CIAP se fundó en 1993 y su primer presidente fue también Eleazar. Como él renunciara voluntariamente a esos cargos, me correspondió la difícil tarea de reemplazarlo en CIAP desde 1995. Estoy seguro que la presencia de Díaz Rangel aquí es considerada por el Décimo Congreso como un gran honor.

En el Noveno Congreso realizado en Pátzcuaro (Michoacán, México) desde el 19 al 21 de noviembre de 2003 se acordó convertir a la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas (CIAP) en un organismo estatutario de FELAP y darle una nueva estructura a su dirección. Se designó al efecto la siguiente directiva: Presidente, Hernán Uribe (Chile), Secretario Ejecutivo, Ernesto Carmona (Chile); Director Ejecutivo, José Dos Santos (Cuba); Subdirector Ejecutivo, Fernando Suárez (Bolivia) luego reemplazado por José Antonio Cálcáneo (México).Corresponde, pues, a este Congreso, reafirmar, renovar o determinar lo que estime conveniente respecto de CIAP.

Quiero agradecer a quienes he mencionado, su contribución permanente, como la específica para este informe, y expreso también mi pesar por la ausencia en este congreso del colega Dos Santos, quien se repone de una enfermedad. En el mismo sentido destaco la colaboración en las tareas de CIAP del presidente Juan Carlos Camaño, del secretario general adjunto Nelson del Castillo vía nuestra página web y de otros colegas que nos han surtido de materiales.

Antes de proseguir con otros puntos, quiero denunciar aquí, en este ámbito latinoamericano, las amenazas de muerte recibidas en agosto pasado por Ernesto Carmona y su familia, que motivaron las condenas del Colegio de Periodistas de Chile y de la propia FELAP. Los amagos se produjeron con ocasión de actos conmemorativos por el asesinato en Santiago de Chile en junio de 1973 del colega argentino, Leonardo Henrichsen. Entiendo que Ernesto, Secretario Ejecutivo de CIAP, se referirá aquí a los detalles.

El artículo 27 de los estatutos de FELAP señala respecto de CIAP que “tiene carácter permanente, y su función será la verificación, investigación, denuncia y defensa de los periodistas sometidos a situación de peligro”. En la medida de nuestras carencias de tipo material, hemos procurado cumplir con esos objetivos, por ejemplo, con la elaboración trimestral y anual de informes acerca de los periodistas muertos por la violencia en Latinoamérica y el Caribe. Esos documentos, invariablemente, han sido muy difundidos vía Internet como en la prensa de papel, radial y la televisión. Permítanme agregar, al respecto, que tanto el presidente como otros miembros de la directiva de CIAP hemos participado, además en encuentros o seminarios en Buenos Aires, Santacruz (Bolivia), Madrid, Lisboa, México, Montevideo, en todos los casos con el planteamiento de la inseguridad de los periodistas durante el ejercicio profesional.

En atención a la justa causa que defiende, el prestigio de CIAP-FELAP ha traspasado las fronteras continentales. En abril pasado y fechada en Málaga, España, recibimos una comunicación informándonos que el presidente de CIAP fue designado miembro de un Comité para la Libertad de Expresión correspondiente a la cátedra del mismo nombre creada con el respaldo de la Dirección General de UNESCO en la Universidad de Málaga. El profesor, Bernardo Díaz Nosty, directo de esa cátedra, nos señala en respuesta a una consulta nuestra: “En referencia a su pregunta, la pertenencia al Comité para la Libertad de Expresión supone apoyar con el prestigio de CIAP la actividad de la Cátedra sin que ello implique ningún tipo de prestación que no sea voluntaria”. (Las comunicaciones indicadas están a disposición de los delegados a este congreso).

Estadísticas fatales

¿Qué ha ocurrido en ese plano desde el IX Congreso? El año 2004 fue uno de los más trágicos para el periodismo, pues con 117 asesinados en todos los continentes, de los cuales 20 correspondieron a Latinoamérica, se superó la cifra de 83 caídos en 2003 y se acercó al número récord de 154 registrado en 1994. También en 2004, México con cinco víctimas reemplazaba ya a Colombia (con tres) como el país más afectado en ese peligroso terreno.

En el año 2005 murieron por violencia en el mundo 63 periodistas, de ellos 17 de América Latina y el Caribe, lo que significa más del 25 %. Los países afectados fueron Brasil, Colombia, Ecuador, Haití, México, Nicaragua y Venezuela. Desde que hay registros como los que realiza CIAP siempre ha habido, además, múltiples atentados en contra de los informadores, rasgo que sobresale en 2005. Como apunta el informe anual del caso, en Argentina se constató una serie de violaciones a la libertad de expresión manifestadas en despidos arbitrarios, censura e intimidación contra reporteros que determinaron la intervención de UTPBA.

Agresiones físicas se produjeron en Guatemala, Colombia y singularmente en México donde la residencia de Jorge Cardona Villegas (Televisa Monterrey) fue ametrallada.; el recinto del diario “Noticias”, de Oaxaca fue ocupado por la fuerza durante un mes impidiéndose así el trabajo de sus periodistas.(Este es el año del secuestro y en seguida el intento de asesinato por soldados estadounidenses de la colega italiana Giuliana Sgrena quien visitaría a Chile invitada por el Colegio de Periodistas).

En 2006 mataron a 30 periodistas en ocho países de nuestra región y como acotó el resumen anual de CIAP, “con una docena de muertos México conserva en la zona la aciaga condición de la nación más peligrosa en el ejercicio informativo”. La desprotección de los informadores fue comentada por José Dos Santos ante el Quinto Encuentro de Corresponsales de Guerra efectuado en La Habana en noviembre/ 06. “En América Latina matan periodistas sin que haya ninguna guerra interna ni invasión militar extranjera frontal, excepto el conflicto armado de baja intensidad que sacude a Colombia desde hace medio siglo” enfatizó el directivo de CIAP.

En ese año se renovaron asimismo los atentados de diverso tipo como la detención en Bogotá de Freddy Muñoz, corresponsal del canal televisión multinacional “Telesur”. Le imputaron “los delitos de rebelión y terrorismo”, pero como luego se comprobaría aquello fue sólo un fracasado propósito de intimidar al periodismo independiente que practica “Telesur”.

2007: más bajas

En los últimos diez años, 1.200 periodistas fueron asesinados expresó el 27 de septiembre 07, Mogens Schmidt, subdirector adjunto de Comunicación de la UNESCO quien habló en el marco del Consejo de Derechos Humanos de la ONU . Según un despacho de EFE, el funcionario agregó que en lo transcurrido de 2007, cuando menos 130 informadores han sido muertos, la mayoría en Irak.

Hasta septiembre incluido del año en curso, puntualizamos nosotros, se registra la muerte en Latinoamérica de 18 periodistas en ocho países. Quince de ellos fueron asesinados y tres murieron en México cuando cubrían una gigantesca explosión el 11 de septiembre pasado en la carretera entre Monclava y Cuatro Ciénagas . El accidente se produjo al chocar dos vehículos, uno de los cuales transportaba 22 toneladas de explosivos. Ahora bien, si hablamos del continente debemos agregar el nombre del colega estadounidense Chaucey Bailey, muerto por disparos en una calle de Oakland el 2 de agosto pasado. Era redactor jefe del semanario “Oakland Port” y con su caso el número de países sube a nueve y el de las víctimas a 19.

Con el fin de practicar un necesario internacionalismo solidario aludo ahora al ilegítimo encarcelamiento en la también ilegal base estadounidense de Guantánamo del colega Sami al-Haj, periodista de la agencia Al-Jazira. Nacido en Sudán, Sadi Muhydin al-Haj fue detenido en Afganistán por soldados norteamericanos en enero de 2001 y como los otros presos nunca ha sido sometido siquiera a un proceso.

En enero pasado se declaró en huelga de hambre. Su abogado británico, Stafford Smith, quien lo visitó en julio/07 dijo que se encontraba en pésimas condiciones de salud. Había perdido 18 kilos y sólo quería morir. Proponemos una declaración que exija su liberación.

NOMINA 2007

Brasil: Luis Carlos Borbón Filho, el 5/5/07

El Salvador: Salvador Sánchez Roque, tiroteado el 20/9/07 en Soyapango.

Guatemala: Mario Rolando López, tiroteado el 3/5/07 en Ciudad de Guatemala, y Alejandro Castañeda Martínez, reportero gráfico, caído también en la capital guatemalteca el 5/7/07.

Haití: Jean-Remy Badio, tiroteado el 19/1/07 en Puerto Príncipe, y Francois Latour, secuestrado y muerto el 25/7/07.

México: Rodolfo Rincón Tarracena, desaparecido en Tabasco el 20/1/07; Amado Ramírez, el 6/4/07 en Guerrero, tiroteado; Saúl Martínez Ortega. Su cadáver se encontró el 23/4/07 en Agua Prieta (Sonora); Oscar Rivera Izunza, el 5/9/07 en Culiacán; Mario R. López, el 3/5/07, periodista de Radio Sonora; Andrés Ramírez, Carlos Ballesteros y David Herrera. (Los tres últimos son las víctimas de la explosión del once de septiembre.

Paraguay: Tito Palma Godoy, de nacionalidad chilena, el 22/8/07, acribillado.

Perú: Miguel Pérez de Julia, el 17/3/07 en Jaén, provincia de Catamarca, y Hugo Bustíos, acribillado en Huantla.

Venezuela: Nelson Álvarez Narváez, el 19/5/07, tiroteado en Maracay ( Fuente:Ifex)

Desde la fundación de FELAP en 1976 y la creación de CIAP en 1993, el periodismo, en términos generales, ha venido pasando por distintas etapas incluida la actual. Me refiero a lo prevaleciente en los regímenes capitalitas, que es hoy claramente una forma grosera de propaganda del sistema neoliberal con las herramientas de nuestra profesión. Eso no debe sorprender puesto que la información periodística, el periodismo mismo, no es más que un elemento superestructural emergido de las bases-estructuras- económico-sociales en que se asienta.

Sin embargo y esa es nuestra reflexión, los crímenes en contra de los periodistas han proseguido invariables y con el tradicional agravante de la impunidad. La explicación puede buscarse en el hecho de que cualesquiera sean los tipos de periodismos, en mayor o menor grado, los órganos de información reflejan la realidad o parte de ella. Las denuncias sobre mafias nos llevan a la muerte como perecen también los profesionales de agencias u otros medios que deben cubrir las guerras colonialistas de Bush y Cia., conflictos bélicos civiles u otros escenarios de peligro.

Propuestas

En julio pasado dijimos en una entrevista que, como presidente de ,CIAP nos hizo el portal español PR-Noticias: “El problema de la seguridad de los informadores en su ejercicio profesional se viene tratando desde hace medio siglo en reuniones y organizaciones internacionales. Ha sido considerado en UNESCO y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero nunca se ha logrado la adopción de medidas dirigidas a prever, a resguardar, porque, entre otros elementos, ha habido- y hay- una férrea oposición de la parte empresarial, so pretexto de que cualquier acción preventiva constituiría una “intervención” de los Gobiernos.”

Cuando el Noveno Congreso, no se percibía, tal como se constata hoy, la gran transformación en el mapa político latinoamericano. La emergencia de gobiernos progresistas, críticos del neoliberalismo, en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, todos ellos amigos fraternales de Cuba y con buenas relaciones con Argentina y Brasil, crea de hecho, un freno a la política expansionista de Washington y sus aliados.

En oportunidad anterior me referí a las contradicciones, ahora ya notorias, entre las naciones capitalistas. Dichos factores, tanto las contradicciones como los cambios, tal como ocurren en nuestro sub continente, son clara muestra de la dialéctica de la historia, y deberían ser analizados en profundidad por organizaciones sociales como nuestra FELAP. Considero asimismo que los colegas de los países que antes mencioné, llamémosle del nuevo bloque, podrían constituirse en un grande y diverso aporte a las tareas de FELAP, incluida por cierto CIAP. A modo de ejemplo, pienso que esos gobiernos y los periodistas de esas naciones, podrían plantearse hacer realidad una conferencia latinoamericana que analice en profundidad la seguridad o protección del periodista en misiones peligrosas con participantes no solamente de nuestra profesión, sino también de diversas áreas involucradas en esa temática. Es conocido que los gobernantes de aquellos países han expuesto su preocupación por la problemática de la información periodística y sus deformaciones.

Me permito insinuar, además, que FELAP observe como cuestión prioritaria, las relaciones con otras organizaciones regionales de periodistas de África, Asia y singularmente en nuestra región con los colegas del Caribe no hispano. Recuerdo, al efecto que entidades de Jamaica y Guyana fueron fundadores de FELAP.

Para los efectos de las tareas de CIAP sería conveniente que las organizaciones afiliadas a FELAP cumplan con la petición que formuláramos en el sentido de que contribuyan con una información mensual sobre la situación del periodismo y de los periodistas en sus respectivos países (ANC-UTPBA).

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El mensajero del Che RESCATANDO LA PALABRA

Villa Gesell, 17 de octubre (ANC-UTPBA).- El periodista chileno Hernán Uribe relató como vivió la experiencia de haber recuperado los diarios del Che para entregárselos a Cuba, en el marco del X Congreso de la Federación Latinoamericana de periodistas (FELAP), realizado del 4 al 6 de octubre en Villa Gesell:

“¿Qué fue lo inédito, lo que me diferenció? Pienso yo que fue creerle al emisario que llegó a Chile y se entrevistó conmigo. Yo lo había conocido precisamente en un viaje a Bolivia, en el año 1967. Bueno, yo transmití entonces esta información a otros colegas, y un equipo de mérito pudo publicar el diario. Me parece que solamente se ha publicado en este país de América latina, en la Argentina, y tal vez en otro como México; y en el resto del mundo.

El documento es muy impresionante porque da cuenta de un hecho notable, y solamente quiero agregar una cosa: fue una doble emoción porque en el diario, el che, habla de una entrevista con el entonces dictador (René) Barrientos, y se refiere exactamente a las dos preguntas que yo le hice a ese mismo represor boliviano en la conferencia de prensa.

Recuerdo que había que entregar las preguntas antes de la ronda. Y, en fin, por alguna razón misteriosa, Barrientos decidió contestarme y reconocer que el intelectual y legendario jefe guerrillero francés Regis Debray estaba prisionero. Eso prácticamente confirmaba la existencia del Che en la guerrilla.

Quiero agregar que el silencio significaba simplemente que querían matarlo; porque en esos momentos, no se si todavía, en Bolivia estaba prohibida la pena de muerte. Ese fue otro de los elementos que motivaron el asesinato del Che. No podían juzgarlo. No había leyes que les permitieran matarlo, y -por eso- igualmente lo asesinaron”.