por Gustavo Ywanaga Reh; [email protected] Director general Pro-Intellectum 29-11-2007

“La constitución es de papel, la bayoneta es de fierro”. Proverbio haitiano

Cuando llega una noticia desastrosa del Caribe, mucha gente piensa en Haití. Si se pregunta a un analista el nombre de un Estado inviable, este responderá automáticamente Haití. Pobreza, violencia, ingobernabilidad, corrupción y muerte son asociados con este Estado caribeño, pero ¿se sabe realmente lo que paso? Existe mucha ignorancia por parte de los medios al tratar el tema haitiano, obedeciendo a la subjetiva frase si lo dijo CNN o FOX debe ser cierto, retransmitiendo la noticia.

Haití se encuentra ubicado en el extremo oeste de la Isla La Española (la segunda en extensión después de Cuba en el Caribe) limitando al Este con República Dominicana, con quien comparte la isla. Frente a sus costas se encuentran las islas de Cuba y Jamaica.

Fue el primer Estado latinoamericano en independizarse (era colonia francesa) y el segundo en América, luego de los EE.UU. De igual modo, fue el primero en abolir la esclavitud en Latinoamérica, dos eventos que hablan de por si sobre la grandeza e ideales históricos de esta nación.

La superficie territorial es de 27750 km2 y su borde costero es de 1771 km. La población para el año 2005 fue de 8121622 habitantes con una densidad de 255 hab/km2. Con un 70 % de su población en pobreza, Haití ocupa los últimos lugares en los indicadores socio-económicos, situación que no ha cambiado en las últimas décadas. La actividad económica predominante es la agricultura, principalmente caña de azúcar, café, mango, arroz y maíz. El componente industrial está determinado por ensamblaje liviano de artículos electrónicos y textiles, azúcar refinada, cementos y turismo. Según la ONU, Haití presenta actualmente un índice de desarrollo humano que lo ubica en el puesto 150 de 177 países.

POLITICA Y GOBIERNO DESDE MEDIADOS DEL SIGLO XX

Las corrientes políticas a través de la historia de Haití no son diferentes a las de otros Estados del Caribe y de Latinoamérica. Con una marcada influencia de derecha, producto de la ocupación de los EE.UU. (1915 - 1934), esta se cimienta en una corriente de pensamiento en la que la propiedad y las inversiones generarían el desarrollo del país, aunque este era el discurso de la oligarquía negra y mulata haitiana conformada por un grupo de empresarios, comerciantes y terratenientes.

En mayo de 1950, gracias a las “auspicios” de la junta militar en el poder, Paul Magloire es elegido presidente de Haití. Este durante los siguientes 6 años, conduce al país bajo las estructuras institucionales montadas por los EE.UU. Gracias a ello la primera etapa de gobierno fue muy gananciosa para el país. El turismo y la agricultura prosperaron debido a la apertura del gobierno con los EE.UU.

Cosas de la naturaleza hicieron que este pueblo se pusiera en el camino de un huracán que desaparecería con sus vientos la etérea bonanza económica, junto con los turistas, las plantaciones y los techos de palma y calamina de la población. Producto de ello es que en los años siguientes la población haría manifiesto su descontento por la situación crítica de la economía, al perder sus puestos de trabajo. Un golpe de estado lo mandaría al exilio jamaiquino y luego a la casa del “patrón”, los Estados Unidos de Norteamérica. Cosas del destino, este dictador moriría en Puerto Príncipe a la edad de 90 años, sumido en el olvido (Suárez, 2001).

Cuando Magloire asume el poder en 1950, un ministro del régimen de salida manifiesta su oposición pública a este poco democrático proceso de elección, se trataba del Ministro de Sanidad y Trabajo, el médico François Duvalier, quien como consecuencia de este acto debe, literalmente, pasar a la clandestinidad. Con la salida de Magloire, Duvalier es beneficiado por una amnistía, pasarían 4 presidentes en un año, hasta Antonio Thrasybule Kebreau quien en 1957, introduciría una nueva constitución y elecciones presidenciales.

Gracias al apoyo de un ejército decidido y con el carisma de ser un doctor que ejerció la medicina con las familias pobres de Puerto Príncipe, François Duvalier, “Papa Doc” (como cariñosamente le llamaba la población), gana las elecciones presidenciales.

Una vez, aupado por los militares en el sillón de presidente, todo el populismo y carisma desaparecen y se manifiesta el caudillaje egocéntrico, cruel y despiadado. Renovando su vocación con el vudú, realizaría en 1958 una gran purga en el ejército, luego de un atentado contra su vida. Al siguiente año crea una milicia popular la seguridad, denominada “voluntarios de la seguridad nacional”. Este grupo paramilitar operaría en diferentes sectores fuera de la capital haitiana. La población los bautizaría como los TONTON MACUTE.

Los tonton macute no percibían sueldo alguno por las labores de “seguridad” en favor del Estado “Duvalier”, por lo que tuvieron que apelar al ingenio para obtener recursos económicos y mayores privilegios locales: la extorsión, el robo, el asalto, etc. Muchas veces, los tonton macute se excedían en los castigos a la población por lo que las matanzas en este periodo no eran escasas.

Con ello la comunidad internacional comenzó a criticar la brutalidad del régimen de Duvalier y por el uso indebido de las ayudas humanitarias internacionales. Uno de los más críticos sería el presidente de los EE.UU. John F. Kennedy, quien suspende el apoyo en 1962 y pasa a “presionar” al gobierno a través del envío de buques militares con las amenazas del desembarco.

Sin embargo, con el asesinato de J.F.Kennedy la situación cambia radicalmente. EE.UU. empezaría una suerte de alianza estratégica con el dictador haitiano, bajo la consigna de detener el avance comunista, por lo que lejos de continuar con las presiones al régimen comienzan a apoyar su gestión.

A través de un fraude electoral, Duvalier vuelve a ser elegido presidente en 1961. En 1964, gracias al apoyo del gobierno norteamericano tras la muerte del presidente Kennedy, Duvalier se autoproclama presidente vitalicio con derecho a sucesión. Este hecho se debió a la creación de una nueva constitución que le permitía estas ventajas.

El periodo de Papa Doc (1956 - 1971) dejó más de 30000 personas asesinadas. Curiosamente hasta su muerte en 1971, mantuvo una política de lucha contra el comunismo que le permitiría ser un aliado importante para los EE.UU. en el Caribe, frente a la amenaza que significaba el comunismo de Fidel Castro.

Con 19 años de edad, el hijo de Duvalier, Jean-Claude Duvalier asume la presidencia vitalicia. Su gobierno fue una continuación del gobierno de Papa Doc, caracterizado por la continuidad de la corrupción, las masacres y represiones al pueblo y una economía en caída libre. En febrero de 1986, EE.UU le retira su apoyo militar y económico, lo cual se traduce en un golpe por el jefe del ejército, el Teniente General Henri Namphy, quien presidía la junta provisional de gobierno, compuesta Prosper Avril, Gerard Gourgue, Williams Regala, Max Calles y Alix Cineas. Babe Doc termina exiliado en Francia hasta la actualidad.

Namphy asume la presidencia manteniendo un régimen conocido como “el duvalierismo sin Duvalier”, continuando con la represión al pueblo. Las elecciones de 1988 sitúan como presidente al Dr. Leslie Manigat, sin embargo, este nuevo presidente mantiene en el cargo a su antecesor como Jefe del ejército. En junio del mismo año, Manigat realiza cambios en el ejército, dentro de los cuales esta el pase al retiro de Henri Namphy, razón por la cual este da un golpe de estado que lo vuelve a instalar en el gobierno.

Otro golpe de estado, al cabo de tres meses, sitúa en el poder al General Prosper Avril. Este militar era de por si un asiduo concurrente a los cursos de capacitación patrocinados y dictados por la misión naval de los EE.UU. Una semana antes del golpe, Avril se encontraba realizando algunas “coordinaciones” en Washington DC. Tal como lo manifestara una noticia del New York Times de esas fechas “…Avril a continuado ofreciendo garantías de que sus objetivos están alineados con el de los Estados Unidos.” Al cabo de un año de asumir el gobierno, ordena el arresto y tortura de diferentes personalidades haitianas.

Como consecuencia de un golpe de estado, Avril dimite como presidente en Marzo de 1990, apoyado por la promesa de apoyo del embajador de los EE.UU. Viajaría a Florida por invitación del gobierno norteamericano. En Florida, se encontraba de gobernador Robert “Bob” Martínez (En enero de 1991, es nombrado Director de la Política Nacional de Control de Drogas, Zar Antidrogas, por el presidente George H.W. Bush). En 1991, se presenta una denuncia formal contra Avril en la Corte del Distrito Sur de los EE.UU. por los delitos de detenciones y torturas. Nuevamente es ayudado por el gobierno de los EE.UU., escapando de este país terminando asilado en la embajada colombiana en Haití.

El General Gérard Abraham asume el poder y traspasa, voluntariamente, a los tres días el gobierno a la presidenta de la Corte Suprema de Haití, la jueza Ertha Pascal Trouillot. La Sra. Pascal, asume el gobierno como la primera mujer presidente de Haití, y convoca a elecciones presidenciales para diciembre del mismo año, ganando las mismas el sacerdote Jean Bertrand Aristide.

Jean Bertrand Aristide era candidato de la coalición Frente Nacional para el Cambio y la Democracia (FNCD), doce años atrás, la iglesia católica lo censura y expulsa de la orden de los salesianos por ser partidario de la teología de la liberación. Su campaña política fue atacada duramente por opositores de derecha. En noviembre de 1990, en plena campaña, un explosivo deja como saldo a 7 personas muertas y 52 heridos, en un mitin electoral en Petionville. La autoría del atentado apuntaba directamente al duvalierista Roger Lafontand líder del partido Unión para la Reconciliación Nacional, quién días antes había manifestado una conspiración internacional con asesinatos y terrorismo político contra el sector democrático. Este grave atentado había sido denunciado por el candidato Aristide, sin ninguna respuesta por parte del gobierno.

Los observadores del proceso electoral de la OEA, CARICOM, Naciones Unidas así como del Centro Carter, la Internacional Socialista y la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina, manifestaron que el proceso se llevó en forma pacífica y transparencia. Con casi un 70 % de aprobación, el pueblo elige a Aristide como presidente para el período 1991 – 1996.

En enero de 1991 se produce un intento de golpe de estado por parte de Roger Lafontand, quien es apoyado por un sector importante de las fuerzas armadas y policía. Obliga a renunciar a la presidenta Ertha Pascal y realiza un manifiesto público por la radio nacional explicando su unión con las fuerzas armadas y policía para “asumir la defensa de los intereses de la patria común, con el objetivo de guiarlas por los caminos de la verdadera democracia y revelar a todo el mundo los errores y rotundo fracaso del comunismo internacional”. Lafontand no solo tenía el apoyo de un gran sector de las fuerzas armadas y la policía, sino que también dirigían a los tonton macute para intimidar a la población y aceptar el cambio.

No obstante, la población salió a las calles para exigir la entrega de gobierno a Aristide. Nuevamente el General Gérard Abraham pone fin al golpe de estado y detienen a Lafontand y 15 seguidores entre militares y civiles, poniéndolos a disposición de la justicia.

En febrero de 1991, Aristide asume el mando de Haití, El pueblo deseaba que la democracia se base en la participación política, la justicia social y económica para todos. No llegaría ni 9 meses de gobierno cuando un golpe militar orquestado por el General Raoul Cedras junto con su segundo al mando el Coronel Alix Silva y un antiguo militar asignado a Washington, el Coronel Henri Robert Marc Charles, obligan a Aristide a dimitir en los cuarteles militares y se le dio un salvoconducto para viajar a Venezuela.

En esta etapa la represión al pueblo haitiano por la junta de gobierno fue muy violenta, con cientos de muertos, principalmente en las zonas pobres del país. En octubre de 1991, el parlamento haitiano designa al decano del tribunal supremo, el magistrado Joseph Nerette, como presidente provisional en reemplazo de Aristide. El gobierno forma una simbiosis con los tonton macute, quienes perpetran grandes masacres contra la población civil, buscando eliminar partidarios de Aristide.

Gracias a los embargos y a la intervención de un contingente de Naciones Unidas, Aristide retorna a Haití en octubre de 1994. En diciembre de 1996, René Preval gana las elecciones presidenciales con el 88% de respaldo electoral, integrando el partido Fanmi Lavalas, que fundara Aristide.

Preval, quien había sido hombre de confianza y primer ministro de Aristide, llega al poder en un proceso democrático, bajo las “atentas” miradas de los organismos internacionales. Su gobierno transcurre con una drástica imposición del programa de reajuste estructural del sistema haitiano a cambio de la ayuda financiera para el desarrollo. Al ir terminando su período de mandato, se convoca a elecciones en noviembre de 1999, luego se posponen para diciembre, después para marzo del 2000 y finalmente se realizan en mayo del 2000.

El ganador del proceso fue el partido de gobierno, Lavalas, aunque hubo denuncias de fraude por parte de los candidatos contrarios. Los EE.UU., Naciones Unidas y la OEA cuestionaron el proceso de conteo de votos. Este proceso colocaba 16 de 17 parlamentarios en el congreso. En el caso de las elecciones presidenciales de febrero del 2001, se produjo un boicot de este último proceso que colocaba a Aristide como presidente. La oposición conformada por una agrupación de opositores de derecha, evidentemente apoyada desde afuera de la isla, quería un gobierno alternativo a Aristide.

Este segundo gobierno de Aristide, se ve plagado por los intereses de las entidades financieras internacionales (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, etc.) que literalmente obligan a continuar con los programas de reajuste estructural del país. Ante este contexto, la oposición se aprovecha de los efectos negativos de las medidas económicas, formándose una coalición denominada “Convergencia Democrática” (CD), la cual agrupaba dos centenares de organizaciones políticas liderada por el ex-alcalde de Puerto Príncipe, Evans Paul. Esta “coalición” se une con el “Grupo de 184 Organizaciones de la Sociedad Civil (G-184) para formar la plataforma democrática de organizaciones de la sociedad civil y de la oposición política.

El G-184 es dirigida por André Apaid, contando con el apoyo del partido republicano de los EE.UU. Apaid es un industrial norteamericano hijo de haitianos, que opera la principal industria manufacturera de Haití, la Apaid Garment Factory (AGF), entre otras empresas. Esta empresa le ha permitido uno de los negocios más suculentos del Caribe, puesto que terceriza la producción de confecciones para la empresa transnacional con sede en Canadá, “GILDAN ACTIVEWEAR INC.”, la cual es la principal exportadora de ropa barata para los EE.UU.

Tal como mencionó uno de sus directivos, “Gildan prevé colocar 62 millones de docenas de T-shirts para el año 2009”. Por otro lado, el 29.7% del accionariado de esta empresa pertenece a 03 empresas norteamericanas.

Un hecho curioso es que esta empresa se jacta de vender la ropa mas barata de los EE.UU. inclusive sus precios son mas baratos que similares de empresas chinas. Si los costos de producción en materia prima, maquinaria e insumos son casi iguales en todas partes ¿Qué es lo que tendrían que bajar para tener los precios más baratos? La respuesta es los costos de mano de obra. En el 2005, Apaid pagaba a sus empleados un promedio de 2 dólares diarios. Situación que “mejoró”, gracias a presiones de las denuncias públicas en los EE.UU. y Canadá, con respecto al año anterior que pagaba 68 centavos de dólar por día.

La plataforma democrática de organizaciones de la sociedad civil y de la oposición política, con el apoyo de los medios de prensa, de la política exterior norteamericana y de un grupo de militares y paramilitares, dan un golpe de estado. Aristide denuncia el apoyo de los EE.UU. en el golpe así como también al gobierno francés. El había manifestado públicamente desde su primer gobierno discursos contra el intervencionismo norteamericano y exigido el pago de reparaciones económicas a Francia por los saqueos en el siglo XIX.

Paralela a la oposición política existían duros enfrentamientos con los rebeldes del Frente para el Avance y Progreso de Haití (FRAPH), quienes fueron entrenados y equipados en la base norteamericana de Manta - Ecuador. El FRAPH estaba encabezado por Guy Phillipe (ex agente de la policía), Emmanuel Constant (ex tonton macute) y Louis-Jodel Chamblain (ex tonton macute), todos ellos denunciados por delitos de homicidios, torturas y narcotráfico.

Según Chossudovsky (2004), la CIA organizó al FRAPH empleando para ello a Emmanuel Constant quién venía percibiendo un salario y recibe la orden de constituir esta organización. Ello se confirma por sus propias declaraciones en la prensa de EEUU (Miami Herald, 60 minutos de CBS, Miami New Times, etc).

El FRAPH ingresa a Haití por República Dominicana, país donde el resto de rebeldes termina de recibir entrenamiento y se les proporciona equipamiento y pertrechos modernos. El 29 de marzo del 2004 rodean Puerto Príncipe y dan un ultimátum a Aristide. Paralelamente, un contingente de marines de los EE.UU. invade Puerto Príncipe obligando al presidente Aristide a “tomar una decisión”: ser enjuiciado por falsas imputaciones de delitos de narcotráfico en Miami, entendérselas con los “macutes” de Guy Phillipe o firmar su renuncia al cargo. Aristide sale del país escoltado con dirección a la República Centroafricana donde es esperado por agentes franceses. Actualmente permanece en la república sudafricana.

El gobierno interino es asumido por el Dr. Alexandre Boniface, debido a su condición de Presidente del Tribunal Supremo. Boniface ha sido un notable abogado del estudio “Louis Lamarre”, defensor de los intereses de numerosas empresas nacionales y extranjeras, y de la embajada francesa en Haití. Luego de su etapa como abogado es convertido en “magistrado” donde escala desde suplente del comisario del Gobierno en la Corte de Casación hasta presidente de la misma al inicio del segundo mandato del presidente Jean Bertrand Aristide en el año 2001. (El Mundo. España. 01 de marzo del 2004)

El gobierno de Boniface no fue reconocido por los gobiernos de Jamaica ni Venezuela. Sin embargo tuvo todo el apoyo del gobierno norteamericano, Naciones Unidas y la OEA, pese a su condición de no representatividad electoral. Estos últimos jugaron un rol de “acondicionamiento” electoral y sobre todo mediático para impedir que Aristide regrese a Haití. A los 4 meses de asumir el “nuevo gobierno” la fuerza multinacional de Naciones Unidas ingresa al país para garantizar la seguridad.

Se realizan las elecciones en febrero del 2006, con la presencia del contingente de tropas de de la ONU, donde resulta ganador Rene Preval con el 51.2% de los votos, quién participa con un nuevo partido, el Esperanza, alejándose de Fanmi Lavalas y manteniendo una aparente distancia de su “amigo” Jean Bertrand Aristide. Esta jornada electoral se llevó a cabo con “novedad”, hubo varios muertos y decenas de heridos. Un soldado chileno de la misión de paz fue acuchillado. Muchos pobladores, principalmente del populoso barrio “Cite Soleil” manifestaban, durante el proceso, su descontento y temor de fraude puesto que las zonas “ricas” de la ciudad ya estaban votando desde temprano mientras las zonas “pobres” todavía no instalaban las mesas.

Para mayo del 2006, Preval juramenta como presidente, asumiendo el condicionamiento por parte de las Naciones Unidas y el gobierno de los EE.UU. respecto a la política de apertura haitiana. Retornando con los compromisos de pago con el FMI y otras entidades financieras internacionales.

ANALISIS DEL INTERVENCIONISMO

Adolfo Franco, administrador adjunto para América Latina y el Caribe en la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) mencionó el 13 de marzo que a pesar de “situación sórdida” en Haití hay razones para albergar esperanzas. Haití está en una “coyuntura particularmente importante” en su historia por la combinación de factores — nuevo liderazgo político, rehabilitación del gobierno constitucional y apoyo de Estados Unidos y la comunidad internacional, dijo. Esta combinación de factores positivos “tiene el potencial de generar un cambio radical en la fortuna económica de Haití y mejorar el bienestar del pueblo haitiano” declaró ante la Subcomisión de Asuntos Exteriores del Hemisferio Occidental, de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. (15 marzo del 2007. US – Department of State, http://www.state.gov)

Lo que dice este funcionario es cierto, al final de cuentas la “coyuntura particularmente favorable” la crearon los mismos EE.UU. Si consideramos los factores que contribuyeron a lo anterior, tal como lo menciona, observamos que el nuevo líder político implicó la eliminación del antiguo. Se debe rehabilitar al gobierno constitucional, después de todo el gobierno de EE.UU. lo destruyó. Pero por sobre todo, el apoyo más valioso de los EE.UU. conjuntamente con sus “aliados” fue el de apoyar a los dictadores de derecha, tal como sucedió en Chile con Pinochet, que permitieron instaurar monstruosos regímenes que eliminaban toda oposición política socialista o reprimir brutalmente a la población descontenta para favorecer a una oligarquía económica y a empresas transnacionales que aprovechan los recursos dentro de los cuales está la “mano de obra barata”.

En el continuo histórico de Haití desde mediados del siglo pasado, la mayor amenaza en Haití para los intereses de los EE.UU. se llama Aristide. Un religioso sin “rabo de paja” que manipular. La existencia de este político hace peligrar muchos “objetivos” locales y foráneos, es por ello que entra en la categoría de peligroso en extremo, su sola existencia afecta principalmente a:

1. La geopolítica regional. Es un líder socialista, de gobernar pone en riesgo una situación geoestratégica de importancia para los EE.UU. Haití al estar ubicada entre Cuba y Venezuela, es doblemente peligroso que pudiese formar una fuerte alianza con estos gobiernos. El tomar el pleno control de la Isla implica de todos modos neutralizar a una política socialista en Haití, puesto que República Dominicana ya lo está.

2. El grupo de poder local. Su base formativa espiritual e intelectual, lo sitúan como una persona sensible ante la situación de pobreza del pueblo. La situación de pobreza se da por la existencia de un grupo de poder “parasitario” que centraliza los recursos nacionales, basado en la injusticia y exclusión social y económica de la mayoría de la población. Este grupo de poder conformado por políticos, empresarios, militares, policías y para-militares sirven a intereses foráneos beneficiándose y favoreciendo un círculo vicioso de corrupción a todo nivel. Queda en evidencia los vínculos de grupos como el G-184, con los paramilitares de derecha y el trato preferencial que recibieran por parte de los Organismos Internacionales.

3. Las grandes empresas locales y transnacionales. Haití es de interés no por sus recursos naturales sino por la mano de obra barata, que se emplea principalmente en las manufacturas y en la agricultura del café o el azúcar, principalmente. En esta década los EE.UU. necesita un cambio en la proveeduría de manufacturas que remplacen a China. Aristide peligra las máximas ganancias extremas que ocasionan los beneficios tributarios y laborales que el capitalismo pueda dar. Por otro lado, Aristide se oponía al dumping ocasionado por los excedentes agrícolas de los EE.UU., Haití paso de ser un productor agrícola a un mero comprador del arroz y otros productos norteamericanos.

4. Control de la ruta del narcotráfico. Haití se ubica a medio camino de la ruta del narcotráfico. Ruta que otorga beneficios sustanciosos directamente a las dictaduras y funcionarios corruptos haitianos, de los EE.UU., de la CIA y la DEA e indirectamente al sistema económico de EE.UU. a través del paraíso financiero de las Bahamas (parte también de esta ruta) y la recaudación por parte de los organismos financieros y acreedores de deuda haitiana. Aristide ya había deportado a varios narcotraficantes a los EE.UU. uno de los cuales hizo un trato con el gobierno para denunciar a Aristide como “un varón de la droga en el Caribe”. Después de todo, lo peor que le puede suceder a alguien que combate el narcotráfico es que lo denuncien por narcotraficante.

5. La iglesia católica. Al ser un confeso propulsor de la TEOLOGIA DE LA LIBERACION se ha enfrentado directamente al poder de la Iglesia, principalmente a los fundamentalistas económicos del Opus Dei. Esta corriente vetada por la iglesia católica propugna que la salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica como signos visibles de la dignidad del hombre. Es pues necesaria bajo esta corriente tomar partido por los pobres antes que cualquiera otra persona, por lo que evidencia tomar partido por la “lucha de clases”.

6. La política exterior francesa. Aristide demandó a Francia el pago de indemnizaciones por el forzamiento de pago tras su independencia. El monto solicitado es de 21 mil millones de dólares, que vendrían a ser equivalente al monto de 90 millones de francos de oro de la época y que están plenamente registrados. Sus reclamos tuvieron un apoyo dentro y fuera de Haití, generándose una corriente de solicitudes de indemnizaciones por los períodos coloniales, que involucra a España, EE.UU., Inglaterra y Francia. Con la salida de Aristide, se pudo eliminar estas “pretensiones” del discurso de gobierno, tal como lo manifestase el entonces primer ministro haitiano Gerard Latortue, 2006: “…las demandas de Aristide son ilegales y ridículas”.

7. Los Organismos financieros internacionales. Principalmente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, impulsan desde finales de la década de 1980 los programas de reajuste estructural, practica neoliberal que profundiza la pobreza y amplia aún más la brecha social. a Haití tiene una deuda a la fecha de 1.273,7 millones de dólares. (Fte. BID, 2007.)

Las Naciones Unidas han intervenido 05 veces en Haití. La primera operación denominada Misión de Naciones Unidas para Haití (UNMIH) que empezó sus operaciones en setiembre de 1993 hasta la actual MINUSTAH mantiene un contingente de casi 9000 efectivos contando con el apoyo de cerca de medio millar de funcionarios internacionales., con un presupuesto aprobado de julio de 2007 a junio de 2008 de US$ 561,34 millones de dólares. Las bajas mortales de Naciones Unidas como producto de la violencia llegarían a las tres docenas personas.

La plena “disposición” de Naciones Unidas para los intereses y objetivos de los EE.UU. se plasman en un artículo del ex-secretario de N.U. Kofi Annan titulada “Haití: esta vez no podemos equivocarnos”, publicada en marzo del 2003 en el portal de prensa de Naciones Unidas. El artículo menciona que Aristide “se fue” del país y abandona el mismo dejándolo a merced de matones armados. Bueno, el señor Annan, olvidó que a Aristide lo derrocaron en una simple pero efectiva maniobra de sándwich: marines norteamericanos por un lado y los “matones” equipados y entrenados por los EE.UU. por el otro lado. Es una situación difícil pero nunca abandonó el país por voluntad propia. Por otro lado invita a la reflexión; “…Haití fue un protectorado de los Estados Unidos. ¿No habría ahora que permitirle que él mismo ponga la situación en orden?” Pues es lógico que no solo la situación haitiana esta desordenada, sino que la desdicha haitiana es encontrarse tan cerca de los EE.UU. y sufrir sus “invasiones” no el “protectorado”. Por otro lado, los EE.UU. para beneplácito de Annan, si están interviniendo directamente en la vida política de Haití. Finalmente, Annan cierra su artículo con: “Esta vez, no equivocarnos significa actuar de manera diferente. Ante todo, significa prestar atención y facilitar recursos internacionales durante un largo período.” Muy lógico el cierre del artículo, pues el mismo Annan negó apoyo a Haití durante el cerco, conjuntamente con el “veto” de los EE.UU. y Francia en el Concejo de Seguridad de Naciones Unidas. Bueno, cuando se expulsa a Aristide la “ayuda” debe garantizar no solo el orden de las cosas sino la no presencia de Aristide.

En julio del 2004 la ONU nombra como jefe de la misión de Haití al diplomático chileno Juan Gabriel Valdés, quién fuera responsable de la política chilena ante la ONU así como consultor de la CEPAL y el PNUD. El Dr. Valdés, desde que asume el cargo se muestra a favor de la intervención y contrario a Aristide. En múltiples publicaciones manifiesta su evidente parcialización hacia la política del FMI en Haití.

En una entrevista publicada en el 2005, Valdés menciona parte de su doble y subjetivo discurso, por un lado menciona “… nosotros vinimos después de ese cambio y no vinimos a revisar la historia, sino que vinimos a darle mejor calidad de vida a esa pobre gente.” También agrega “… la discusión sobre si Aristide salió bien o salió mal, salió por propia voluntad, no salió por propia voluntad, y debió salir porque había una masacre aquí y no podía seguir gobernando. Esta es una discusión que no me interesa, para serle franco, desde el punto de vista de mi trabajo.”

Estas palabras contrastan en el mismo documento con “Si la idea es el retorno del presidente Aristide, me parece una idea peregrina e imposible.” Asimismo Valdés también blinda la posibilidad de denuncias ante las futuras elecciones con: “…evidentemente va a haber gente aquí y en el exterior que van a negar la legitimidad de la elección, acuérdese de mi, al día siguiente van a decir que se verificó un fraude y todo lo demás, pero la verdad es que es gente que no quiere el proceso, que se niega al proceso, simplemente por la manera como salió Aristide.” Es sorprendente lo manifestado por el funcionario, puesto que al parecer lo único que le interesa es el “no regreso” de Aristide y sin embargo al negar su interés se contrapone con otras declaraciones.

En febrero del 2006, Valdés declara al diario español El País: “Aristide construyó un sistema corrupto con los líderes locales, basado en el tráfico de armas, droga y distribución de alimentos. Cayo el presidente y, ante la ausencia del Estado, los bandidos aumentaron su poder.” Sorprende por un lado la candidez e ignorancia de lo que acontecía, puesto que por un lado a Aristide se le formuló una denuncia “arreglada” por parte de un narcotraficante que el mismo había extraditado por narcotráfico a los EE.UU. En cuanto a las denuncias por distribución de alimentos, estas corresponderían más bien a la etapa de Papa Doc más que a Aristide. No existe la posibilidad de que un religioso en menos de 3 años construya un sistema complejo de corrupción que ya había sido creado por los anteriores gobernantes. Su primer gobierno igual fue minado por los golpes de Estado. Es decir, Aristide nunca estuvo gobernando un período completo. Como crear una compleja red de traficantes de armas, narcóticos y demás. Si lo que dice fuera mínimamente cierto, entraría en contradicciones con su declaración hecha en el mismo diario pero en agosto del 2005: “P. ¿Como han llegado esas sofisticadas armas a manos de bandas que menciona? R. Durante muchos años hemos tenido distribución de armamento y dinero. En segundo lugar, creo que hay vínculos con el narcotráfico que permiten acumular dinero para comprar más armas. ¿De donde viene el armamento? Nos gustaría saberlo, pero no tenemos como.”

Existen muchos artículos más que siguen poniendo en evidencia la parcialización política de Valdés con el discurso del gobierno de los EE.UU. Por otro lado es necesario recordar que este diario español es de línea pro-liberal, formando parte del poder mediático al servicio de los EE.UU.

CONCLUSIONES

• Haití ha sufrido la devastadora intervención norteamericana desde el siglo XX hasta la actualidad. Estas intervenciones directas o indirectas han dejado como consecuencias decenas de miles de pobladores muertos y la completa ruina de un Estado soberano. • La institucionalización de sanguinarias dictaduras “democráticas” de derecha, han generado un clima continuo de incertidumbre en la población, que se manifiesta reacia a creer que el nuevo gobierno de Preval construya un sistema de bienestar para la población. • Se ha generando una relación de “dependencia extrema” al país con los organismos internacionales al servicio de la potencia hegemónica. • Los intereses económicos, políticos y geoestratégicos en esta nación caribeña la seguirán haciendo blanco continuo de intervenciones externas en el futuro.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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