Se ha tomado conocimiento que el viaje, estadía, hasta impuesto de salida, del ministro de Defensa, Allan Wagner Tizón, ha sido pagado por el gobierno chino. ¿Tanta miseria hay en el Estado peruano que no puede sufragar lo elemental cuando viaja un burócrata como en el caso de marras? Como nadie viaja gratis a cambio de nada, hay derecho a preguntarse ¿qué está dando a cambio de tanta gentileza deleznable el embajador Wagner? ¿coimean a titular de Defensa?

La Resolución Suprema que autoriza la visita oficial del ministro Allan Wagner a China con todo pagado por el país anfitrión, incluyendo el impuesto de aeropuerto, lleva el N. 223-2007-PCM. Esta clase de documentos son simplemente escupibles por abyectos.

Nótese que el secretario de Defensa, nada menos que de Estados Unidos, país de enorme potencial militar, geopolítico, decididor e importante, estuvo en China por algo más de tres días. ¿Qué misión tan especial de su irrisorio Núcleo Básico Eficaz, formulación onanista de palabrería vacua, obliga a que Wagner Tizón esté en China durante largos doce días y a expensas de esa nación oriental?

Cuando el interés nacional está de por medio, es decir, como capítulo fundamental, principal e irrenunciable de cualquier hombre de Estado, el funcionario, para que Perú no le deba a nadie ¡absolutamente nada!, simplemente viaja con el peculio que le da la patria. ¿Qué es eso de dejarse pagar minucias baratas para una excursión so pretexto de coordinaciones militares? No olvidemos que dádivas quebrantan penas. En petisos y también en quienes pasan el 1.90 mts., altura en que la inteligencia, cuasi inexistente, deja de funcionar en su pobrísimo 10%.

La dignidad de un país, por pobre que fuese, nunca deja de tener los recursos mínimos para pagar: un pasaje, estadía indispensable y los impuestos de viaje. ¿Será mucho pedir a los turistas que paguen de su bolsillo, los safaris exóticos que emprenden para aparentar la importancia que NO tienen? ¿será que la prensa acrítica, amiga y comprada que manejan en ciertos predios gubernamentales y no gubernamentales, donde se callarán absolutamente los indecorosos detalles de que vamos dando cuenta?

Pocos meses atrás, el embajador Wagner, cuyos conocimientos de Defensa o cualquier arte parecida, se reducen a menciones de una ridícula seguridad cooperativa, copia de la tesis gringa luego del ataque de setiembre en Nueva York, años atrás, no tuvo mejor idea que noticiar a los polpotianos terroristas que actúan en la zona de VRAE que retiraba a los militares, con una candorosidad lindante con la absoluta ineptitud de que es protagonista cotidiano este señor. Por tanto, la pregunta, siempre en el marco de su viaje de turismo, es importante: ¿qué tecnología novedosa tienen los chinos en materia de defensa militar aplicable a los complicados parajes serranos y selváticos del interior peruano? A nadie escapa que la nación asiática ha logrado asombrosos desarrollos comerciales y que su “socialismo” –capitalismo descarado- de Estado, ha conseguido catapultar su economía. Pero de allí a que pontifiquen sobre cómo combatir al terrorismo o al narcotráfico, hay un abismo. Y que sea Wagner el interlocutor, parece una ridiculez de altísimo nivel: este caballero no diferencia un tanque de un ornitorrinco. O, como diera muestra, años atrás, no entiende que la historia no se reescribe o se re-estudia para maquillarla, como firmara contra Perú en 1985 en un acta lamentable, con su par chileno de entonces y que siempre constará en su muy mediocre carrera diplomática.

La frivolidad con que se manejan los ministros del gobierno del señor García Pérez es abominable. Viajan con frecuencia y por cualquier motivo. Parecieran vivir, pagados por el pueblo peruano, sólo para “ejercer influencia” en los legisladores de Gringolandia en Capitol Hill, como si alguno de estos descamisados, sin patria, bandera o himno nacional, pudiera hacer algo con parlamentarios que los miran como plumíferos de países bananeros (aunque sea con faldas y obesas), pedilones y rogones de avemarías y muchos dólares. A ese conjunto, acaba de sumarse y por largos doce días, Wagner Tizón, el ministro de Defensa a quien el gobierno de China ha pagado pasaje, estadía y hasta el impuesto de salida. ¡Qué verguenza impresionante!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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