Red Voltaire
Control de los medios de difusión y colonialismo

Cuando Estados Unidos se justifica a través de los medios de difusión iraquíes

En ocasión de la inesperada desclasificación de un informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos, la Red Voltaire retoma una vez más la forma como Washington controla y corrompe hoy en día los medios iraquíes de difusión. Un plan de guerra mediática, preparado también desde hace mucho, en el que Irak se ve privado de toda democracia auténtica.

| Paris (Francia)
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Detrás de un engaño puede esconderse otro. Bastó poco tiempo para concretar el increíble engaño de «las armas de destrucción (¿o más bien de distracción) masiva», que nunca aparecieron, ni antes ni después de la invasión de Irak. No pudieron encontrarlas ni la comisión de control, de inspección y de verificación de la ONU, dirigida por Hans Blix; ni la administración Bush, tan desconcertada y silenciosa como aquel Colin Powell que recientemente confesara a medias que nunca existieron tales armas [1].

Sin embargo, la intoxicación mediática de que fue víctima –y cómplice– la prensa dominante [2], manipulada con el fin de condicionar a la opinión pública para que aceptara la posibilidad de una guerra a partir de 2003, ha ocultado por mucho tiempo la manera como los medios de difusión iraquíes y del Medio Oriente se encontraban, desde el principio del conflicto, bajo control de Estados Unidos.

Hubo que esperar hasta principios del año 2005 y la aparición de las primeras revelaciones del escándalo en la prensa mainstream estadounidense para darse cuenta de que la justificación de la ocupación por la coalición y de sus planes colonialistas en cuanto a un Irak supuestamente democratizado –por recientes elecciones legislativas– se realizaban recurriendo «a todos los medios necesarios». Incluyendo la corrupción de uno de los barómetros de la libertad de expresión en todo país supuestamente democrático: la prensa. Eso es lo que los diarios Los Angeles Times y New York Times reportaron varios meses después de que lo hiciera la prensa árabe, entre finales de noviembre del año 2005 y enero de 2006 [3].

Ambos dieron numerosos ejemplos de situaciones en las que periodistas iraquíes que trabajaban en «diarios independientes» y cuyos artículos elogiaban los méritos del ejército de ocupación –y por consiguiente, fustigaban de facto la rebelión– estaban en realidad siendo sobornados. De manera que, esos periódicos presentaban aquellos artículos como testimonios e informaciones independientes de sus periodistas, cuando en realidad aquellos espacios periodísticos eran comprados y redactados directamente desde la «Operation Information Task Force» por militares estadounidenses que trabajan en las «operaciones de información».

Esta forma de propaganda conformada con good stories –característica de la prensa anglosajona–, con reportajes y crónicas parciales y parcializadas de operaciones militares provenientes de fuentes no identificables, era conocido entre los jefes de redacción de los medios de esos medios de difusión. Cuando se les pidieron explicaciones, algunos respondieron que el «origen desconocido» y el contenido proestadounidense de aquellos artículos no les molestaban y que cuando los publicaban sabían perfectamente lo que hacían.

Esas informaciones, que estaban muy lejos de ser algunos casos aislados, revelaron la existencia de una corrupción institucionalizada por un conjunto de empresas de relaciones públicas pagadas por el Departamento de Defensa, siendo la más influyente el Lincoln Group [4]. Se trata de un sistema de propaganda por un monto estimado en 300 millones de dólares que se extendió por todo el Medio Oriente, donde no es raro que los jefes de ciertas redacciones reciban ciertas llamadas telefónicas de estas «empresas de relaciones públicas».

Aquello que el ex secretario de Defensa Ronald Rumsfeld, con las frases enigmáticas y la retórica irónica que siempre lo caracterizaron, llamaba «métodos no tradicionales que permiten proporcionar informaciones exactas al pueblo iraquí». [5]
Pero lo que no se sabía es que, como en el caso de la propaganda sobre las «armas de destrucción masiva», este plan de control de los medios iraquíes y de acondicionamiento de su población a favor de un régimen de ocupación, estaba preparado ya antes de la invasión de Irak por parte del Departamento de Defensa. Desde tres meses antes, para ser más exactos.

«Rapid Reaction Media Team», el papel de los medios en el Irak liberado

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Este sistema de propaganda, sintetizado en Rapid Reaction Media Team, un documento recientemente revelado por el National Security Archive [6], estaba preparado desde varios meses antes de la invasión de Irak. Redactado por el Buró de Operaciones Especiales y de Conflictos de Baja Intensidad, así como por el Buró de Planes Especiales para los Asuntos del Medio Oriente y del Sur de Asia (Planes Especiales), dependientes ambos del Departamento de Defensa [7], este informe tenía como objetivo, por un lado, persuadir a la población iraquí de que el país estaba estable y de que la ocupación estaba justificada, y por otro lado, mantener una visión aceptable del conflicto en Estados Unidos.

Siguiendo la misma lógica que las operaciones sicológicas realizadas por las PSYOPS [8]en el documento estaba previsto de antemano cómo había que reorganizar los medios iraquíes, , «en caso de que las hostilidades sean necesarias para liberar Irak». (sic)

White Paper «Rapid Reaction Media Team». Su concepto

2.0 Concept Overview (fragmento) :
«Después del cese de las hostilidades, el hecho de instaurar inmediatamente equipos de medios (de difusión) iraquíes entrenados por profesionales estadounidenses, para presentar un nuevo Irak (por los iraquíes y para los iraquíes) con esperanzas de prosperidad y de democracia para el futuro, tendrá un impacto psicológico y político en el pueblo iraquí.»

También estaba previsto desde entonces que había que preparar una campaña de información de conjunto por parte del «Rapid Reaction Media Team» «durante la fase anterior a las hostilidades en Irak». Para que sirviera después de «puente entre los medios controlados por el régimen de Sadam Husein y a largo plazo, las redes de “medios libres de Irak“ en la era siguiente a Sadam». Estos tenían que servir como ejemplo «de emancipación», «como modelo en el Medio Oriente donde tantos medios árabes odiados actúan como armas de destrucción masiva» [9].

Prensa escrita, radios, canales de televisión; medios que había que crear –el «Iraqi free media»- en los primeros estimados de sus costos, hasta la cantidad de horas que cada uno tiene que transmitir, así como los programas preprogramados… El Departamento de Defensa había preparado minuciosamente cómo tenía que ser la prensa «libre e independiente» de la «democracia» iraquí.

Conforme a lo previsto, el Iraqi Media Network (IMN), que reúne un canal de televisión, dos estaciones de radio y el diario Al-Sabah, fue creado exactamente 9 días antes de la invasión del país. Se trata de un grupo de prensa que reproduce casi palabra por palabra los objetivos enunciados en el informe [10], y cuyas lazos de financiamiento y de control directos por el Departamento de Defensa estadounidense se fueron precisando con el paso de los meses [11].

Paralelamente, desde los primeros días de la invasión, Al Jazeera fue varias veces blanco de las fuerzas de la coalición. Varios de sus periodistas fueron muertos, hasta que las fuerzas de la coalición decidieron destruir las oficinas del canal qatarí en Bagdad. Mientras tanto, la «prensa independiente» iraquí, mayoritariamente corrupta como ya hemos visto, se desarrollaba de forma exponencial.

Varios días después, el 10 de abril de 2003, fecha de la primera transmisión de televisión del IMN, el director Ahmad al-Rikaby [12] anunciaba a sus telespectadores, desde una tienda de campaña del ejército estadounidense, la «Bienvenida a un nuevo Irak».

Semanas más tarde, Paul Bremer, a la cabeza de la Autoridad Provisional de la coalición, declaraba que el IMN tenía que ocupar provisionalmente el lugar del ministerio de Información, todopoderoso bajo el régimen de Sadam Husein, en cuya sede se instaló simbólicamente el IMN, semanas después de que la instalación fuese bombardeada por las propias fuerzas de la coalición.

Agradecimientos al National Security Archive por la cuidadosa actualización de sus archivos.

[1] «Colin Powell regrette ses accusations contre l’Irak», Réseau Voltaire, 12 de septiembre de 2005.

[2] Ver también, «Judith Miller, journaliste d’intoxication massive», por Paul Labarique, Réseau Voltaire, 5 de marzo de 2004.

[3] "U.S. Military Stages Media Offensive in Iraq", Marc Mazzetti y Borzou Daragahi. Artículo publicado en Los Angeles Times, 29 de noviembre de 2005. Y el New York Times a partir de enero de 2006.

[4] NdlR: el Lincoln Group fue creado después de la invasión de Irak en 2003 y adoptó su nombre y su forma definitivos en 2004.

[5] "Guerre Médiatique", Donald Rumsfeld. Tribuna publicada en La Libre Belgique, en marzo de 2006. Sus palabras exactas fueron: «En Irak, por ejemplo, el ejército americano, en estrecha colaboración con el gobierno iraquí, ha buscado métodos no tradicionales que permiten proporcionar informaciones exactas al pueblo iraquí. Pero esta iniciativa fue calificada de "compra de noticias".La explosión del número de artículos de prensa críticos que esto dio como resultado provoca un paro general de toda actividad y de toda iniciativa. Ello conduce a un «efecto de congelación» entre aquellos que prestan sus servicios en el sector de los asuntos públicos militares, quienes concluyen que no se permite ninguna innovación.»

[6] Rapid Reaction Media Team, documento que puede ser consultado en: http://www.gwu.edu/ nsarchiv/NSAEBB...

[7] «Le dispositif Cheney», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 6 de febrero de 2004.

[8] Les Plans du Pentagone pour contrôler l’information, Ossama Lotfy

[9] Referirse a las dos primeras partes del Rapid Reaction Media Team.

[10] El IMN se define como: «un cuerpo interino que tiene como objetivo construir nuevas infraestructuras, entrenar periodistas y establecer las bases de una política de medio público»

[11] Información publicada en el Washington Post del 16/10/2003

[12] Ahmad al-Rikaby abandonó sus funciones en agosto de 2003, estimando que el IMN no podía hacerle competencia a Al-Jazeera o a las demás fuentes alternativas de información. (Fuente: despachos de la Associated Press fechados el 6/08/2003)

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