina del capitán jefe que oficia como jefe de la Comisaría. ¿A qué fueron? ¿Qué hablaron?... Mientras Bustamante Gómez utilizaba a sus mujeres, él permaneció siempre escondido en su guarida.

Merced a los esfuerzos del presidente del Colegio de Periodistas, Luis Conejeros; del abogado de la organización Funa Chile, Rodrigo Román; y de otras personas que se hicieron presentes o intervinieron, los detenidos fueron puestos en libertad al cabo de dos horas de detención ilegal y arbitraria, a las 14 horas del sábado 18 de agosto. Pero no se pudo obtener que la policía levantara los cargos e impedir que el periodista argentino fuera citado a declarar a los tribunales. Benjamín Ávila viajó exclusivamente desde Buenos Aires a la cobertura de la Funa y debía regresar a su país el domingo. Por tal motivo, los afectados anunciaron que se querellarán por detención arbitraria e ilegal contra los Carabineros que convencieron al fiscal de turno del Ministerio Público, Marcos Meneses, de fabricar los manidos cargos de "desórdenes públicos".

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Arturo Perardi y Benjamín Ávila libres.

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El sonidista Mario Puerto libre.
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Amenazas de muerte

Esta mañana, al regresar del hospital adonde este periodista acudió a tomarse una muestra de sangre para un control hematológico, recibió una llamada amenazante en el teléfono de su casa, relacionada con la Funa efectuada el sábado al ex cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, el asesino impune del periodista argentino Leonardo Henrichsen.

Desde el teléfono 442 67 26, a las 9:40 de esta mañana del 20 de agosto de 2007, un sujeto me llamó para preguntarme :
–Carmona, ¿a qué hora es la Funa?
–La funa fue el sábado–, respondí.
–Como no trabajas con honestidad, concha e tu madre, te vamos a ...

Presumo que este tipo está relacionado con Bustamante Gómez, a quien descubrí y denuncié como el asesino de Henrichsen, en un trabajo de periodismo investigativo de 10 años. También relaciono estas cobardes amenazas desde el anonimato de un teléfono público de la ciudad con la actuación de Carabineros ocurrida el sábado, después de la Funa.

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Manifestación de protesta de la Funa, frente a la casa del asesino de Leonardo Henrichsen.
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Por mi parte, como consejero nacional, periodista y ciudadano, he solicitado algún gesto del Colegio de Periodistas de Chile, expresando su preocupación por estos hechos, que además ocurren en total clandestinidad, sin que se reflejen en los medios de comunicación, con la excepción notable de Radio Bío Bío y muy pocos otros medios independientes.

Texto y fotos de Ernesto Carmona.