El importante Diario Financiero de Chile publicó un texto, meses atrás, el 30-7, que conviene leer en sus párrafos esenciales.

“Pocas veces se recuerda y menos se dice o escribe que, si Alberto Fujimori todavía estaríamos discutiendo algunos puntos secundarios del Tratado de 1929.

Alberto Fujimori, Kenya Fujimori, Albert Fujimori o Ken Inomoto, con doble nacionalidad japonesa y peruana, ha sido el mejor presidente de la historia del Perú en lo que a Chile se refiere. De partida fue el primer mandatario peruano que visitó oficialmente nuestro país...... Pocas veces se recuerda y menos se dice o escribe que, sin Alberto Fujimori todavía estaríamos discutiendo algunos puntos secundarios del tratado de 1929, como el estatuto de la estación de ferrocarril, del muelee para el uso del Perú, del terreno llamado “El Chinchorro”, de propiedad del gobierno del Perú o la instalación del Cristo en la cima del Morro, que durante décadas yacía tumbado en un recinto militar chileno. En pocas palabras, gracias a Fujimori Perú se quedó sin un solo punto pendiente en materia limítrofe con Chile.... Al imponerme que Fujimori estaría obstando a una tercera nacionalidad, la coreana, no puedo olvidar una conversación que escuché en el primero de mis ocho años trabajados en la Embajada de Chile en Lima. El entonces ministro de Relaciones Exteriores, don Luis Alvarado Garrido, se retiró a la hora que correspondía hacerlo de la recepción que ofrecía nuestro embajador, don Jorge Erráruziz Echenique, para celebrar el 18 de setiembre. Como era muy cercano al representante chileno, el ministro prometió regresar más tarde a la fiesta y así lo hizo. Don Jorge estuvo muy contento con este gesto amistoso del Canciller y después de unas horas muy gratas le preguntó lo siguiente: “Dime Lucho, ¿por qué no terminamos de una vez por todas con los detalles pendientes del Tratado de Lima? ¡Sería tan bueno seguir adelante sin escollos!”. Recuerdo perfectamente la respuesta del ministro que nos dejó atónitos a todos los presentes: “Muy querido Jorge, no puedo dar ese paso simplemente porque aún no ha nacido el peruano que le ponga lápida definitiva a Arica y yo no seré quién lo haga.”

¿Leyó bien amigo lector? A confesión de parte, relevo de pruebas. Kenya Fujimori, el nipón pusilánime fue una pieza esencial en el juego habiloso y agresivo de nuestro vecino del sur, del país que sostiene que hay que enterrar el pasado y olvidarlo. Ciertamente, no fue la nación austral la que invadió una tierra con la cual no tenía límites antes de 1879, colocó gobernantes títeres y asoló cuanto pudo con un odio tradicional como envidioso. Tampoco Perú le robó nada a Bolivia. Y, en todo caso, el elogio franco y diáfano hacia Kenya le retrata como el “presidente” funcional más importante -¡qué dudosa gloria la que esta verguenza comporta!- para Chile.

En 1999, la prensa cobarde evita tocar el tema, la pandilla capitaneada por Jorge Valdez, integrada por Fabián Novak (el traidorzuelo funcional y premiado también por La Moneda), Carlos Pareja, Fernando Pardo y “asesorada” por el ignorante autoconvertido en autoridad en temas limítrofes, el marino Jorge Brousset, capaz de calificar como saludable una “consulta” de Chile al Perú, cuando el Tratado de 1929, habla de “acuerdo previo” para cualquier cesión de territorio a terceras potencias, declinó la defensa legítima de los derechos restringidos, de las servidumbres del Perú en Arica. Los chilenos califican como menores, irrelevantes, como mejor les conviene, esos derechos, es obvio que no puede el país meridional, reclamar la propiedad de Arica sino hasta después de 1879 y su guerra de invasión. El canciller funcional también, Fernando de Trazegnies, y algunos otros, formaron parte de una de las verguenzas traidoras producidas contra Perú en los últimos tiempos. Para eso sirven las medallitas, las menciones honrosas, los premios pecuniarios, en suma, los sobornos a los quintacolumnas.

En primer lugar, con laureles de barro, verguenza de caradura y odio a la que no es su patria, figura ¡qué duda cabe! el japonés Kenya Fujimori. Y con él, la larga taifa de miserables que hoy se pasaron al equipo de los “fiscalizadores” que pretenden hacer olvidar sus acciones proditoras.

Y hasta una publicación seria, como el Diario Financiero de Chile, brinda un panorama periodístico de maciza información reveladora.

¿Entregará la justicia chilena al vendepatria Alberto Kenya Fujimori?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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