Considerando la frase que signó este X Congreso de la Felap: "La juventud garantiza el proyecto". ¿Cómo consideras que se debe plantear la relación entre los periodistas que hoy sostienen este proyecto, y los estudiantes, donde quizás aún no hay una definición clara sobre el proyecto que se pretende construir?

Existen organizaciones -el caso de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) por ejemplo- donde si alguien presenta un proyecto que se entiende viable, y que se va a llevar adelante por quienes lo presentan, no que se lo van a demandar a que otro se los resuelva, siempre existe la posibilidad de hacerlo. En tanto y en cuanto coincida con el conjunto de la estrategia que tiene esa organización. ¿Qué quiero decir con esto? Nosotros no tenemos recetas especiales ni definiciones muy estrictas con respecto a cómo se construye y cómo se elabora una conciencia superior. Lo que tratamos de hacer es abrir caminos para que todo el mundo se sienta partícipe. Ahora, cuando vos te vas sintiendo más cerca de un proceso organizado, te tenés que ajustar también a que esa estrategia tiene también volúmenes, que si los desconoces, crees que ahí solo entra tu proyecto, que tu proyecto es el prioritario. Pero resulta que está el de salud, está el de las radios alternativas, está el de gremiales, está el de derechos humanos; es decir, cuando un conjunto de especificidades se juntan para un proyecto común, lo que hay que tener en cuenta es que esa estrategia tiene prioridades.

Para sentirse organizado o pretender estar organizado hay que tener un gran desprendimiento de lo personal. No creerse el ombligo de la organización, ni de ningún proyecto, porque entonces estás todo el tiempo forzando a tu propio compañero a que se cumpla esto. Y lo que uno tiene que hacer es tratar de formarse, capacitarse para ver la totalidad del problema que tiene que atender, y entonces ver si ahí puede compartir cuales son las prioridades para encarar la totalidad del problema.

Si nosotros por ejemplo diéramos un nivel de segundo orden a la asistencia en materia de salud, no habría organización, porque la gente se atiende más la salud que la conciencia. Yo no veo que vayan los miles de afiliados de la UTPBA a pedir el crecimiento de la conciencia, pero todo el mundo va a demandar que les revisen el corazón, que le saquen la muela, que le atiendan el zapato ortopédico, etc.

Entonces, también el problema que tiene que resolver una organización, aunque se reclame de izquierda, es la gestión. Hay que gestionar. El dilema no es solamente el discurso de la política, también hay que gestionar a favor de los intereses más elementales o más primarios que pueda tener la gente. Que en el caso de una organización la UTPBA son sus afiliados. Y algunos de esos afiliados no coinciden en nada con el discurso ideológico de sus dirigentes, pero esos dirigentes tampoco excluyen a ese afiliado de la atención médica, o de la capacitación, o de la recreación, por el hecho de que no tengamos coincidencia ideológica. Eso si, en el caso de la UTPBA hay una línea divisoria: un tipo de derecha no puede venir a nada. No obstante hay una excepción que es el plano de la salud, porque no se la negamos a un trabajador aunque tenga una conciencia muy atrasada, pero otras cosas no las compartimos con ese trabajador, porque sabemos que él tampoco quiere compartirla con nosotros

Es otro tipo de proyecto, ni colectivo ni con perspectivas de un avance…

Si, es otro proyecto, o no tiene ningún proyecto. Tiene la cabeza del enemigo .la gente está muy contaminada en general por producto de estas cosas que venimos hablando aquí. Entiendo que es uno de los déficits porque es un desafió muy alto y a veces los grandes desafíos son a veces difíciles de entenderse y a veces de afrontarse. Pero por ejemplo, si nosotros no nos planteamos una intervención concreta en el plano de la industria del entretenimiento, en la industria cultural, quedaríamos muy atrasados respecto al planteo que queremos hacer en el terreno político. El debate político tiene un ámbito y tiene un espacio, no el total de los ámbitos y el total de los espacios. Y la construcción política no es la que se pone de manifiesto en la base del discurso permanentemente. Hay que ser inteligente, entrarle al problema por donde ellos hacen política. Ellos no hacen política con el discurso político. Los programas de carácter periodísticos políticos que hay en la televisión Argentina ni les interesan. Ellos con dos dibujos animados resuelven la construcción ideológica y nosotros no entramos ahí.

Hay una incapacidad de generar un producto atractivo…

De generar un producto que sea capaz de hablar con vos, con él, conmigo, con quien sea, desde una perspectiva que tiene a la política ahí adentro; a la ideología ahí adentro, pero que no está haciendo discurso político. El discurso político ha sido arrasado por el enemigo. Entonces yo no gano nada con insistir ante gente que no tiene ningún interés en la política, en hablar de política. Acá estamos hablando de esto porque somos todos del mismo palo, nos interesa lo mismo, pero si yo esta charla -que no se cuantos minutos lleva- la estuviera haciendo delante de cuatro cinco vecinas de mi barrio, ya se hubieran ido las cuatro; no solo porque no entienden sino porque las aburro. Yo necesito resolver un problema de relación, de vinculación a través de la comunicación con aquel que no es un par mío en el campo intelectual, en el campo teórico, en el campo ideológico. Si yo no resuelvo esa relación a través de una comunicación que sea atrayente, con ese otro, en el medio tienen a la gente. Y el problema es que las victimas hacen después lo que el victimario dice que hay que hacer. Ahí tenemos un problema

Mismos dirigentes de izquierda quieren legitimar a los medios de comunicación con el argumento de que estos estarían reflejando lo que la gente quiere ver.

Bueno, hay dirigentes que son capaces de disfrazarse de algo para salir en la televisión. Entonces eso es una contribución al atraso de la conciencia de la gente. Cualquiera es un show-man. No veo muchos dirigentes, incluso de la izquierda, que cuestionen a los medios de comunicación. Porque no saldrían más en los medios de comunicación. Todo el mundo se preserva para volver a salir, para volver a ir a "Dos Voces", para volver a ir con Grondona… "porque sino no estamos en ningún lado". ¿Por qué? Porque se ha abandonado durante veinte años, sino más, la idea de construir comunicación; de que la política fuera capaz de construir comunicación. Los tipos con otra ideología y con otra política han construido, a través de la comunicación, el estado de conciencia de las masas. Resolvieron el problema simbólico con una definición política; y en este campo se insiste en hacer el discurso político, que es lo más inentendible que puede haber para las masas. Ellos saben bien que el discurso político e ideológico no va por la vía que nosotros queremos: por la vía tradicional de la tribuna pública, hablándole a las masas, ni siquiera por los programas periodísticos-políticos de la televisión. Ellos crean conciencia ideológica a través de programas absolutamente banales, o no banales; desde un dibujo animado hasta cualquier otra cosa como podría ser el deporte

A través de las transformaciones que se dieron en América latina, ¿no crees que hay una vuelta al discurso político, a los actos; inclusive a la palabra socialismo en algunos casos; a palabras que habían sido borradas del mapa, a palabras que se olvidaban, a palabras que no aparecían nunca en una campaña política?

Si, pero fundamentalmente cuando tenés el aparato del estado en tus manos tenés muchas más posibilidades de hacer el discurso político. Manejando el aparato del estado desde una conciencia ideológica diferente a la de tus enemigos. Si vos no usas las herramientas del estado para ponerlas a disposición del discurso político, realmente estas negando la política. Pero creo que se corre el riesgo de que si solo se va a depender del discurso político tradicional y no se llega a elevar la conciencia crítica de las masas, en algún momento eso puede llegar a tener un traspié. Si no se construye comunicación masiva, que además no esté todo el tiempo fastidiando el oído con la política evidente, se corre el riesgo de aburrir a la masa. Y el capitalismo todavía existe; no es que estamos en la etapa del socialismo, desapareció el capitalismo, por lo cual nadie desde afuera va a meter nada por la ventana. Ahí tenemos a Cuba: todo el tiempo asediada, y el satélite y las radios que la penetran; y en Cuba también hay gente que quiere tener cositas…y vos decís ¿Pero cómo si eso es capitalismo? La Unión Soviética no se cae simplemente porque hay un hecho de traición al interior de la conducción del Partido Comunista Soviético: se cae porque el capitalismo empuja y te va haciendo ofertas y atrayendo y la gente entra en contradicciones. Ahora, si vos estableciste el socialismo y además todos los países que te rodean son socialistas, es otra discusión. Pero mientras exista el capitalismo con un poder de incidencia importante desde el punto de vista de la moda, del entretenimiento, del mercantilismo en el deporte y esa clase de factores, hay que preocuparse por llegar a un nivel de inteligencia que permita jugar al interior de las masas que te escuchan, como ocurre hoy en Venezuela, procurando equilibrar el juego del discurso político con aquello que se había hecho habitual en la vida del capitalismo al ojo y al oído; sin cambiar la esencia del discurso socialista.

¿Los medios alternativos son –valga la redundancia- la alternativa a los procesos monopolización del discurso?

Yo creo que un encuentro como este tiene el valor, y en este congreso en especial, de hacer un mayor esfuerzo por entender que los medios alternativos de comunicación no son la única salida pero son parte de la salida. Cosa que se había perdido mucho en la conciencia inclusive de muchos dirigentes porque se olvidaron que en la década del 70, los medios de comunicación alternativos jugaron un papel importantísimo en el proceso de liberación, más allá de que en algunos lugares se halla concretado o no se halla concretado. Hablo en Brasil, en Bolivia, en la Argentina, en muchos lugares, y a eso se fue retornando. Ahora, no quiere decir que todo medio alternativo tenga una conciencia ideológica progresista revolucionaria.

Nosotros tenemos un problema porque nos atacan, nos agraden, nos expulsan, nos discriminan, nos joden; pero ellos tienen un problema: que el sistema no les cerró. Y es un caos, el mundo es un caos, ¿eso quien lo puede negar? En ese caos nosotros no ganamos pero ellos tampoco llegaron a coronar. Hace diez años atrás el peón, el que sabe algo de ajedrez, entraba en la octava columna, coronaban, cerraban el mundo y todos a dormir la siesta. Y ahora el peón no llega a la octava columna ni que se caguen y nadie se puede ir a dormir la siesta tranquilo; ni nosotros ni ellos. Y ese es el cambio que hay que ver para la caracterización de la situación global: nosotros no dormimos tranquilos, pero ellos tampoco. Ese dato merece un análisis más científico, yo lo estoy diciendo ligerito. Y a partir de esa caracterización uno tiene que saber que tiene que hacer, por lo menos planteárselo. Y siempre de manera organizada, los actos individualistas no resuelven nada; son el súmmum del voluntarismo político.

(*) Periodista. Entrevista realizada junto a: www.periodismourbano.com.ar

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