Se ha hecho moneda común la percepción que el gabinete de ministros que capitanea Jorge del Castillo, es un grupo humano, con excepciones que no pasan de tres, sumamente mediocre, plagado de logreros, improvisados, vendepatrias e ignorantes. Las barrabasadas de la Aráoz parecían ser el pico más alto de la frivolidad pero el titular de Salud, Carlos Vallejos, empieza a dar la imagen que es mucho peor que el resto. Dijo que no conocía de las compras del SIS, Sistema Integral de Salud, pero resulta que su portafolio ¡hasta dio una explicación jurídica sobre ese tema que le fue consultado! Es decir, este individuo ¡le ha mentido al país!

Como las compras, sobre las que aún no hay juicio administrativo obligatorio, previa investigación detallada, parecieran ser de costos muy altos, según la versión del ministro Vallejos cuando “toma conocimiento” del asunto, decide cesar al jefe del SIS, médico Julio Espinoza Jiménez, semanas atrás. Pero ¡éste recién se entera, por los medios de comunicación cuál la razón de su despido intempestivo! ¿Para qué se molestó Espinoza en enviar un oficio concerniente a las compras al ministro? ¿y le sirvió de algo, la respuesta que le ilustra sobre la autonomía del SIS que es un OPD, organismo público descentralizado? Parece, según como han resultado los acontecimientos, que no mucho.

Afirma Espinoza en declaraciones públicas: “El ministro ha querido tender una cortina de humo para evadir su responsabilidad frente a otros problemas de salud que, a más de un año de gestión, no ha podido resolver. Me refiero a la compra de ambulancias, el problema del banco de sangre, la infección de los pacientes con VIH y la declaratoria en emergencia de los hospitales. Su capacidad de gestión está en duda", acotó. Mencionó, además, que los bienes adquiridos por el SIS fueron entregados directamente a oficiales de la Marina, que viajaron a Pisco para entregar ayuda a la población damnificada del terremoto, con el fin de acelerar el envío de los bienes de socorro. Acerca de los 34 soles pagados por cada ración alimenticia, un exceso a decir del congresista Renzo Reggiardo, aclaró que lo que en realidad se compró fueron bolsas con pan blanco, barras de cereales y alimentos en conserva. "Habría una confusión, no fue solo un producto de siete soles", apuntó.

Picado en la curiosidad por las afirmaciones sumamente rápidas del parlamentario Reggiardo. sobre la ración alimenticia, hice averiguaciones y conocí la bolsa de alimentos, para toda una familia, con víveres diversos que, bajo ningún concepto o cálculo, hasta el más erróneo, podía costar menos de S/ 30 (US$ 9). ¿No supo de esto el legiferante? ¿no podía, el señor Reggiardo, uno de cuyos negocios familiares, incluye la atención o distribución de alimentos, recabar una información más exhaustiva y precisa?

El oscurísimo ministro Vallejos, en defensa de su mentira flagrante, evidente, descarada, torpe, miserable, para con el pueblo peruano, dice: “Absolutamente no (tengo responsabilidad) de repente por razones políticas me quieren endilgar el caso pero yo estoy absolutamente libre", aseveró. Sostuvo que lo único que recomendó fue que el SIS adquiera féretros, ataúdes y artículos para asegurar el sepelio de los muertos que dejó el sismo, aunque admitió que esa recomendación fue verbal y no consta en documentos. Al ser consultado sobre por qué razón nunca hizo llegar observaciones a las compras, el ministro sostuvo que no podía haber imaginado antes que el SIS pueda haber gastado "en un solo día" hasta 14 millones de soles comprando bienes a un solo proveedor. "Lo más importante son las compras por 14 millones de soles en un solo día, el 17 (de agosto), que encuentran unos proveedores extraordinarios que pueden preparar en un solo día 237 mil raciones alimenticias, a 37 soles cada una... Yo lo único que tengo es la verdad, yo no he robado nunca en mi vida, lo último que yo podría hacer es ligarme con un individuo de esta naturaleza que encima es tan bruto", indicó en referencia al destituido jefe del SIS, Julio Espinoza Jiménez. "Hasta para robar hay que tener un mínimo de inteligencia", añadió, para luego decir que “será la justicia la que tenga su última palabra en este caso”.

El titular de Salud, alejado por completo de cualquier tema de su cartera ha tenido la peregrina expresión que no deja de llamar la atención: “hasta para robar hay que tener un mínimo de inteligencia”. ¿Se refirió a Espinoza Jiménez o fue un exabrupto que revela estrategias y tácticas que practican algunas señoras que reciben donaciones y luego las venden en los hospitales y en coordinación con ciertos testaferros que traen máquinas que son chatarra de Estados Unidos y las instalan, también en nosocomios, lo que dijo Vallejos?

Hoy debe presentarse el ex jefe del SIS, médico Julio Espinoza Jiménez ante una comisión parlamentaria. Al margen que hay que solicitar que presente detalle milimétrico de sus acciones, justificaciones, descargos y deslindes, hay que subrayar que este neurocirujano goza, por décadas, de una acendrada e inviolable imagen de honestidad a toda prueba. Su modestia es célebre y su vocación social, en el partido que milita más de 45 años, una credencial ganada en las calles, en las aulas y en el ejercicio público de salud. Si Vallejos pensó que podía convertirlo en chivo expiatorio de sus monumentales y aberrantes torpezas y trapacerías, se equivocó de manera impresionante. ¡Como buen mediocre y capitulero que es!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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