Las opiniones que siguen a continuación pertenecen a Rocío Bello Gay, Lorena Parks, Ayelén Ivanna López, Natalia Brezina, Virginia Cid, Andrés Di Fiore, Matías Ignacio Prez, María Victoria Ciccola, Alejandro Bisignano Burgos, Leonardo Pérez Córdova, Malena Taboada, Juan Manuel Fernández Marauda, Clara Szer, Carolina Quirós y Giselle Barrionuevo.

Ellos no conocieron a Mario, pero le entraron a su historia de vida, a las de sus familiares, compañeros y amigos. También miraron alrededor: observaron impunidad, injusticia y silencios.

Muchos, tal vez todos, recién en estos días lo conocieron a Mario. Seguramente, desde donde puedan ejercer el periodismo, contribuirán para sumar voces reclamando justicia y para que Bonino no sea olvidado.

14 años de Silencio e Impunidad LAS NUEVAS MIRADAS, LAS MISMAS IMPUNIDADES

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Alejandro Pairone (*), especial para ANC-UTPBA).- La mirada de Federico, el relato desgarrador de Felicia, el recuerdo de Mario, la criminalidad de la impunidad y la complicidad del ocultamiento, entre muchos otros, impactaron sobre un grupo de estudiantes de periodismo que trabajó sobre el asesinato aun impune del periodista Mario Bonino.

Se trata de un conjunto estudiantes de primer año de la escuela periodismo TEA, que en algunos casos descubrió, en otros corroboró y en otros aun no puede creer que el crimen de Bonino no sólo siga impune, sino que además haya sido tan brutalmente silenciado.

Advirtieron que en las calles, en las universidades y hasta en los medios de comunicación que mantuvieron y mantienen tapado el caso, hoy sólo se habla del reportero gráfico José Luis Cabezas cuando se recuerda a los periodistas asesinados tras la finalización de la última dictadura militar, en 1983.

Algunos con razonable ingenuidad y otros con esa angustia que sólo emerge de la solidaridad, descubrieron en la mirada de Felicia y de Federico, la esposa y el hijo de Mario, que “la impunidad es más que una palabra”, como dice una de las notas.

Las miradas de estos nuevos cronistas representan por su sinceridad y frescura una esperanza de que el reclamo continuará aun cuando nos quedemos sin voz los mismos que decimos lo mismo desde hace mucho.

Ellos logran decir lo suyo de otra manera, con otras códigos y otro lenguaje devenido de otro pensamiento, otras velocidades y otra memorias, pero que igualmente se hermana con el mismo reclamo contra la impunidad y el silencio.

Es, en rigor, un reclamo que trasciende a la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) y a Mario Bonino, para hundirse y unirse en la Historia con el conjunto de la sociedad que padeció miles de impunidades sobre miles de Boninos pero no baja los brazos.

(*) Periodista, corresponsal para el Cono Sur del diario Reforma, de México, y docente de la escuela TEA.

14 años de Silencio e Impunidad CUANDO LA ANGUSTIA HACE VER LA REALIDAD

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Rocío Bello Gay (*), especial para ANC-UTPBA).- No puedo ni creo que podré alguna vez olvidarme de la angustia que sentí al entrevistar a Felicia Urbano y a Federico Bonino, viuda e hijo del periodista asesinado hace 14 años, Mario Bonino, cuyo caso aún impune ha sido silenciado desde los grandes medios de comunicación.

Escuchar de Felicia el dolor de perder al compañero de toda su vida, la desesperación e impotencia que vivió en los días en que permaneció desaparecido. Tener enfrente a un chico de mi edad que me explicaba cómo era criarse sin padre por una decisión ajena, por culpa de un poder político que no estaba dispuesto a tolerar que la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) confrontara con su modelo económico y social y denunciara las agresiones crecientes contra los periodistas que alzaban su voz.

Entendí por primera vez con el relato desgarrador de Felicia y con la tristeza de los ojos de Federico que la impunidad es mucho más que una palabra.

Un nuevo aniversario del crimen que los encuentra todavía pidiendo a gritos que alguien los escuche. Es inevitable sentir la responsabilidad de que la gente conozca su historia, que se pregunté el por qué de su asesinato, el por qué del silencio de los grandes medios.

Como estudiante de periodismo el caso de Mario Bonino también me replanteó una vieja contradicción. Por un lado tener ganas de trabajar en un medio masivo para que la mayor cantidad de personas lea lo que me parece importante contar y por otro saber que a los dueños de esos medios, manejados por grandes grupos económicos, quizás no les parezca importante lo mismo que a mí.

Pienso en la frase que Bonino le decía a su esposa: “Para salir de esta mierda hay que luchar”.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad DONDE CONFLUYEN EL VICIO DE LA COHERENCIA Y LA PASIÓN DEL HACER

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Lorena Parks (*), especial para ANC-UTPBA).- “Mario era un militante del alma, de la vida y de la igualdad social. Era amigo de los amigos, era un tipo grande”, recuerda Felicia Urbano, la viuda de el periodista Mario Bonino con una mirada que bien podría ser aplicada para darle cuerpo a la palabra amor.

Y agrega que decirlo a ella le da pudor, pero a cada persona a la que se le pregunta quién era Mario Bonino coincide con las declaraciones de Felicia.

Cuando uno sale en búsqueda de la historia del periodista, que lamentablemente no es de manejo popular, se encuentra con un hombre increíblemente coherente en ambos planos de su vida, su tarea gremial y su mundo personal.

Y aunque hayan intentado desviar la atención de la investigación con calumnias, sobre lo que claramente fue un asesinato, finalmente no se puede tapar el sol con una mano.

Es verdad, Mario tenía vicios: el amor incondicional por su familia y la pasión por su trabajo.

Cómo no intentar callarlo entonces, si su convicción se convertía en la fuerza de muchos otros periodistas amenazados, quienes se animaban a decir basta.

Hoy, después de 14 años, hay que alzar la voz y cada aniversario con más fuerza, contra la impunidad y el silencio. Para que todos sepan quién fue y que hacía Mario Bonino.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad EL CONFLICTO ENTRE LA RESIGNACIÓN Y LA ESPERANZA

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Ayelén Ivanna López (*), especial para ANC-UTPBA).- Resignación y esperanza, dos sentimientos encontrados en las palabras de familiares y amigos del periodista y militante de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) Mario Bonino, asesinado hace ya catorce años.

La esperanza reside en poder encontrar a aquellos que pensaron y concretaron el asesinato, una esperanza que existe y existirá a pesar del paso del tiempo.

La resignación va de la mano con la impunidad que caracteriza a este caso sumada a la poca credibilidad que tiene la Justicia de nuestro país, ya que muy poco se sabe de lo que pasó y la investigación, que solo consistió en denigrar a la víctima, fue archivada una y otra vez.

La mezcla es casi inevitable y entendible por demás.

Otro hecho que llama la atención es el silencio que la prensa y los medios de comunicación optaron por elegir, algo que decepciona y lleva a inferir una intencionalidad política acompañada de la complicidad de la prensa, que pone, aún mas, a esta causa bajo el manto de la impunidad.

Esas fueron las percepciones a lo largo de las entrevistas realizadas para llevar a cabo la nota que me permitió conocer, en profundidad, no solo la causa sino también la persona que fue y será Mario Bonino.

En lo personal, agradezco a los miembros de la UTPBA que aceptaron dialogar y compartir con nosotros las anécdotas e historias de Mario, y sobre todo a Felicia y Federico que abrieron sus corazones, sin problema alguno, para recordar a quien lo es todo para ellos y responder a lo que preguntábamos.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad MARIO BONINO: LA VERDAD MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Natalia Brezina (*), especial para ANC-UTPBA).- “Marito”, como le decía su mujer, era un militante comprometido con la verdad en una época peligrosa para los periodistas donde las agresiones y las amenazas eran moneda corriente.

Mientras el presidente de turno en los años 90 era Carlos Menem, habían organizaciones que resistían la política de la pizza con champán y los aprietes.

La UTPBA era, y es, una de ellas, y “Marito” la mejor expresión de esa lucha.

A “Marito” lo mataron por buscar la verdad, pero sus asesinos no lograron que él a través de su familia y sus amigos se callara porque hay una organización que sigue de pie.

El periodismo es eso. Es buscar la verdad cuando la dictadura aún hoy se disfraza de democracia.

El periodismo es confrontar con cualquier idea de sumisión al poder como lo hacían los Cínicos, filósofos del siglo cuarto, que denunciaban: “Acercarse al monarca constituye para los intelectuales la ocasión de ofrecer sus servicios, y a modo de recompensa (...) abandonan el espíritu crítico (...) a cambio de lustre”, según señala Michel Onfray en “Cinismos”.

Y agrega: “Un jefe de Estado es siempre un hombre deplorable, todo es una cuestión de medida y el acomodo es una regla del género”. Por eso el Cínico “es impertinente”.

El periodismo es ser impertinente cuando algunos desde el poder buscan generar censura y autocensura, el periodismo es crítico porque busca la verdad y eso a muchos les molesta. El cinismo vulgar, en cambio, es propio de quienes pretenden que el asesinato de “Marito” quede impune, de quienes compran fiscales.

¿Qué es la verdad? Lo evidente, que estrena un disfraz todo el tiempo para persuadirnos de que vivimos en democracia mientras hay persecuciones a los periodistas.

La verdad grita más allá de la muerte y “Marito”, a través de su familia y de la UTPBA, tiene mucho por denunciar.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad LA SOCIEDAD SE DEBILITA CUANDO MIRA PARA OTRO LADO

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Virginia Cid (*), especial para ANC-UTPBA).- El 15 de noviembre de 1993, mientras los nuevos ricos del menemismo festejaban con champagne la posibilidad de vacacionar por cuatro años más en Miami, el periodista Mario Bonino se convertía en el primer trabajador de la prensa asesinado en democracia.

Frente al crimen, la postura adoptada por los diferentes sectores del poder fue similar. El insistente reclamo de amigos, familiares y compañeros de trabajo de la Unión de Trabajadores de la Prensa de Buenos Aires (UTPBA), en donde Bonino militaba activamente, fue respondido con ocultamiento y desvío de la causa por parte del gobierno de turno y con ignorancia y desinterés desde de los medios de comunicación.

Tras catorce años de impunidad, la situación poco ha cambiado y el desconocimiento rodea la causa desde todos sus ángulos. Así como no se ha podido avanzar en la investigación del crimen tampoco fue posible lograr que la sociedad tomase el reclamo como propio para presionar por su esclarecimiento.

Sin embargo, salta a la vista que la muerte de Boneco no puede dejar de vincularse con una década marcada por la impunidad, los negocios sucios e injusticias y la violencia e intolerancia por parte del gobierno contra los trabajadores de prensa que osaran denunciar la aplicación de medidas fraudulentas o, simplemente, la constante agresión a la que estaban siendo sometidos.

Hoy, como en un principio, cabe replantearse cómo en un país signado por la desaparición, el sufrimiento y la represión, es posible que extrañas y dudosas muertes sigan sin ser denunciadas ni escuchadas por una sociedad que, lejos de fortalecerse, parece tornarse vez más débil e indiferente.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad ¿QUID RIDES? MUTATO NOMINE, DE TE FABULA NARRATUR (*)

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Andrés Di Fiore (**), especial para ANC-UTPBA).- “El Estado es asesino”, asevera un Jorge Luis Borges de ficción, protagonista del largometraje “El amor y el espanto”, inspirado en cuentos del escritor. La misma frase podría haber salido de la garganta del primer periodista asesinado desde la restauración de la democracia, Mario Bonino, el empresario Marcelo Cattáneo, el ex presidente de YPF, José Estenssoro, el abogado salteño, Miguel De Escalada, o cualquiera de todas las personas silenciadas por la fuerza durante la década de gobierno menemista.

El trabajo fue prolijo, no sólo acabaron con la vida de Bonino, Estenssoro, De Escalada y Cattáneo, entre otros, sino que además, con la complicidad de los medios, los borraron de la memoria de una sociedad que mira la realidad a través de la televisión y, después de procesos de gobiernos nefastos, prefiere el “no te metas” al compromiso con la verdad y la justicia.

El crimen de Mario Bonino sigue impune. Su hijo, Federico, cree que nada ha cambiado en estos catorce años, que “lo mismo le puede pasar a cualquiera”, y para demostrarlo añade: “Mirá lo de Julio López”.

La Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) confirma las palabras de Federico al informar la muerte de diecinueve periodistas en el transcurso del año en América latina y el Caribe, de los cuáles dieciséis fueron asesinados.

(*) Del latín: ¿por qué te reís? Si cambiás el nombre puede ser tu historia. (**) estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad LA INDIGNACIÓN POR EL OCULTAMIENTO Y LA MANIPULACIÓN

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Matías Ignacio Prez (*), especial para ANC-UTPBA).-Cada año desde 1993, las palabra impunidad e indignación son recordadas por los familiares, amigos y algunos pocos enterados de que hace 14 años, durante el Gobierno democrático de Carlos Menem, la vida del periodista y militante Mario Bonino llegó a su fin. Impunidad porque desde el 15 de noviembre cuando “Marito”, llamado así por sus amigos, apareció muerto en el Riachuelo hasta la fecha, la causa fue reabierta y encajonada para dejar siempre la misma sensación de vacío.

Indignación porque no se puede creer que lo sucedido al militante de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) haya sido silenciado por lo medios, y el poco espacio que se le dedicó fue para defenestrar la personalidad de Bonino.

Mario Bonino y José Luís Cabezas, desaparecidos y asesinados, y Jorge Julio López, ausente por la fuerza hace 14 meses, son tres iconos victimas de la frágil democracia en la que vivimos los argentinos.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad CADA DÍA QUE PASA ES MÁS SUCIA LA SUCIEDAD

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por María Victoria Ciccola (*), especial para ANC-UTPBA).- En 1993, la democracia intentó aparecer pero sólo dejo la sombra oscura que marcó el asesinato del periodista y militante, Mario Bonino, la que cada día que transcurre se llena aún más de sucia impunidad.

Con un gobierno menemista que se hizo a un costado y el protagonismo ausente de los medios de difusión, el crimen del comunicador comprometido con la realidad dura y agobiante como resultado de los ataques y amenazas constantes buscaba censurar las palabras de centenares de periodistas que reclamaban a gritos la justicia que, luego de 14 años, nunca llegó.

“Marito”, como lo llamaban sus familiares y amigos, fue uno de entre tantos trabajadores de prensa que se transformaron en un símbolo de lucha para encender, una vez más, los reclamos hacia el Gobierno de turno que se tapaba los oídos vacíos de democracia.

Un buen padre, un buen esposo, un compañero muy especial. Así se lo recuerda a Mario Bonino, que representa la figura leal de un simple “buen tipo” como pocos, que enorgullece a todos lo que lo conocieron y los impulsa a seguir caminando.

¿Será como sucede siempre con las primeras veces de las cosas y que gracias a Mario, la democracia aprendió a jugar? Lo único que se y que pocos saben, es que el 15 de noviembre de 1993 se convirtió en el primer periodista desaparecido y asesinado en una época que solía llamarse “democrática”.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad MARIO BONINO: LA LIBERTAD AUN SIGUE MUDA

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Alejandro Bisignano Burgos (*), especial para ANC- UTPBA).- La libertad de expresión se quedó muda al chocar de frente, el 15 de noviembre de 1993, con los titulares que dieron a conocer la aparición del cuerpo sin vida y arrojado en el Riachuelo, de Mario Bonino.

En aquel entonces, Bonino se desempeñaba en el área de prensa de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA), organización que supo continuar su lucha contra el maltrato a los periodistas a pesar de convivir entre amenazas diarias y colectivas.

Su aparición no trajo respuestas ni justicia, tampoco llevó a los culpables tras las rejas ni logró sacudir a los medios que, por temor o por conveniencia, no le dieron la importancia necesaria al caso.

El silencio de los medios se convirtió en el silencio de los inocentes, todos los focos apuntaron a la Policía Bonaerense pero nadie se atrevió a llevar adelante la investigación. Los jueces responsables de esclarecer la muerte de Bonino, sólo se esforzaron en opacar la imagen del desaparecido y en inventar pretextos mediocres basados en amantes, drogas y alcohol de una doble vida inexistente.

“Por algo habrá sido”, es la respuesta de cualquiera que al desconocer el caso, relaciona la militancia sindicalista de Bonino con la posible causa de su asesinato.

La autocensura de los medios al no hablar del caso logró enterrar entre los escombros miserables de la sociedad el nombre de Mario Bonino, aquel periodista honesto y trabajador que a 14 años de haber sido asesinado, aún no logra descansar entre la paz que solo la justicia sabe ofrecer.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad UN ASESINATO CON POCO ECO

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Leonardo Pérez Córdova (*), especial para ANC-UTPBA).- Impunidad es la definición en la que coinciden la familia, amigos y colegas sobre el asesinato del periodista y militante de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA), Mario Bonino.

Después de 14 años, el vacío y desesperanza de justicia sigue siendo el mismo desde el momento en que se encontró el cadáver en el Riachuelo, el 15 de noviembre de 1993.

Las conclusiones de su mujer, Felicia Urbano, su hijo Federico, miembros de UTPBA, colegas y amigos es que hasta que no se demuestre lo contrario, Mario fue asesinado simplemente por su trabajo dentro del sindicato.

“Una vez lo llamé al juez Raúl Irigoyen, que seguía adelante la causa, para avisarle que había recibido amenazas y me mandó a decir por medio de su secretario que por favor no lo llame más porque lo comprometía”, recordó la viuda que fue la respuesta que recibió.

La función de Mario dentro de la UTPBA era la de repartir comunicados a sus colegas en los diarios, la televisión y las radios sobre los casos de censura, agresión y amenazas que sufría la prensa por esos días.

Llamativamente, por cuestiones políticas o comerciales, la difusión del crimen en los medios de comunicación fue mínima.

Bonino fue secuestrado el 11 de noviembre mientras iba desde su casa a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) para participar de un seminario.

Cuatro días después su cuerpo fue encontrado flotando en el Riachuelo de La Boca.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad PENSAR EN EL POR QUÉ DEL OCULTAMIENTO

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Malena Taboada (*), especial para ANC-UTPBA).- Su tragedia ya casi nadie la recuerda, aunque tal vez no llegaron a conocerla. Y como un muerto que nunca murió, a 14 años de aquel 15 de noviembre en el que su cuerpo fue encontrado en el Riachuelo, pocos son los que mantienen vivo a Mario Bonino.

Quienes sí lo tienen presente en su memoria lo recuerdan como un gran amigo, un gran padre y un gran esposo. Un luchador, un militante. Un hombre asesinado por buscar la verdad, y algo mejor para él y sus compañeros.

Hoy, noviembre de 2007, el saldo es negativo. Felicia Urbano, esposa de Mario, convive día a día con el dolor, con los recuerdos; su hijo Federico desde los ocho años pelea por mantener viva la imagen de su padre, y sus amigos se conforman las anécdotas de alguien que entregaba todo por los demás.

Hoy, noviembre de 2007, los medios aún hacen ojos ciegos, el gobierno sigue poniendo trabas en el camino y los intereses se siguen imponiendo sobre la vida.

Hoy, noviembre de 2007, recordemos a Mario como una injusticia y un crimen impune. Y para los que no conocimos a Mario, al menos pensemos en Felicia y Federico, quienes planeaban sus vacaciones cuando la mitad de sus vidas se les fue arrebatada.

Este noviembre tengamos en cuenta que aún hay mucho que no sabemos y que no podemos quedarnos sentados ni mucho menos conformarnos. ¿Por qué no conocemos a Mario?

Nos soy ciegamente crédula, pero tampoco miento. No se por qué lo mataron a Mario, pocos lo saben, pero sin embargo siempre es posible pensar.

Tal vez este noviembre sea un buen momento para reflexionar.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad UN CRIMEN ACALLADO PARA LOGRAR EL OLVIDO

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Juan Manuel Fernández Marauda (*), especial para ANC-UTPBA).- Buen padre, amoroso esposo, buen amigo, buen hombre, Mario Bonino fue, según los que lo conocieron, una de esas personas que no se ganó el certificado de buena conducta después de que alguien decidiera apretarlo hasta matarlo, sino que se lo ganó día a día, luchando por lo que creía y quería.

En cada una las notas que a través de los años se escribieron sobre él, los que lo conocieron lo recuerdan de mil formas: por su mano amiga siempre dispuesta a ayudar; por su incansable lucha contra el hostigamiento a los periodistas; por su coherencia ideológica; por su búsqueda constante de justicia; por los partidos de fútbol que organizaba; por la sonrisa que escondía timidez; por sus picantes observaciones; por cómo se le iluminaban los ojos cuando hablaba de su hijo.

Sin embargo hoy son pocos los que se acuerdan de él y de cómo se lo llevaron, ya que su crimen no tubo repercusión en los medios. Fue silenciado hasta el olvido y hoy, a 14 años de su asesinato, los autores materiales e intelectuales siguen libres gracias al desconocimiento y la impunidad.

Lo bueno es que con el paso del tiempo la UTPBA no se quedó en idealizar a Bonino, y gracias a ellos, y a sólo un puñado de personas que se esfuerzan en mantener su recuerdo a flor de piel, un día se va a hacer justicia, y cosas como esta no volverán a pasar.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad LA MIRADA QUE TODOS MIRAN PERO NADIE VE

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Clara Szer (*), especial para ANC-UTPBA).- Miles de personas pasan todos los días frente al puesto de diarios de la estación Plaza Italia del subte D, pero son muy pocos los que miran la foto que esta pegada a la chapa verde y aun menos los que reconocen en la imagen que ese hombre de ojos negros es Mario Bonino, el primer periodista asesinado desde la vuelta de la democracia.

El encargado de ese puesto de diarios se llama José Urbano y no es sólo un canillita que se solidarizó con el pedido de justicia que ya lleva catorce años, desde que el cuerpo de Bonino apareció en el Riachuelo el 15 de noviembre de 1993. Es un amigo de la adolescencia del periodista y su cuñado desde 1974 quien reconoce que cuando Bonino murió la situación fue similar a la actual, desconocido por la sociedad, ocultado por los medios y recordado exclusivamente por sus amigos y familiares.

Tras catorce años de impunidad, el hijo del periodista, Federico, trabaja en la obra social del gremio de prensa y asegura que "la mejor forma de hacer las cosas es comprometiéndose"; su mujer, Felicia, mantiene inamovible en su anular izquierdo la alianza que la unió y la une a su único amor; y el Secretario General de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires, Daniel Das Neves, confiesa con enojo que "la causa no se cayó" porque ellos insistieron.

Las empresas periodísticas se encargaron en un primer momento, antes de hacerlo desaparecer por completo de los medios, de destacar la versión oficial acerca de que el periodista que trabajaba en el sindicato de prensa (¡cómo si militar en una organización gremial fuera un calificativo negativo!), se había suicidado pese a que las autopsias indicaron que el cuerpo de Bonino entró sin vida al agua.

(*) Estudiante de periodismo

14 años de Silencio e Impunidad LAS MIL FORMAS DE LLAMAR AL COMPROMISO

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Carolina Quirós (*), especial para ANC-UTPBA).- Familiares, colegas y amigos del fallecido periodista Mario Bonino lo recuerdan en los ámbitos personal y laboral, pero coinciden en dos características primordiales de su persona: “militante” activo y “compañero”.

“Militante”, según la Real Academia Española (RAE), significa “concurrir en una cosa alguna razón o circunstancia particular que favorece o apoya cierta pretensión o determinado proyecto”, y “compañero”, la “persona que tiene o corre una misma suerte o fortuna con otra” y “cada uno de los jugadores que se unen y ayudan contra los otros” que, en la actitud que Bonino tuvo, definieron su postura dentro de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA).

El compromiso con el que el periodista recopilaba las declaraciones de sus colegas sobre las amenazas que sufrían, y el plan de lucha contra la represión de la libertad de prensa que realizaba el gremio al que él pertenecía, demuestran su ideología llevada a cabo diariamente.

14 años de Silencio e Impunidad LA JUSTICIA COMO UNA VIRTUD CARDINAL

Buenos Aires, 21 de noviembre (Por Giselle Barrionuevo (*), especial para ANC-UTPBA).- Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra Justicia es una de las cuatro virtudes cardinales, que se inclina para dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece: Derecho, razón y equidad.

Las últimas tres palabras son quizá las más importantes, las que nos ponen a todos “en una misma bolsa”, pero nunca son cumplidas, no son respetadas.

Hace 14 años que esas palabras no figuran en el diccionario de una familia, y la única palabra que resuena en sus cabezas es Impunidad.

“Falta de castigo”, es la definición en el diccionario; es la libertad de la que hoy gozan unos pocos o muchos, es la condena de los que reclaman ese castigo que nunca llego y no se sabe si alguna vez va a llegar.

Mario Bonino fue el primer periodista asesinado en democracia. Lo secuestraron un 11 de noviembre cuando salía de su casa y se dirigía a un seminario. Cuatro días después su cuerpo fue encontrado en el Riachuelo.

Una madre perdió a su hijo, una esposa a su marido, un hijo a su papá, un gremio a un pilar, y mucha gente perdio a un amigo, un buen tipo.

Justicia e impunidad, dos palabras importantes que todos las pronuncian pero pocos las cumplen, que muchos reclaman, que muchos las desean y nadie las disfruta.

Pasaron 14 años de aquel episodio. Nunca se hizo justicia y la muerte de Mario continua impune (ANC-UTPBA).

* Estudiante de periodismo