por Gustavo Ywanaga Reh; [email protected] Director Pro-intellectum 26-11-2007

Indudablemente las trágicas noticias acontecidas en las últimas semanas sobre las operaciones de bandas “narcoterroristas” en el VRAE van en aumento. Nuestro país en la década pasada, llegó a constituir al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), como uno de los más eficientes a nivel mundial. Lógicamente, se usó para fines personales antes que nacionales, como la historia ha demostrado.

Sin embargo, aquí es donde empezamos a especular, se pudo separar el binomio narcotráfico y subversión, seguimos especulando, por una alianza estratégica del narcotráfico con el gobierno. Las evidencias señalan que gran parte de los medios, principalmente militares, estaban al servicio de los narcotraficantes, proporcionándoles seguridad en las rutas de comercio. Esta hipotética alianza habría permitido quitar el apoyo económico de los narcos con los subversivos, en estas cuencas cocaleras, para así aplicar el famoso dicho “divide y vencerás”. Bueno, si bien es cierto los más gananciosos eran los narcos, toda la capacidad combativa de los sediciosos fue prácticamente diezmada, descabezada y encarcelada.

Con la caída de la actividad subversiva, para finales de la década de los 90, el Estado aún permanecía en una actitud de alerta ante posibles rebrotes. La actividad sediciosa perdió soporte en diversos aspectos: económico (sin narcos), intelectual (sin bastiones universitarios), judiciales-penitenciarios (tribunales militares, sin cárceles doradas) y uno de los más importantes sin apoyo social (comités de autodefensa comunal, rechazo popular masivo). Con ello se podría afirmar sin ningún temor, que el gobierno le ganó a los subversivos.

¿y los narcos?, ¿y toda la gringada de la DEA y la CIA? , ¿y todo el programa de lucha antidrogas?

Bueno, si existía una alianza, había que hacerla durar tanto como fuese posible. Y si existían compromisos internacionales de control de drogas, había que demostrar que se estaba luchando y sobre todo ganando. Si la droga transita en aviones de transporte, helicópteros militares o “bolicheras”, de muy poca utilidad serían las pistas de aterrizaje clandestinas. Bueno, pues a volar pistas y derribar avionetas. Si la droga “se cotiza a la baja, en los callejeros mercados de la bolsa nasal de los países desarrollados”, pues a incautar, decomisar y ¿¿¿quemar??? , para que así suba el precio.

La cosa es que la maquinaria de inteligencia no sólo era aceitada por los nacionales sino por los visitantes oficiales en la forma de convenios de cooperación. De los subversivos, pues el grueso de ellos caminaban haciendo círculos de medio metro de radio en las apretadas celdas de sus prisiones y los que sobrevivieron comían lagartijas en lo más espeso de la selva.

Hasta que una carta de renuncia recibida por fax, lógicamente sin cargo al remitente, pues quien la mandó era el presidente desde algún lejano país, sacudió las estructuras nacionales. Los líderes de oposición agradecían a San Judas Tadeo por el milagro concedido y los sediciosos se alegraban pues intuyeron, sabiamente, que no comerían más lagartijas.

Los gobiernos sucesivos desde la salida del régimen que renunció por fax, han mantenido una política de “si dicen que se acabó ya no me preocupo”. Se diezmó, destrozó y encarceló a casi todos los que estaban en el SIN. Las fuerzas armadas sufrieron su peor derrota desde la guerra de invasión de Chile contra Perú en 1879, por parte del ¡mismo Estado! Se les quitó presupuesto, se las dejó sin inteligencia, nada de equipamiento y si se requiere entrenamiento, pues lo más cercano sería una bequita para estudiar derechos humanos en el “prestigioso” centro de estudios hemisféricos de Washington DC.

Paralelamente, en el año 2001 conjuntamente con la eliminación de zonas de emergencia, retiro de militares, eliminación de inteligencia y la política de austeridad “no hay plata” para los militares; el grupo subversivo Sendero Luminoso publicaría, en su portal web “sol rojo”, un resumen de sus principales acciones de marzo a diciembre, que muestran una media mensual de 10 a 15 “acciones” que van desde pintas, voladuras, tomas de poblados, ejecuciones y enfrentamientos con las FF.AA. y PNP.

Por lo visto al no haber un órgano de “inteligencia”, pues el personal técnico especialista fue despedido humillantemente del SIN antes de cambiarle el nombre a SINA. (Sistema de Inteligencia Nacional, algo así como si a una persona le sacasen el cerebro y después la vuelven a bautizar). Lógicamente, el sistema no funcionó y no funciona.

Paradójicamente, los subversivos generaron una alianza con los narcos y en vista de la represión del gobierno a todos los “inconformes” de las zonas en pobreza, cambiaron de táctica ahora colaboran con los pobres y ganan lentamente la simpatía antaño perdida.

Se instauran la política de adoctrinamiento para la guerra de 10 años, que se manifiesta en el “destete” de infantes abandonados con marxismo, leninismo, maoísmo y gonzalismo, a través de la formación de wawa wasis y educación primaria denominada “niños pioneros” conjuntamente con las secundarias “escuelas populares”.

Hace un tiempo, la PNP de una base de la selva de Junín, pudo rescatar una veintena de niños de 3 a 7 años de estos centros, causando estupor entre los policías las diversas actitudes de los niños. Los niños forman filas a las 5 ó 6 am cantando himnos y marchas ideológicas. El trato entre ellos y los adultos es de camaradas y ante la primera vacuna de su vida suministrada por un funcionario de salud, una niña de 6 años resiste valientemente la inyección para después exclamar “perro desgraciado, el partido me vengará”. Los cuadernos de alfabetización donde algún coquito mencionase: “A de amasa” es cambiado por “A de arma”, la “M de mama” es cambiado por “M de metralleta” y así en toda su extensión.

Sin lugar a dudas, mientras los políticos debaten si es sendero o es otra agrupación, los recientemente catalogados como “delincuentes comunes” por algún alto funcionario, no demuestra más que la ignorancia para resolver un problema grave, un idéntico razonamiento dado en la década de los 80, pensamiento acéfalo que casi pone a Abimael en la presidencia y que de continuar la política actual, tal vez tengamos, al término del “adoctrinamiento para la guerra de 10 años”, es decir entre el 2010 al 2020, a su sucesor no comiendo lagartijas sino desplazándolas del poder.