Declaró el canciller Alejandro Foxley que la extradición de Alberto Kenya Fujimori, dictaminada por la Corte Suprema de su país: “fortalece la imagen de Chile como un país que está en la vanguardia de la protección de los derechos humanos en Chile y más allá de Chile". Torre Tagle ha confirmado que Perú votará a favor de la aspiración del país del sur. En inminencia de entrar a un conflicto jurídico por el establecimiento de una delimitación marítima hoy inexistente; agredido Perú por la ilegal presencia del país meridional en el Mar de Grau; constreñido por fuerzas económicas y financieras que pretenden a toda costa el gas de Camisea y Pagoreni para la zona norte de su larga faja costera, la rabanería caviar ha demostrado que su gritería coincidió al 100% con los designios geopolíticos de Chile. ¿Fue gratis?

Imposible olvidar la retahíla de dicterios enderezados a los jueces chilenos y las especulaciones múltiples que se hicieron en el supuesto negado y fáctico que no se hubiera concedido la extradición de Fujimori. Obvio que aspirar a que sus fautores, por un mínimo de decoro, se alejaran del lente público para rumiar su estupidez en la soledad genética de que fueron investidos al nacer, no es más que un buen deseo. Si no fuera por una manada de medios pro domo sua, arrebañado en la fábrica de figuras y figurones, es improbable que ninguno de estos auto-nominados jueces y prohombres, superara el anonimato más mediocre. Pero no es así.

Cierto canal de cable ya soltó la especie que otro socio de José Ugaz, Luis Vargas Valdivia, integre la corte juzgadora de Kenya Fujimori. Para ellos no basta la presencia y el conflicto de intereses que es César San Martín, sino que hay que insistir en el commodity político en que se ha convertido el ex dictador. Al japonés hay que juzgarlo y actuar exhaustivamente las pruebas y si es culpable ¡que se pudra en la cárcel! Pero, si no hay tales, entonces que se actúe de acuerdo a ley y no como brama la grita desaforada y chilenófila de la rabanería caviar.

Precisamente, el 26 de octubre del 2006 y bajo el título La rabanería caviar, sostuve lo siguiente:

Un buen amigo marxista me subraya: ¡los caviares no son izquierda, son logreros y burócratas profesionales, nada más! Un ángulo poco tratado es aquél que debía cuestionar cómo es que los grupos políticos de los cuales nace la deformación angurrienta y caza-dólares que es la rabanería (rojos por fuera y blancos por dentro) caviar, no establecen fronteras claras, no repudian a quienes odian en la vida real y no declaran por causa de qué siguen manteniendo lazos invisibles o visibles de toda índole. ¿Cuestión ideológica? ¿Asunto de principios? ¿Coherencia consecuente? ¡Bah! ¡Cháchara barata para esconder lo que son clarísimas posibilidades de acceder a algún trabajo aunque sea temporal como también de estar “presentes” en la opinión pública!

La rabanería caviar ha capturado diarios y miedos de comunicación. Se comporta como una mafia porque sólo entre ellos se “citan” como autoridades intelectuales que no son. Sin embargo, forman un cogollo farsante que trafica con temas suculentos como los derechos humanos aunque en sus propias ONGs los violan, pagan menos de lo debido, abusan de quienes no son del círculo sagrado e imponen regímenes internos draconianos que hasta los más abusivos patrones envidiarían por su eficacia. Ciertamente, quien no acata: ¡se va a la calle! Los damnificados, ha poco, lanzaron la iniciativa de organizar una sociedad de empleados de ONGs para ¡defender sus derechos pisoteados!

Más aún. Los “escogidos” forman un clan cuasi secreto en todo lo relacionado al manejo de los odiadísimos dólares imperialistas. Claro que los bienes inmuebles, el patrimonio, los viajes frecuentes, los libros recién editados, y las demostraciones de riqueza son moneda común en estos pagos para una minoría oligárquica, blanca y sumamente cerrada. Los cholos trabajan por menos, no viajan, no gozan, sólo reciben lo que queda y a precio de mercado, y si es posible menos, para que tengan algo. Jamás lo admitirían, pero sus propios integrantes o ex socios, están empezando a sacudirse del fiasco que ha realizado una de las mafias más estafadoras de los últimos veinte años.

Entonces, ¿cómo así que las células madres, de donde ha salido el 98% de estos gonfaloneros de la nueva clase o sea la nomenklatura chola, con sentido de casta, exclusiva y excluyente, no denuncian a sus hijos degenerados? Los miedos de comunicación evitan el tema esencial del cuestionamiento que pasa por exigir claras fronteras entre quienes dicen creer en la justicia social que pasa por la defensa irrestricta de los derechos humanos, la soberanía nacional con soberanía popular y la defensa de las causas de los más pobres y los mitómanos que han “conseguido la institucionalización” de sus mentiras.

Un “ejemplo”: pocos meses atrás, el señor Hans Landolt entrevistaba a la señora Sofía Macher ante cámaras. Y se trataban cortésmente pero con el usted por delante. Era obvia la pretensión de mostrar distancia y diferencia. Pero resulta que son marido y mujer. Y ambos son de la rabanería caviar como que nulos productores de algún estudio magno que justifique el aura intelectual que ellos creen que tienen. ¿Cuántos libros ha escrito cada uno? ¿Dónde están sus lecciones de vida y esperanza que no sean panfletos baratos o tallercitos, fórums, volantes, para justificar contablemente los dólares tan odiados que reciben de instituciones foráneas, no pocas de Estados Unidos?

La verdad es que los empresarios traficantes de la pobreza actúan con un perverso sentido clientelista y dan trabajo eventual o fijo, bajo el trueque inmoral que quienes están allí inmersos sólo tienen que oír, ver y callar. El discurso justiciero es para las pobrísimas tribunas que les escuchan. Ni individual ni colectivamente representan a ninguna sociedad, ni civil, ni militar, tan sólo a la rabanería caviar. ¡Jamás ganan ninguna elección en la que el pueblo escoge a sus personeros! Pero a ellos interesa que los gringos idiotas, con agudo síndrome de Estocolmo, regalen sus dólares que aquí intermedian gobernando de facto en la vida de gente que no tiene trabajo y demanda satisfacer obligaciones perentorias. Son parte del sistema de dominación geopolítica e ideológica que emana de la poderosa nación del norte pero el disfraz está barnizado de palabras difíciles y camuflajes pseudo-sociales. Sólo que eso da la chance de ganar pitanzas que ayudan a pagar facturas.

Entonces, hay un hecho sólido que debía primar como pregunta a los buenos amigos sinceros y luchadores que saben bien que nada de lo dicho es falso, toda vez que ellos mismos lo cuentan, abominando en privado de los vectores, en altísimo porcentaje de 98% de idiotas, débiles mentales y mediocres repetidores mecánicos, de frases hechas, palabras resobadas y “análisis” de coyuntura menos que de alcantarillado. ¿Van a seguir permitiendo esta farsa, esta gran estafa política o van a independizarse de la mayestática y proterva impostura?

Y si hay rábanos caviares también hay momios caviares de derecha reaccionaria e igual de caza-dólares. Mañana hablaremos de uno de ellos: el bribón traidorzuelo Fabián Novak Talavera, vendepatria que ocupa el viceministerio de Defensa.

¿Se espera algo de los apristas? ¡Poco o nada! Desconcertados o desconectados de la realidad, sólo parecieran interesados en formar parte del aparato estatal como si éste tuviera la posibilidad de llenar todas las expectivas laborales y como si fuera ésta la única tarea social de un movimiento con 80 años de existencia. Los “ideólogos” carecen de ideas o iniciativas de cualquier orden; las claudicaciones están a la orden del día y la actuación de su primer ministro, el señor del Castillo, representa, sin duda posible, en la demostración más triste de cómo ser funcional, sin principios ni doctrina, representa el endiosamiento que los miedos de comunicación, dominados en no poco por la rabanería caviar, regalan y es buena propaganda. No extraña esto último, del Castillo nunca ha leído a Haya de la Torre y si lo hizo, no hubo quién le tradujera la savia riquísima de conceptos escritos por el fundador de esa agrupación política.

Es a las fuerzas marxistas a las que hay que exigir una definición principista y muy sincera, no acomodaticia, adventicia y profundamente oportunista. ¿O no?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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