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En conferencia dictada en la Fundación Heritage, "Charlitín", así llamado por sus íntimos, oficialmente conocido por sus pares latinos como Carlos, Charles para anglosajones, y Míster Gutierréz -con acento de chicle en la última sílaba- para sus "cuelliblancos" empleados de la Secretaría de Comercio, no se sonroja al ufanarse de los recursos que no han llegado a Cuba gracias al bloqueo.

"Una de las cosas que la historia no hace por nosotros es decirnos lo que no ha pasado. Lo único que sabemos es lo que ha ocurrido, pero no sabemos lo que pudo haber pasado", dijo con aire triunfalista, con lo cual, sin querer, está admitiendo todo lo que podía haber avanzado la economía cubana de haber contado con los 89 mil millones de dólares escamoteados a la Isla por una guerra económica de casi medio siglo.

¿Se habrá enterado realmente Charlitín de lo que no ha pasado? Habría que ilustrarlo. A pesar de la euforia semántica del amanuense devenido comerciante del clan Bush, lo sucedido es que el bloqueo "triunfante" no derrumbó a la Revolución Cubana. Todo lo contrario.

No obstante, la sistemática práctica del bloqueo, especialmente bajo la égida del clan Bush, ha privado a los cubanos de recursos elementales para la atención médica y alimentaria, lo que representa multimillonarias pérdidas materiales, cuantificadas y conocidas por la comunidad de naciones que condenó durante 15 años consecutivos a Estados Unidos en la ONU.

Las intenciones de apoderarse de Cuba no nacieron ayer en EE.UU., ni hace 47 años. Se originaron antes de que la Isla se sacudiera el colonialismo español. La historia de ambas naciones aporta las pruebas. Pero "Charlitín" no parece ser un estudioso de la materia, sino más bien un repetidor de "slogans".

La misma historia demuestra que el bloqueo, contrario a los propósitos de sus incoadores, ha ahondado la conciencia patriótica de generaciones de cubanos, los ha ilustrado sobre verdaderas intenciones de quienes detentan el poder en Washington y ha solidificado la resistencia, lo que en verdad indica el fracaso de la intencionalidad del bloqueo mismo.

A pesar de que es una realidad a la vista, el Secretario de Comercio de EE.UU. no se entera de ella, alucinado como está en demostrar que su jefe, W. Bush, es "un duro" y "no cambiará esa política", según reporta la agencia AP.

La audiencia de la organización Heritage responde a su propia naturaleza conservadora, y en consecuencia el funcionario codifica su discurso para oídos ávidos de escuchar presuntas "victorias", pírricamente traducidas como suministros básicos negados.

Recuerda la Asociated Press que desde que Gutiérrez llegó al cargo, a comienzos del 2005, "se ha convertido en portavoz de facto del gobierno sobre asuntos cubanos..." y coautor junto con la secretaria de Estado Condoleezza Rice, del injerencista Plan Bush.

Se trata del nuevo engendro creado por W para explícitamente derrocar a la Revolución cubana y retrotraer a la nación a la etapa de neocolonia norteamericana, eliminando todas las conquistas sociales alcanzadas en casi 50 años de construcción socialista, a pesar del bloqueo.

Aunque Charlitín no lo reconozca, la historia sÍ registra lo que él no ha sabido descifrar, y no se le puede culpar de la ignorancia de funcionarios cuya ejecutoria quedará grabada en el estercolero de esa ciencia social.

Charlitín, a quien su familia sacó de Cuba cuando contaba siete años de edad, en verdad necesita estudiar la verdadera historia de su patria de origen para poderse percatar del ridículo que hace, y espantarse de su propia complicidad con el genocidio que sufren y resisten sus compatriotas.

Agencia Cubana de Noticias