Para nadie es desconocido que en las actuales condiciones económicas, sociales y políticas en que se desenvuelven los países latinoamericanos, consecuencia de la aplicación de las medidas neoliberales, la salud se ha mercantilizado; acceder a ella ya no es un derecho humano fundamental, es un negocio más (negocio en que se hallan involucradas las empresas farmacéuticas, que establecen a su conveniencia el precio de sus medicinas sin ningún control de parte de las autoridades competentes; las clínicas privadas, que confirman aquella verdad popular de que la ‘salud es un lujo’; muchos de los profesionales de la salud que han cambiado su vocación de servir, su conciencia social, por la de lucrar; los denominados visitadores a médicos, su arsenal de productos e ‘incentivos’ para que estos sean tomados en cuenta, o sea recetados, entre otros…).

Todo este contexto involucra también a la salud pública, que se halla en crisis por falta de una auténtica política estatal en atención primaria en salud; por presupuestos paupérrimos para el sector que afectan a los hospitales, centros y subcentros, y a sus profesionales y empleados.

No se puede entender sino dentro de la lógica del modelo neoliberal, que los gobiernos prioricen su presupuesto para el pago de la deuda externa y no para sectores esenciales para el desarrollo de un pueblo, como lo son la salud y la educación.

Sin embargo, dentro de esta lamentable conversión de la salud, de un derecho humano fundamental (obligación ineludible del Estado), hacia un negocio lucrativo más, al que únicamente tienen acceso quienes dispongan del suficiente dinero para hacerse atender de sus padecimientos y pagar las correspondientes medicinas, es grato conocer que también existen profesionales de la salud que todavía mantienen el sentido profundamente humano, social y de servicio que es propio de la medicina.

Este es el caso de un grupo de médicos que se han unido en la ‘Fundación Nuevo Amanecer’ para realizar labor de carácter social en beneficio de la comunidad, con dos objetivos básicos: ayudar a las personas más necesitadas económicamente en consultas y tratamientos de diversas especializaciones médicas; y, mediante la realización de Brigadas Médicas en distintos lugares del país, conocer la realidad de cada sector visitado y realizar proyectos de carácter social de prevención y tratamiento de distintas patologías.

‘Nuevo Amanecer’ funciona desde hace pocos meses; sus instalaciones están ubicadas en el Centro Histórico de Quito, en las calles Olmedo y Guayaquil. Uno de sus principales servicios es el Centro de Especialidades Médicas, atendido por destacados profesionales en dermatología, nutrición, medicina general, ginecoobstetricia, traumatología, psiquiatría, pediatría, optometría, odontología, laboratorio clínico, osteopatía, psicología, cardiología, ecografía y servicios de enfermería.

Otro de los servicios que ofrece la Fundación son los Cursos Permanentes en primeros auxilios, enfermería, prevención ETS, nutrición, cosmetología, planificación familiar, educación sexual y lactancia materna, a los que pueden acceder auxiliares médicos o público en general.

Pero, sin duda, son las Brigadas Médicas que realiza la ‘Nuevo Amanecer’ en varios lugares del país la obra médica-social que más beneficia a la comunidad: “Hemos realizado brigadas en sectores populares de Quito, Cotopaxi, Chimborazo, Los Ríos, Tungurahua, Santo Domingos de los Colorados, entre otros sitios, con una atención promedio de 300 consultas en cada visita. La Fundación se traslada por tres días consecutivos al lugar escogido, y ofrece los servicios en medicina general, odontología, pediatría, geriatría, optometría, laboratorio, ginecología, osteopatía, proctología y enfermería”, afirma Jaime Bonilla, experto en osteopatía. En este sentido, Daniel Rueda, optómetra, manifiesta: “Servir a la sociedad es la mejor manera de honrar a esta hermosa profesión: la medicina. El calor humano que sentimos cuando trabajamos en las comunidades apartadas de nuestra serranía, es único; nuestra satisfacción como profesionales al servir a esta gente olvidada por todos, o casi todos, es lo más grande del mundo”.

La Fundación también ofrece el servicio de farmacia: existe el apoyo de ciertos laboratorios que donan las medicinas; sin embargo hace falta más ayuda, de toda índole: “La Fundación existe gracias al mutuo acuerdo de varios profesionales de la salud, con deseos de superación, que decidimos trabajar en favor de la sociedad; sociedad empobrecida y con un mínimo de acceso a la Atención Primaria en Salud -asevera Marisol Navarrete, directora de ‘Nuevo Amanecer’- , por ello requerimos el apoyo de empresas públicas y privadas”.

Para conocer más acerca de los servicios que ofrece, contactarse a los teléfonos 2283-201 ó 2570-531.

En tiempos neoliberales, de mercantilización de la salud, todavía existen profesionales solidarios con las necesidades de su pueblo; profesionales que trabajan en un ‘nuevo amanecer para la sociedad’.