Al recorrer brevemente su historia, Rigoberta Menchu recordó que nació en la Aldea Las Chimel, “en la tierra del maíz” de Guatemala, un 9 de enero de 1959. Que creció entre las montañas de Quichey, donde año a año bajan miles de indígenas a trabajar por miserables salarios.

- Tu historia de vida es conmovedora…

- Yo vengo de una familia numerosa. Tenía hermanos, hermanas, primos, abuelos. Mi abuelo vivió 112 años. Integrábamos una comunidad muy lejana que hablaba el maya quiché. Tu sabes que en Guatemala había muchos desaparecidos por el régimen militar (1). Mi papá fue quemado vivo por luchar por la tierra. Mucha gente lo seguía. Él se llamaba Vicente, era un luchador por los derechos de los indígenas

Mi madre era india. Fue secuestrada, torturada y nunca supe la verdad de donde quedaron sus restos. Casi 20 años más tarde yo regresé, pero no supieron decirme nada. Algunos sostienen que se lo comieron los animales. Otros, que luego de ser torturada, la metieron en una fosa común. ¿Cuál es la verdad que tengo que creer? He luchado mucho por esa verdad.

También mi hermano Patrocinio fue torturado y está en una fosa clandestina. Todavía no hemos encontrado el cementerio. Tampoco hallamos los restos de mi hermano Víctor. Él fue fusilado en el pueblo. Tenía 4 hijos.

- Pese a todo, luchaste para construir un camino...

- Muchas personas me han enseñado a vivir, como Samuel Ruiz, un cura que vivía en México, cerca de la frontera con Guatemala. Don Samuel y su hermana, que en paz descanse, me dieron hospitalidad. Allí conocí a Adolfo Pérez Esquivel y a su esposa Amanda, de quien estoy enormemente agradecida. También encontré a otras personas que ya han muerto en Latinoamérica, que me han enseñado a batallar luchando por materializar el sueño. No hay que luchar para ir al suicidio. Quienes hemos nacido en una escuela del sufrimiento, creo que lo más grande es la fortaleza que uno encuentra en otras personas. Ellos me han enseñado mucho. Hay que dar una oportunidad. ¿Quién no quiere una oportunidad en la vida?

- En América Latina, el 40 por ciento de la población son jóvenes y la gran mayoría de ellos están sometidos a grandes niveles de pobreza. ¿Cómo crees que ellos pueden aportar para construir un mundo de Paz?

- No hay regalo más grande que dejarle a la juventud, que tiene que tener autoestima. Enseñarle firmeza, fortaleza. Enseñarle que puede construir un destino mejor, no sólo para ese joven, sino mejor para la humanidad. Hay muchos adultos que no tienen voluntad de cambiar. Muchos adultos son impunes, está en la perversidad, están en el mundo materialista que no les importa la vida. Ver a esta juventud, afectados por el alcohol y las drogas, afectados por la soledad, por una infancia dolorosa como la infancia de los chicos en la calle, niños que no han tenido la oportunidad digna para crecer. Pero están a tiempo de ser líderes del mañana. A tiempo de recuperarse, para usar esa escuela de la vida en un futuro más justo, más humano.

Yo no fui a la escuela, pero soy una profesional autodidacta. Yo hablaba el quiché y tuve que aprender a hablar en castellano, inglés y francés para poder entenderme con la gente. Quiero felicitar el trabajo que realiza Adolfo (2). Él es un luchador social incansable a pesar de todo lo que ha vivido y siempre está llegando a los jóvenes. Gracias a Adolfo yo recibí el Premio Nóbel. Él me propuso.

- ¿Cuál es tu opinión sobre la carrera armamentística de Estados Unidos?

- Estados Unidos vende armas, soldados, vende conflictos. Los yankis viven de la guerra. Si no hubiera guerra, no habría una economía próspera para ellos. Los gobiernos de nuestros países nunca les interesaron los pueblos. Muchísima gente vive de la política del clientelismo. Hay muchos gobernantes de América Latina que han ganado cuantiosos recursos sólo apoyando a Estados Unidos. La perversidad es muy fuerte. La gente debe luchar más por cambiar las cosas por métodos locales. Se tiene que luchar más en contra, se tiene que actuar más.

- Los pueblos originarios hacen oír su voz…

- Los pueblos indígenas reclaman una misma oportunidad en igualdad. El racismo es una enfermedad racional sicológica, es una enfermedad mental de aquellos que practican el racismo. La voz de Adolfo en los años ‘90 contribuyó a la lucha de los pueblos indígenas, para que se me otorgue el Nóbel de la Paz en 1992. Mientras yo viva, el Premio Nóbel tendrá un sentido (ANC-UTPBA).

(1) Durante 32 años de insurrección civil (la mas larga de la historia latinoamericana), una serie de regímenes militares había asesinado a unos 150.000 ciudadanos (campesinos e indios), otros 50.000 personas habían “desaparecido” y miles se habían convertido en refugiados. En 1980 Rigoberta, arriesgando su vida, ayudó a organizar una huelga en una plantación que fue apoyada por unos 80.000 campesinos. Cuando las fuerzas de seguridad la buscaban, se tuvo que exiliar en México desde donde inició la denuncia del genocidio en Guatemala.

(2) Adolfo Pérez Esquivel -Premio Nóbel de la Paz1980- es Presidente de la Fundación Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), que posee dos Aldeas para la Paz ubicadas en la localidad de General Rodríguez y Pilar, donde 250 niños en condición de extrema pobreza se capacitan.