Demolición histórica del Perú

La semana pasada, ante la silenciosa y mediocre complicidad de casi todos los medios de comunicación, el Congreso, los partidos políticos, intelectuales y periodistas, en Perú se “olvidó” recordar la batalla de Tarapacá que en 1879 diera gloria, lustre, honor y vitalidad a los colores patrios en la guerra de invasión que Chile perpetró entonces. Con la excepción de Vicente Ugarte del Pino que publicó en La Razón un sentido homenaje a la efemérides, la impavidez fue casi unánime y así lo denunciamos en ¡Así se fabrica la amnesia colectiva!

¿Fue casualidad? No parece que así sea. Sí se celebró el Día de la Infantería con recuerdo de Ayacucho. Pero una de las pocas victorias celebérrimas, Tarapacá, constituyó demostración aberrante de neumática sepulcral. Mi impresión humilde es que la demolición histórica del Perú representa un imprescindible gozne para intereses que desearían canibalizar el país y terminar de convertir a sus psicológicamente castrados habitantes, en turba movilizable, acrítica y aborregada de planes imperiales que tienen en personajes nativos a sus más conspicuos embajadores y vectores muy bien pagados e instalados para tal cometido.

Los nombres se repiten con recurrencia. Son los mismos traidores que rotan en diferentes reparticiones, siempre, con el designio de aniquilación espiritual de la patria, su historia, tradición, recuerdo y culto a los mártires. El lector tiene que inquirirse con severidad si todo esto no es ya desafortunada coetaneidad de sucesos sino plan meditado, complot cínico, conspiración en marcha.

La pervertida costumbre de celebrar derrotas y construir homenajes sólo institucionaliza, santifica y cohonesta a las múltiples taifas gobernantes mediocres e incapaces de dirigir un proyecto nacional.

Ayer fueron los consignatarios, los caudillos militares y el civilismo que nos desarmó, como hoy quieren hacer los neo-civilistas y sus ONGs, todas mercenarias, al servicio del imperialismo norteamericano, sus dólares y los euros de ultramar. Es hora de fulminar en los paredones a tanto miserable.

Conviene recordar con Jorge Basadre que:

“Frente al aire de indiferencia seca, de pasión turbia, de materialismo egoísta, de ideales mutilados, de injuria soez que se cuela por tantos rincones de las aulas y las calles, de los bufetes y los cenáculos, de las instituciones y de los corrillos, urge recordar que, a pesar de todo, cabe hacer en el Perú no sólo la historia del servilismo, o de la deslealtad, o de la frustración de las ilusiones colectivas. Aunque haya quienes traten de exhibir únicamente las apariencias contrarias, existe una vieja y bella tradición de decencia en este país”. (Meditaciones sobre el destino histórico del Perú).

Escuché días atrás que alguien me tildó de “loquito de la historia”. Y lejos de agraviar, la bobería reconoció el amor indomeñable a ésta como fuente de enseñanza y veta inacabable de ejemplos. La historia es madre y maestra. Otra vez, acudamos a Basadre:

“Convocar a los jóvenes a una afirmación nacional es una de las tantas maneras de cumplir los imperativos de la hora. A una afirmación nacional que busque su alineamiento en el tiempo. Hoy menos que nunca la historia es una colección filatélica de datos o una heráldica para hinchar vanidades familiares o personales. La consideramos como un orden vivo llamado a influir en un sentido de depuración y de superación. Porque las más profundas resonancias del pasado se enlazan con las necesidades creadoras de la vida, y el desarrollo del espíritu nacional se integra en el entrañado contacto con el pasado dentro de un “conocer” en el sentido que el lenguaje sagrado da a esta palabra. Para quien sepa escucharlas, las campanas del tiempo suenan no como un toque de queda, ni tampoco modulando la estéril queja del “yaraví”. Aquí, donde recibimos como herencia, al lado de tanto tesoro y de tanta gloria, tanto problema y tanta posibilidad, tanta oportunidad perdida y tanta capacidad mutilada, suenan llamando a rebato, como en los cabildos abiertos de antaño y convocan a recuperar y no ya a malgastar nuestras horas, a aprovechar y no ya a desperdiciar energías, y proseguir y a superar la historia”. (Basadre, op. cit. p. 119).

Si otros callan, problema de ellos. Yo no lo hago. Ni lo haré.

Y en la modesta selección que entrego al lector crítico, doy testimonio -insuficiente acaso, incompleto ciertamente- que la antorcha de Clío que otros pretenden apagar, persistirá en su mensaje luminoso y protestante porque ese es el designio inexcusable de todo aquel que se precie de buen peruano militante y amante de su patria. Y de esa línea no me aparto ¡ni un ápice!

Leamos.

Perú-Chile: ¿revisión de la historia? (19-7-2006)

El Departamento de Humanidades y la Sección Historia de la Universidad Católica organizó un encuentro de historiadores peruanos y chilenos. Dice la convocatoria que “Perú y Chile enfrentan retos comunes para el futuro inmediato, los que suponen, entre otros aspectos, la revisión de sus respectivas historias……con la intención de acercar posiciones y proyectar la construcción de una historia en común”. Conviene con categórica energía recordar, como lo hace el patriota Alfonso Benavides Correa en su magistral libro Una difícil vecindad, vibrantes expresiones ante cualquier amago, arrebato o pretensión de distorsionar o maquillar cuanto ocurrió en la guerra de 1879.

Afirmó Rubén Vargas Ugarte S.J., en su Historia General del Perú: “hay manchas que no se borran y, las que a veces cubren a una nación con un estigma, el tiempo no alcanza a destruir”.

Escribió Alberto Ulloa Sotomayor, y así lo recuerda Benavides Correa en su obra citada: “Bajo un noble propósito de cordialidad continental, esa disposición contenía un peligroso espejismo e importaba la renuncia, por parte de países injustamente agraviados o víctimas de la acción agresiva de otros Estados, a constataciones históricas y a la legítima formación en su juventud de un espíritu de justa calificación de la historia, así como de la voluntad de impedir que ésta se repita por debilidad o ignorancia. Los términos citados, viniendo a consagrar con el silencio que prepara el olvido, no sólo la realidad material sino la confirmación espiritual de grandes injusticias pretéritas, representarían, en casos determinados, el indulto de delitos históricos que las generaciones deben conocer para que su conciencia vigilante impida su repetición o procure su rectificación, según las situaciones y las oportunidades por venir, dentro de los campos legítimos de la acción diplomática y jurídica. Este espíritu no estorba sino facilita una tendencia pacífica y de profunda solidaridad humana en las nuevas generaciones porque no representa un sentimiento de revancha sino de adhesión al Derecho, cuyo respeto es condición necesaria para la armónica convivencia internacional. El silencio y el olvido que imponen la aceptación de soluciones de fuerza y los procedimientos anti-jurídicos en la vida de los Estados, actúan como incitadores para su repetición. Convienen a la política de Estados imperialistas, expansivos o conquistadores, pero no a la política de los Estados que han sido o pueden ser víctimas de los primeros”.

El esfuerzo que acomete la Universidad Católica bajo la batuta de sus responsables intelectuales, presume de una contribución valiosa al recuerdo de la historia nacional. En ese sentido esta colaboración procura luchar contra la amnesia nacional de tan fatídica recurrencia en nuestra cotidiana irreflexión y yerros reiterados.

“Como lo acredita sir Clements R. Markham en La Guerra entre el Perú y Chile (Una difícil vecindad, Benavides, op. cit.) en que denuncia la barbarie desenfrenada de las hordas de la conquista (p. 190 y siguientes), destruir las obras públicas como muelles, ferrocarriles y aduanas: Ordenóse a Lynch que arrasase todo el litoral peruano, desde el Callao a Paita, y aquél cumplió sus instrucciones al pie de la letra, arruinando dondequiera tanto la propiedad pública como la privada. Los daños que causó no sólo en los puertos marítimos de Huacho, Supe, Salaverry, Trujillo, Pacasmayo, Chiclayo, Eten, Lambayeque y Paita, sino en todas las villas, haciendas y plantaciones, fueron incalculables. La obra de destrucción se llevó a cabo sistemática y bárbaramente. La dinamita fue el agente que se empleó para destruir los muelles de hierro y todos los edificios sólidos. Las casas que se incendiaron fueron regadas previamente con petróleo y otras sustancias igualmente inflamables.” Luego de referirse Markham a las enloquecidas atrocidades de Lynch en salvajes correrías, no omite el autor recordar que, “después de robar en lo posible a las poblaciones de la Costa peruana, regresó a Arica recibiendo de su gobierno la aprobación cordial de sus hazañas. Así terminó esta expedición de pillaje y de criminal saqueo, perpetua infamia para sus autores y para el gobierno que proyectó y aprobó su ejecución, tan grande que hasta los mejores escritores chilenos la condenan”.

Admoniza el maestro Benavides: “Me pregunto, finalmente, si será acaso más provechoso para el Perú dejarse ganar por la amnesia histórica o releer esta prosa sin eufemismos, quemando naves y calar estos pensamientos robustos y actuales que aparecen en El Tonel de Diógenes (Manuel González Prada, 1945): “Con Chile no valen razones. Su conducta pasada nos anuncia su conducta venidera que nunca se guiará por un espíritu de justicia, que nunca procederá de buena fe con nosotros; su americanismo no pasa de un gastado recurso oratorio. Tiende la mano al Perú con tal que el Perú le conceda cuanto quiera pedirle. Se sorprende o finge sorprenderse de que algún peruano guarde el recuerdo de las abominaciones cometidas en la guerra del 79”.

Será necesario conocer en detalle y en meticulosa exposición fidedigna de cuanto se haya dicho en el evento que organiza con encomiable visión intelectual la Universidad Católica para que el público examine estas propuestas, las evalúe, las asimile o, simplemente las rebata, si acaso, supuesto negado, éstas discurren por los oprobiosos caminos de la amnesia o del aberrante perdonavidas tan tradicional en nuestra sicología colectiva.

Don Alfonso Benavides gusta de decir con fruición patriótica: “Un país desarmado no es garantía de paz; un país desarmado, es una presa apetecible”.

¿Qué defiende Allan Wagner? (31-7-2006)

Las declaraciones del novísimo ministro de Defensa, Allan Wagner Tizón, resaltan hoy, señaladamente en El Comercio, la asistencia de la mandataria chilena Michelle Bachelet al desfile militar en ocasión de la efemérides patria. Como si no fuera un acto protocolar más, se le otorga a ese gesto, más valor del que realmente tiene. ¿Antes no cantó, en La Paz, Hugo Chávez, el himno nacional peruano? Eso se puede entender como un gesto fraternal. Nada más. Muchos sabemos también el himno nacional chileno, sobre todo en su segunda estrofa que habla de los nombres de los valientes soldados, esos que aplastaron a sangre y fuego la resistencia civil democrática en el sur. Pero, nótese, no han pasado ni 48 horas que en su formidable aserción geopolítica, el jefe de Estado Alan García, habló, claro y firme, de la prioridad extraordinaria del eje Perú-Brasil hacia el resto del continente y ya hay un vagido disonante, pero siempre en su propia línea, que pretende opacar o ningunear la rotunda dirección impresa por el jefe de la Nación.

Más aún. Ningún diario o medio de comunicación, no se sabe si por casualidad o cansancio o mediocridad consensuada (verbo prostituido hasta el hartazgo), destaca lo que significa el anuncio de García Pérez al continente: Perú y Brasil, eje latinoamericano con miras al predominio y a la reconquista del Pacífico hacia el mundo, por la unidad latinoamericana y sudamericana y en una patria de libertad con pan. Que esto no signifique gran cosa, o no entienda absolutamente nada porque sus luces siempre fueron fanales de pobrísima potencia intelectual cuanto histórica, es un hecho en Wagner Tizón. Pero se da la flagrante circunstancia que él no es el canciller (a Dios gracias) y en cambio, ostenta, por arte de birlibirloque, la cartera de Defensa, herramienta estratégica en que los exabruptos y babosadas, aceptables para otras piruetas, son ¡absolutamente prohibidas!

¿Necesita Perú de Chile para llegar al Asia en términos de una oferta en servicios portuarios de alta calidad, de exportaciones tradicionales y no tradicionales, a esos mercados? ¡No! Requiere, eso sí, que los armadores chilenos, los hermanos que deseen aprovechar mejor la infraestructura de nuestros próximos megapuertos, con mejores precios y rutas más rentables cuanto que directas, representen superiores perspectivas para sus negocios en los próximos ¡100 años! La complementariedad peruano-chilena confirmará en esas plataformas su virtud y contribuirá a hermanar a dos naciones que demandan enterrar las hachas de la guerra y afianzar los cánticos de paz, con ejemplos reales y sin predominios abusivos de cualquiera de las partes.

De modo que, en adelante, tiene que entenderse que cualquier circunstancia de trabazón con Chile, necesariamente, está atada a la delimitación pendiente de nuestros límites marítimos. Los sureños necesitan gas, el Perú lo tiene. Los australes no tienen agua en el norte y sólo la imaginación puede impedir la construcción de grandes obras de beneficio multinacional. Pero hay requisitos geopolíticos que se inscriben en el respeto a los tratados y el del 3 de junio de 1929 no cumplió sus mandatos estrictos con la traición de noviembre de 1999 que denuncié en mayo del 2005 y que ocasionara una violenta y pizpireta reacción de sectores diplomáticos y militares, ambos traidores y veleidosos cómplices de cuanto ocurrió durante el gobierno delincuencial del nipón Fujimori. Ningún Congreso ha sancionado o revisado ¡y mucho menos, fusilado! a todos los traidores que allí intervinieron. ¡La hora empieza a acercarse!

¿Será lo que hemos visto en las primeras horas, tan obsequioso, tan cultor de la nada y aportador de ceros, con respecto a Chile, lo que ofrezca al país en Defensa, el señor Allan Wagner Tizón? Nada se ha inventado porque su prensa amiga es la que destaca ¡precisamente! lo que venimos diciendo. Entonces, bien vale la pregunta, directa, filuda y sin ambages galanos: ¿Qué defiende Allan Wagner? Todo indica que al Perú ¡de ninguna manera!

La gringada de la “seguridad cooperativa” (6-8-2006)

Desde hace unos días, el ministro de Defensa, Allan Wagner Tizón, está hablando de “seguridad cooperativa”. Es el emblema de su “gestión” y como no es raro, ya merece los elogios incondicionales de los intelectuales de ONG subvencionados por la cooperación internacional proveniente en grado sumo de Estados Unidos. ¿De dónde viene esta monserga de “seguridad cooperativa”? Se origina en Gringolandia y a raíz de las nuevas formas que según el Departamento de Estado ha adquirido el terrorismo internacional a posteriori el 11 de setiembre. Por tanto, es una gringada, monda y lironda, que el ministro de Defensa está difundiendo con las potentes luces intelectuales cuanto originales que todos le reconocen.

El general Izurieta, jefe de las Fuerzas Armadas chilenas, acaba de declarar, menos de 24 horas atrás, que su “instinto” o intuición le hacen prever “roces”, ¿con quién?: ¡Con el Perú! Y es que mientras los fanales luminosos de Allan Wagner hablan de “seguridad cooperativa” en abandono evidente del concepto irrenunciable de seguridad nacional (a menos que se ostente una capacidad de traición a la patria desvergonzada), la autoridad castrense del sur, nos dice, en la cara pelada, que hay nubarrones en el horizonte. Todo indica que en este intríngulis hay una dosis surreal y también de marcada debilidad mental.

Ante el silencio vergonzoso de los intelectuales, de los medios, hay que denunciar algunas cosas imprescindibles. A saber:

Primero, la seguridad cooperativa es de origen estadounidense y con respecto al 9-11. Más aún, contra lo que ellos llaman "nuevo terrorismo internacional" y a cargo de grupos violentos.

Segundo, ¿cómo se concilia eso con el Estado armamentista y feroz chileno que sí tiene, a la vista, problemas con Perú, tal como lo confiesa su comandante en jefe?

Tercero, todos los caviares e intelectuales de ONG son parte institucional mercenaria al servicio de Estados Unidos, vía la cooperación internacional que financia sus talleres, fórums y conferencias, destructoras de los paradigmas de nación, Estado, territorio, Ande e Historia.

Cuarto, la cobardía de los intelectuales peruanos cede ante la pitanza y al embuste pagado con dólares copiosos.

Quinto, los medios de comunicación, vía el auto-elogio entre los pandilleros integrantes de estos grupos, disimula cualquier discrepancia y no critica, en absoluto, ni pone de relieve, otras opiniones disímiles. El “espíritu de cuerpo” se traslada de la simple complicidad a un peligroso cáncer contra la misma historia del país. Jorge Abelardo Ramos, el brillante crítico social argentino, denunciaba a los intelectuales enfermos de servilismo orgánico.

Sexto, so pretexto de culturas de paz y respeto a los derechos humanos, se pretende destruir el poder disuasivo de las Fuerzas Armadas y desmoralizarlas al extremo que no las tengamos operativas ni con balas mínimas. Lo que no se dice es que ¡serán otras, y esta vez invasoras, las fuerzas militares que reemplacen a las connacionales en casus belli! Para eso se procura la confección, a cargo de historiadores, de historias comunes y el olvido amnésico y oprobioso de cuanto ocurrió con respecto a la pezuña invasora en 1879.

Sétimo, ni los partidos con alguna solera popular y democrática, ni sus cuadros y mucho menos está en su proyecto nacional o nacionalista, se aperciben del contrabando y declinan traidoramente confrontar esta clase de quintacolumnismos tan tradicionales y vergonzosamente históricos en el Perú.

El servilismo de seguridad cooperativa no es más que una monserga gringa y como tal, deleznable y da cuenta del profundo sentido colaboracionista de Wagner y su corte de validos y tullidos.

¿Y Arica, presidente García? (7-8-2006)

En su recientísima visita a Tacna, el jefe de Estado Alan García, firmó documentos referidos a la posibilidad de un “megapuerto” en la Ciudad Heroica. Más aún, las noticias dan cuenta que inversionistas chinos estarían dispuestos a arriesgar algo así como US$ 2 mil millones en esa infraestructura. Muy interesante, Pero, hasta donde se sabe y porque así lo dice la historia, el único puerto natural de Tacna ha sido –y es- Arica, donde el Perú tiene derechos en virtud del Tratado del 3 de junio de 1929 y su inseparable Protocolo Complementario de la misma fecha.

Escribe en su opus magna El tratado de 1929. La otra historia, el embajador e historiador Félix C. Calderón:

“c) Alcances del derecho del Perú

Si nos atenemos a las características de un puerto libre o zona franca, lo primero que habría que hacer cuando hablamos del derecho portuario concedido al Perú, compatible con el estatus de la independencia propia del más amplio puerto libre, es definir la zona portuaria sujeta a ese régimen. En el caso del Tratado de 1929, es obvio que dicha zona debe estar referida, sin solución de continuidad, a los establecimientos y zonas a los que se refiere taxativamente el Artículo Quinto, esto es el malecón de atraque para vapores de calado, la agencia aduanera y la estación de ferrocarril a Tacna, dentro de un marco geográfico que debería ser conforme con el plano de remozamiento total del puerto de Arica que el embajador Figueroa, en nombre de su gobierno, presentó al presidente Leguía, el 24 de abril de 1929, durante la décimocuarta reunión.

Como hemos visto, la decisión del Perú de aceptar el concepto del más amplio puerto libre en Arica tuvo como marco de referencia el proyecto del nuevo puerto, propuesto por Chile, en el que un molo proyectado oblícuamente desde la isla del Alacrán debía formar entrada con el molo peruano que, básicamente, estaba llamado a ocupar la posición histórica que siempre tuvo el muelle del ferrocarril (véase figura No. 9). Hasta donde se ha podido determinar, desde febrero de 1929 el gobierno chileno trató de venderle al Perú la idea de la restauración del histórico y antiguo puerto de Arica, destruido por el terremoto de 1868. De acuerdo con ese proyecto, Chile debía construir por su cuenta un muelle peruano que comunicaría con la línea del ferrocarril Tacna-Arica. Por ese entonces más de uno tuvo en mente en ambas capitales el símil que ese proyecto portuario podía tener con el puerto de Colón dividido en dos: Cristóbal, estadounidense, y Colón, panameño. Y, en menor medida, el paralelo que podrían ofrecer los puertos de Panamá (panameño) y Balboa (estadounidense), situados en la misma bahía.

….Vistos ahora con la ecuanimidad que da el tiempo, ambos planos lejos de ser incompatibles constituyen un fiel reflejo del compromiso de las partes respecto a la forma cómo debía interpretarse ese derecho portuario, sobre todo en lo relativo al muelle peruano y a la zona del más absoluto tránsito libre. De allí que no sea tirado de los cabellos examinar la cuestión de los cambios habidos en la geografía portuaria de Arica y la forma como esto puede haber desnaturalizado, en estricto derecho, las obligaciones inequívocas de Chile sobre un aspecto fundamental del Tratado de 1929 (véase figura No. 13)”, pp. 297-298-299 ob. cit.

Por lo tanto, muy bien que en Tacna, Ciudad Heroica se busquen o procuren identificar iniciativas respecto de un “megapuerto”. Pero de lo que no hay duda, reafirmados los derechos que competen al Perú sobre Arica en virtud de un Tratado internacional que NO puede ser desnaturalizado, es oportuno preguntar al mandatario Alan García: ¿y Arica, señor presidente? Caer en las estridencias toledistas que a cualquier supuesta inversión le agregaban ceros para hacerlo más espectacular, es repetir la historia. Y ya se sabe a qué conducen los caminos de la demagogia y el engaño a los pueblos.

Perú: ¡gastando pólvora en gallinazos! (13-8-2006)

El sapientísimo ministro de Defensa, Allan Wagner Tizón, anunció, muy serio, que los uniformados con militancia política debían apartarse o ser extirpados del servicio activo. Una pregunta: ¿ha pedido el diplomático, su pase a la disponibilidad en Torre Tagle o está haciendo públicamente todo lo contrario que él pide a otros profesionales? La política debiera ser ejemplo y, que se sepa, el interés de Defensa no pasa por la persecución majadera de hombres que a él se le antojan como elementos conspirativos contra la seguridad de su sector.

Por alguna razón misteriosa, el ministro de Defensa ha olvidado reiterar el concepto que tan entusiásticamente había dicho días antes sobre la “seguridad cooperativa”. ¿Será que al haberse enterado que es una gringada del Departamento de Estado, a posteriori el 9/11 en Nueva York y que se elaboró contra las nuevas formas del terrorismo internacional, ya no es tan efectiva la copia servil en el sector Defensa? Haría bien, el precarísimo titular de esa cartera, en informarse in extenso antes de ceder a las frivolidades que le dan como insumos sus asesores e intelectuales pro-Estados Unidos y de ONGs financiadas por USAID.

Para felicidad reflexiva del país, también el ministro Wagner no ha vuelto a reiterar aquella poco feliz idea de gerencia por objetivos que usó para retratar a los heroicos hombres y mujeres de la Fuerza Armada a los que pretende (¿o pretendió?) reducir a guarismos vulgares de cualquier estadística, olvidando que son humanos de carne y hueso a quienes la nación les encarga constitucionalmente responsabilidades de muy alta y delicada misión. Sin embargo, no hay que olvidar el viejo dicho: ¡terco como la mula!

¿Puede jugarse al intelectualismo de salón o de ONG cuando se trata de la defensa nacional? Dudosa veleidad que puede costar muy caro.

En la revista de análisis Quehacer No. 160 encuentro en la página 33, un párrafo emitido por el señor Carlos Amat y León: “En pleno siglo XXI tenemos un sistema de defensa nacional con paradigmas de defensa del territorio con capacidad disuasiva, cuando la defensa se realiza mediante las relaciones institucionales con el sistema internacional, es decir, sobre la base de relaciones de Estados en los ámbitos comercial, financiero, tecnológico, construyendo una red de asociatividad internacional de mutuas ventajas; ese es el instrumento más poderoso para disuadir cualquier ruptura del orden internacional. La infantería, la artillería, la Fuerza Aérea y la Marina convencionales representan un costo muy alto de mantenimiento y renovación de equipos para una guerra de preservación territorial; no son pertinentes en el siglo XXI. Hoy, la potencia de un país es su capacidad productiva de renovación tecnológica y su vinculación estratégica con los intereses de los imperios dominantes. Esto lo comprendió Chile muy bien desde el siglo XIX, y nosotros no”.

Recuerda siempre con pedagógica cuanto patriótica capacidad de análisis el maestro Alfonso Benavides Correa: “Un país desarmado no es garantía de paz, un país desarmado es una presa apetecible”.

En plena II Guerra Mundial en célebre entrevista de los líderes aliados entonces contra Alemania y Japón, Stalin, visiblemente harto de la elocuencia verborrágica del Papa Pío XII (Eugenio Pacelli) le preguntó: “¿de cuántas divisiones dispone el Vaticano?”. El cura católico, cómplice silencioso de los nazis, tuvo que internarse en las profundas aguas del mutismo más indecoroso. Al señor Amat, habría que preguntarle: ¿a nuestros hermanos del sur que estuvieron en 1836 (primera guerra) y 1879 (segunda guerra) y hoy con sus 5 mil millones de dólares invertidos en Perú y que van a defender disuasivamente, vamos a oponerles organigramas, banderolas, tallercitos, fórums, manifiestos con firmas de “formadores de opinión” y demás adefesios teóricos? Hay una distancia notable entre el realismo objetivo de nuestra vinculación con Chile y el socavamiento que en nombre del progreso hacen ciertos elementos, ayer como hoy, para debilitar aún más nuestra muy enclenque capacidad militar.

Peor aún. Un pueblo que no logra aprehender lo que significan, en el mundo moderno, miles de millones de dólares a cuya defensa incorpora Chile como política de Estado su inclusión en la Comunidad Andina de Naciones, ayer Pacto Andino, y por su necesidad vital de gas y agua y no como bondad integracionista de Latinoamérica, tiene el destino esclavo cantado por la ineptitud cobarde de sus dirigentes políticos como intelectuales que pavimentan con culturas de cerviz agachada y barnizadas de modernas, un simpatiquísimo vía libre para quienes tienen política nacional, horizontes geopolíticos clarísimos y, ayer como hoy, determinadísimos propósitos hacia el norte y en un país como el nuestro, pleno en riquezas que en el sur no tienen. ¿Para quién juegan los quintacolumnas modernos en la intelectualidad de ONGs y en los ministerios?

Perú: ¿jugando con la Defensa Nacional? (14-8-2006)

El ministro de Defensa, Allan Wagner Tizón, declaró a El Mercurio de Chile que este país y Perú “pasen de una etapa de seguridad defensiva a la seguridad cooperativa…..explicó que este concepto se refiere a la necesidad de concebir la seguridad con una visión común…Esto tiene un trabajo muy intenso de fomento de acciones que permitan ir fortaleciendo las relaciones de confianza…..A pesar de esta postura, el titular de Defensa indicó que resulta evidente que Chile ha comprado mucho armamento” El Comercio, p. A-6/14-8-2006. Entonces ¿en su portentosa imaginación Wagner concibe siquiera que el gasto que reconoce en el vecino del sur, va a a ser echado a la basura porque a él se le ocurrió reiterar la gringada de la seguridad cooperativa que le soplaron sus asesores intelectuales de ONGs mantenidas con el dinero norteamericano que llega a través de USAID? ¿Jugando con la Defensa Nacional?

Otra de las más notables paparruchas emitidas por el ministro Wagner se refirió a la gerencia por objetivos aplicada a Defensa, como si a los hombres y mujeres integrantes de la Fuerza Armada a quienes la Constitución asigna sagrados deberes para con la integridad territorial de la nación, se les pudiera tratar como a fríos, vulgares y deleznables guarismos o trebejos de un ajedrez geopolítico que pocos entienden o que algunos quieren hacer pasar como de minúscula importancia.

En diversos corrillos, Wagner ha admitido que asumió el ministerio de Defensa 24 horas antes del anuncio oficial. Hay una macabra coherencia “intelectual” porque sólo así se explica que esté propagando dislates de ínfima categoría estratégica y que hoy ya se esté voceando (¿quiénes agilizan estos rumores?) al propio Wagner para ir a ocupar la embajada peruana en Washington. Entonces, la pregunta maciza, deviene imprescindible, otra vez: ¿jugando a la Defensa Nacional?

Pocos días atrás, el general jefe de la Fuerza Armada chilena, Izurieta, dijo que él prevía roces con Perú. No lo dice cualquiera ni lo hace de forma desavisada. Aquí puede ser común, por eso un ministro habla de seguridad cooperativa y gerencia por objetivos, causando las unánimes carcajadas y burlas en el sur. Izurieta, disciplinado funcionario castrense, no suelta una palabra si no la ha coordinado al más alto nivel. Importa un bledo que esa plataforma superior esté bajo el mando de una socialista que es más chilena que socialista y cuya visión geopolítica es la misma desde Portales en el siglo antepasado y luego de dos guerras con Perú: en 1836 contra la confederación y en 1879. Wagner no puede hacerse el bobo con estas declaraciones de impresionante peso disuasivo. ¿Alcanzará su “especialización” en Defensa y “peso político propio” para brindarle luces sobre este intríngulis? ¡Aquí parece que hay alguien que se las quiere picar a la capital de Gringolandia!

El silencio inexplicable de los partidos deviene estentórea confesión de su incapacidad de analizar al país y su relación delicada con Chile. Con el hermano país del sur, debía haber, como política de Estado, única y digna, el establecimiento, ante todo, de la delimitación marítima y el respeto a nuestro dominio en el Pacífico de acuerdo a la proyección de las líneas de base y a las 200 millas del Mar de Grau. Luego, puede venir la gran alianza de todo calibre y en beneficio de los pueblos. Pero hay temas esenciales de irrenunciable vigencia y a cuyo respeto tienen los periodistas, políticos, intelectuales patriotas que consagrar recios e indoblegables esfuerzos porque está allí la memoria de los mártires y un destino que el presidente García se encargó de recordar en el mismo Chile: ser la gran puerta latinoamericana con Brasil hacia el Asia.

Defensa: ¿los gastos vendepatria de despenseros? (16-8-2006)

Acaba de hacerse conocida para el país la nominación de Fabián Novak Talavera, como viceministro de Defensa del Perú. El señor de marras, así dice su propio libro, fue: “Condecorado por el Gobierno chileno con la “Orden Bernardino O’Higgins” en el Grado de Gran Cruz, como reconocimiento a su participación como Negociador Peruano en el proceso de conversaciones entre el Perú y Chile, que concluyó con la suscripción del Acta de Ejecución del 13 de noviembre de 1999”. En efecto, la traición de Arica de aquel año.

Escribí en mayo del 2005 en “Valdez: ¿un perdedor dando lecciones de diplomacia?”: “Pero, la “estrategia de negociación” fue un dechado vergonzoso de perdedores, capitaneados por Jorge Valdez porque se siguió la línea que mejor sirvió al interés de Chile. Se concluyó el Acta de Ejecución del Artículo 5to del Tratado de 1929, donde se consagró la tesis chilena. Después se concluyó el acuerdo sobre protección de inversiones que, igualmente, favorecía a Chile. Y, por último, la cuestión de delimitación marítima quedó fuera de la agenda bilateral; también para satisfacción de Chile.

Con los años y sobre el específico punto de la delimitación marítima, los capituleros y vendepatrias han insistido hasta la saciedad en promover la adhesión del Perú a la Convención del Mar de las Naciones Unidas con el pretexto que ésta servía para acordar con Chile la delimitación en el mar. Y Chile, firmante de la Convemar, ha dicho expresamente que NO usará nunca este instrumento internacional para resolver ninguna clase de problemas limítrofes con países con mar adyacente. ¿Qué país tiene mar adyacente con Chile?: ¡Perú!

El plano del desarrollo portuario propuesto por los chilenos al presidente Augusto B. Leguía, llegó a Lima en el avión Jesús del Gran Poder a fines de abril de abril de 1929. Con el golpe de agosto de 1930 y la pasividad de quien era entonces el canciller Montagne, este plano se perdió en la bóveda de Torre Tagle por ¡nada menos que 70 años!

En 1998, el embajador Félix C. Calderón, en las pesquisas para su libro El Tratado de 1929. La otra historia, logró ubicarlo y reivindicar para la información de la Cancillería lo que era, nada más y nada menos, que un instrumento valiosísimo que habría evitado los constantes y aviesos requiebros mañosos de la diplomacia chilena. Es más: lo mostró al entonces secretario general de Torre Tagle: Jorge Valdez.

Con este documento, era prácticamente imposible que las “negociaciones” siguieran el curso desfavorable que estaban siguiendo porque era la posición chilena la que prevalecía sin respuesta ni contundencia de la actitud peruana.

¿Cómo así se concluyó en 1999 el Acta de Ejecución irrespetando –o mejor dicho ignorando a sabiendas- un plano de inexcusable consulta y referencia, con Chile? ¿Puede explicar el embajador –ahora “periodista”- Jorge Valdez qué motivos le indujeron a traicionar los intereses peruanos y preferir los de otro país? ¿Cuál es la versión de los otros “negociadores”: Carlos Pareja, Fabián Novak Talavera, Fernando Pardo? ¿Por causa de qué concedieron entre gallos y medianoche una posición desfavorable al Perú?”.

Una pregunta a los congresistas dignos y patriotas, que los hay y también a los militares y a los ciudadanos en general: ¿no basta el ridículo de tesis gringas copiadas como seguridad cooperativa cacareada por el ministro de Defensa Allan Wagner, cuando reconoce, al mismo tiempo, que el país del sur ha invertido miles de millones de dólares en armamento; que sea un descarado impulsador que el Perú adhiera a la Convención del Mar que recorta el Mar de Grau, patrimonio nacional irrenunciable que el presidente García defiende, como para que, en el colmo de la estupidez desvergonzada, ponga al intelectual de ONG, Fabián Novak Talavera, como viceministro de Defensa? ¿Qué defienden Allan Wagner Tizón y Fabián Novak? ¿Al Perú? ¡Miseria anti-histórica y repugnante!

Perú: ¡imposible disfrazar una nueva traición! (23-8-2006)

Ni las toneladas palabreras que premian el comercio del acuerdo con Chile y sus bondades discutibles y tampoco la prensa cómplice y bien pagada, alcanzan para borrar una nueva vergüenza, una más, a las que nos tiene acostumbrados la diplomacia de Torre Tagle y sus integrantes: la abdicación de los intereses limítrofes del Perú y la defensa de las 200 millas de acuerdo a sus líneas de base. Ha preferido esta dependencia pública cubrirse de vergüenza traicionera, cohonestada bajo caretas múltiples, antes que defender la posición favorable del Perú ante el apetito del país hermano del sur cuya geopolítica agresiva e impecable, tiene aterrorizados a nuestros pusilánimes diplomáticos de juguete.

¿Necesita el Perú de Chile para ir al Asia? Todo evidencia que no. En cambio ellos demandan con urgencia garantizar para el futuro cercanísimo el gas y el agua y las vías comerciales al oriente. ¿Qué mejor para ellos que alentar acuerdos de complementación económica bajo la condición sine qua non, que aquí aplauden entusiastas claudicantes de la Cancillería, de obliterar la primera e indispensable condición negociadora de arreglar, de una vez por todas, el tema límitrofe marino con Chile? En el sur se celebra, aquí ¡ni siquiera se conoce profundamente qué se ha firmado y sus alcances o sus peligros!

¿Puede sorprendernos lo ocurrido? Sospecho que no. El canciller, el demócrata, José Antonio García Belaunde, ha sostenido en sus más de diez libros publicados y guardados celosamente en la famosa Biblioteca de Alejandría, que él es un partidario de la adhesión del Perú a la Convención del Mar que cercena el Mar de Grau. Sin respeto a la historia, a la memoria de los mártires que cayeron por la patria, con la frivolidad propia de quienes no son más que diletantes limitados, este señor afirma sin vergüenza que aquel asunto, vital e inexcusable para cualquiera que entienda qué es una negociación, será tratado por “cuerda separada”. Hasta en el lenguaje se nota la no influencia de Cervantes.

Dicho sea de paso, la Federación Nacional de Débiles Mentales me envió una carta pidiendo que la transmitiese a César Hildebrandt. En su primer párrafo, letal y enérgico, sostienen ellos que: “El señor José García Belaunde no es socio de la institución, nunca ha aprobado el examen de ingreso (subir una escalera y mascar goma al mismo tiempo), por tanto, rechazamos lo incluya usted como integrante de nuestras huestes cívicas. Demandamos su pública rectificación”. Supongo que este email podrá llegar a Hildebrandt para que cumpla con la deuda de honor que tiene con el referido gremio. Es imposible, en medio de una algarabía mediática, desdeñar los lauros de otros integrantes del gabinete. Allan Wagner Tizón, el de la seguridad cooperativa y gerencia por objetivos, también es un fanático de la Convemar. No desde ahora, desde mucho tiempo atrás su afición al país del sur le han marcado con fuego en mil y un torpes expresiones públicas reñidas con la historia y con el tenor inviolable de tratados internacionales como el del 3 de junio de 1929 y su Protocolo Complementario. Por tanto, este ex canciller entreguista está en su línea contra el Perú. Haberlo puesto en el sector Defensa puede ser un yerro de esos monstruosos que la historia reivindica para apostrofar a sus fautores. En una coherencia asombrosa e insultante, se colocó al traidor Fabián Novak Talavera como viceministro de Defensa. Su única distinción negociadora, la tiene este individuo, otorgada por el gobierno de Chile por negociar contra el Perú en 1999 cuando la traición de la que son parte muchos otros como Jorge Valdez y Fernando de Trazegnies durante el delincuencial gobierno de Kenya Fujimori.

¿Basta con la belleza para dar muestras de ignorancia histórica y torpeza monumentales como las expresadas por la ministra del TLC, oficialmente de Comercio Exterior, Mercedes Aráoz? Esta señorita pide olvido, amnesia, superación. ¿Por qué no sigue un curso de peruanidad como para entender que no hay negociación sin respeto a la historia y que nada puede hacerse si se obvian u obliteran los sagrados intereses geopolíticos del Perú? Ni entrenando podría ser más vergonzante su desapego al Perú real y milenario. Es urgentísimo que el departamento de Imagen de Torre Tagle recomiende un dentista al canciller. ¿Notaron cómo cantaba el himno nacional y daba la impresión que padecía un intenso dolor de muelas? Eso sí: procuren que el odontólogo lleve un casco. No vaya a ser que una engullida hambrienta lo decapite.

Después de todo esto ¿pueden poemas y circunloquios fétidos disimular la vergonzosa página traidora en que ha incurrido nuestra diplomacia? ¡Imposible! Y son testigos los pueblos del Perú, el Mar de Grau, la memoria de los mártires y héroes que cayeron por la patria, sus ríos y Andes y la historia que no se fabrica sino que se hace con sangre, sudor, tierra y lágrimas.

Perú: ¡falta de casta y pantalones! (24-8-2006)

Mientras que el senador chileno Ricardo Núñez dice una verdad monumental refiriéndose al tratamiento inevitable de la delimitación marítima con Perú, el canciller José García Belaunde, la ministra Mercedes Aráoz, la Cancillería y otros declinan lo que sin duda alguna es la mejor carta negociadora, con dignidad y respeto para el futuro de nuestros pueblos, con el país hermano del sur. La falta de casta y de pantalones es un hecho oprobioso y aberrante. Hasta la capacidad de sentir asco pareciera haberse esfumado del Perú.

¿Quién puede tener la indecencia de ir a casa ajena y escupir en ella sin mayor responsabilidad o consideración por sus habitantes? Aquí se ha expedido con grosería matona, palurdísima e inaceptable, el diputado chileno Jorge Tarud. Ciertamente lo ha defendido, con su media lengua y luces nulas, nada menos que el titular de Torre Tagle García Belaunde. Día que pasa, día que este señor nos convence de lo profunda y adecuada que fue la apreciación que de él tiene César Hildebrandt, quien lo llamó débil mental.

Chile está en su juego y de cuya determinación, problema e intríngulis, nadie puede dudar porque así lo comprueba la historia. Sus objetivos son claros y miran hacia el norte. El problema no son los del sur. ¡Son los de acá y entre ellos hay muchos traidores a quienes sí solivianta cuanto venga o reciban desde allá que no lo nacional y mucho menos el orgullo por una patria a la que no sienten suya! Los alaridos pro domo sua de Jaime de Althaus son una muestra escatológica de a qué niveles puede llegar el cipayismo desde los medios de comunicación.

¿Qué Estado necesita gas y agua? ¿Y qué otro Estado los tiene en abundancia al lado de otras riquezas agrícolas, mineras y de múltiples vertiente y con gran pegada económica? ¿Por causa de qué vamos a cejar en un tema que es fundamental en la mesa de negociación? Delimitar claramente la frontera marítima con Chile es una baza fuerte, innegable, así lo ha reconocido el parlamentario sureño aunque disienta él con su cancillería pero la verdad no se oculta con tanques, medios de prensa o matonerías inapropiadas.

Cuando una cancillería alejada ¡absolutamente! de cualquier orgullo nacional o nacionalista, premunida de complejos y taras por las que creen aún ser parte ajena al Perú y a su destino y ni siquiera tienen el mínimo decoro de pelear intelectualmente por el país, ocurre lo que hoy vemos: claudicaciones cobardes y profundamente reñidas con cualquier sentido estratégico geopolítico. No es lo mismo entregarse acríticamente, con silencio que acusa, que generar opinión, conocimiento, sinergias para cuadrar milímetro a milímetro las mejores causas nacionales. Los dos diplomáticos en el gabinete, José García Belaunde y Allan Wagner Tizón son fanáticos de la Convención del Mar y nadie puede dejar de desconocer su marcada simpatía chilenófila.

¿Qué dicen los partidos políticos? Parecieran haber muerto en vida.

¡Cuando se trata del Perú en su conjunto, su heredad, su historia, sus reclamos aún pendientes como todo lo referido a Arica que traicionó el hoy viceministro de Defensa, el vendepatria Fabián Novak Talavera, no hay distinciones ni diferencias, TODOS somos Perú! Pero aquí a los cobardes se les trata con guante de seda y en lugar de escupitajos reciben honores y menciones elogiosas en una prensa que reconoce demasiada identificación con las empresas pagantes. El mercenarismo es una constante en la vida nacional.

Haber abandonado el tema de la delimitación marítima con Chile con pretextos baladíes constituye una de las más graves y nocivas cobardías que puede mostrar gobierno alguno. Y que todos parezcan estar anestesiados por el virus del silencio, no es un tema halagueño. Y se resiente la salud social del pueblo peruano que ve que sus hombres públicos no tienen casta. Y tampoco pantalones.

¿Es la estupidez genética? (25-8-2006)

Consultando el Diccionario Larousse para no meter la pata, se define estupidez: “Torpeza notable en comprender las cosas; Dicho o hecho propio de un estúpido.” En efecto, en Perú acaba de ocurrir la matanza de un ex presidente, anodino como inepto, es indudable, pero aquél está vivo y superando una muy delicada intervención quirúrgica. El fautor de la ocurrencia es un larguilucho parlamentario que dedujo, merced a su potente inteligencia que el arribo de una carroza a la clínica donde se hospeda para medicación el ex mandatario, por fuerza lógica, le tenía como su inquilino en viaje terminal. ¿Es la estupidez genética?

Por casualidad, también en Perú, otro integrante de esa familia de luengos hombres, es canciller y la enorme e incontrastable generosidad de César Hildebrandt, periodista de lanza filuda, le ha calificado como débil mental. Y, en efecto, este titular de Relaciones Exteriores, dio las perfectas y estúpidas respuestas que se esperaban de alguien de su rango intelectual cuando afirmó que no estaba enterado si las gruesas groserías proferidas por Jorge Tarud, insolente legislador chileno, eran malcriadeces de patanes indecorosos y que retratan lo peor que cada país siempre exhibe desgraciadamente. Es más, el pobre hombre, preguntado sobre el porqué no se argumentaba con el reclamo de la delimitación marítima con Chile, no tuvo más inteligente como pacata respuesta que decir que “eso se veía por cuerda aparte”. En realidad las únicas cuerdas que hay en este intríngulis son las que aprisionan la raída inteligencia de este pingüino flaco.

Un ex ministro de Relaciones Exteriores, notable por haber pasado los 2 metros de altura, aunque su símil más próximo sea el del dinosaurio gigante pero de cerebro cuasi minúsculo e ineficaz, no ha tenido mejor idea que repetir monsergas gringas como aquella de “seguridad cooperativa” y de anunciar, con bombos y platillos, que a la Fuerza Armada hay que organizarla con los conceptos militares y estratégicos de “gerencia por objetivos”. ¡Cómo se nota que los intelectuales de ONGs, alquilables payasos de ínfima categoría, están de plácemes!

Reiteremos la pregunta: ¿es la estupidez genética?

De repente en algún otro país la estupidez no es genética. Pero aquí sí. Un ejemplo mayúsculo ¿a qué Estado puede ocurrírsele nombrar como viceministro en el portafolio de Defensa a un vendepatria y traidor como Fabián Novak Talavera? Intelectual de ONG, rábula pro-austral, no tiene más condecoración que la que le dio el gobierno de Chile por negociar contra el Perú….¡representando al Perú! Y es tan sinverguenza, esta caricatura despreciable de individuo, que él se encarga de recordarlo en todos los idiomas ¡cómo si no mereciera la mejor condecoración en forma de escupitajo y expulsión inmediata de tan delicada cartera!

En Chile los medios dan cuenta de cómo el tratado cumple con los requisitos de forma y fondo, protección de sus inversiones y proyección para su empresarios que le dan entidad y empaque como un convenio internacional de la más alta importancia. No sólo eso, vía lo que aquí llaman eufemísticamente complemento, el camino hacia Asia tiene mulas nacionales y productos con valor agregado del sur, como si aquí no pudiéramos hacer el esfuerzo para producirlos y ganar nosotros con tecnología y rentabilidad. ¿No digo que la estupidez es genética?

¡Sólo aquí puede ocurrir que un senador chileno de serena complexión como Ricardo Núñez, sostenga lo que la pusilanimidad diplomática peruana no se atreve siquiera a decir en voz alta: que el tema de la delimitación marítima hay que tratarlo porque así lo demanda la historia. ¿Antichilenismo? ¡Pamplinas! ¡Aquí combatimos la estupidez y la traición de quienes no hacen lo que debieran hacer identificándose y luchando por la tierra que los vio nacer! Cierto que hay peruanos bamba, de muy baja factura y comprables y que se retratan en el bolivariano grito de “oro y esclavos”. Pero también hay, y son millones, los que no se dejan sobornar, los que en la bronca estirpe de sus voces sonoras vivan al Perú y no se van a dejar arrebatar ¡una vez más! lo que los traidores sueñan con vender, concesionar o regalar. ¡Esos no son estúpidos ni pertenecen a pandillas de estulticia congénita y cancerosa! ¡No señor, aquí habemos aún patriotas que soñamos y lograremos un Perú libre, justo y culto!

Torre Tagle: ¿regresa en gloria la mafia? (13-9-2006)

Jorge Valdez Carrillo, ex secretario general de la Cancillería, uno de los masacradores de sus propios colegas con la poda de 1992, fujimorista a ultranza y capitoste de la traición en Arica en 1999 con los malhadados tratos con Chile en noviembre de ese año, es el flamante nombrado por Torre Tagle para ver los temas referidos al Tratado de Libre Comercio con Gringolandia. ¡Cómo se nota que la renovación a la inversa ha llegado al ministerio de Relaciones Exteriores! ¿Regresa en gloria la mafia?

El 29-12-2000 escribí en Liberación en “La Paca en Torre Tagle”, sin respuesta ni rectificación de ninguna especie: “Preguntaron los congresistas de la Comisión que investiga al facineroso Vladimiro Montesinos por causa de qué el pillo Jorge Valdez extendió al ex capitán el pasaporte diplomático 3358 cuando era Secretario General de Torre Tagle? ¿No fue ello una violación palmaria de los reglamentos internos sobre esta clase de documentos? ¿Acaso un simple asesor podía ser investido con un pasaporte así? ¿Cuánto dinero hubo de por medio en este enjuague repugnante? ¿Cómo es posible que este sujeto haya sido confirmado como embajador del Perú ante Naciones Unidas, si hay pruebas de los actos delictivos que ha impulsado en compañía de su cófrade Alfonso Rivero Monsalve quien vería en peligro su nombramiento de Washington al Vaticano? Lo cierto es que la mafia se muere de miedo y ya empieza a sentir que el periodismo y la indignación popular, por más coartadas y mañas que saquen de la manga, no cejarán en su empeño de poner en la picota y en el cadalso a los cacos que hicieron del decenio 1990-2000 uno de los más asquerosos de la vida republicana del Perú.”

Valdez Carrillo estuvo involucrado en un tema relacionado con el alquiler irregular de helicópteros mientras estuvo en Naciones Unidas. Sobre el particular, el 13-1-2001 en Liberación anoté en “Está comprometido el honor de la Cancillería”: “¿Desde cuándo una embajada, representación o consulado recibe instrucciones que no sean las que provienen de Torre Tagle? Pues nada menos que el ex secretario general de la Cancillería y actual Representante del Perú ante Naciones Unidas, Jorge Valdez Carrillo, el mismo que extendió el pasaporte 3358 al delincuente Vladimiro Montesinos, ha declarado públicamente que abrió una cuenta corriente en banco extranjero y efectuó transferencias por instrucciones de un general en retiro. ¿De un militar o del mismo prófugo en Japón, Alberto Fujimori? Valdez está vinculado por razones que tiene que aclarar, al caso de los helicópteros cuyo alquiler recibió y transfirió los fondos a una empresa en Lucerna, Suiza.”

Hace pocos días se tomó conocimiento que otro rabioso apóstata de Torre Tagle, masacrador y caporal de sus pares diplomáticos, Jorge Voto Bernales, había sido nombrado representante del Perú en Naciones Unidas. ¿Cuándo nominan a Fernando de Trazegnies para que con Jorge Valdez Carrillo y el traidor viceministro de Defensa, Fabián Novak Talavera, completen una de las más sucias troikas proditoras de la historia reciente del Perú? Se sabe, además, que Ricardo Luna y Hugo Palma, ya tienen en el bolsillo sus nuevas responsabilidades como embajadores. ¡La mafia está de plácemes!

En mensaje cifrado y con número MCI ID: 436-9651, de fecha 26-11-1999, Jorge Valdez Carrillo se dirigió al cuerpo diplomático y escribió: “Es oportuna la ocasión para que todos reflexionemos sobre temas inherentes a nuestro servicio diplomático y tomemos conciencia del reto que tenemos por delante, que sólo podremos enfrentar exitosamente, en la medida que actuemos con profesionalismo, dedicación, responsabilidad y espíritu de cuerpo, pero fundamentalmente anteponiendo el interés del Perú y del fortalecimiento del servicio a las expectativas individuales”.

Pocos días atrás, en el mismo noviembre de 1999, en “negociaciones” con Chile, Fernando de Trazegnies, Jorge Valdez Carrillo y Fabián Novak Talavera, habían traicionado al Perú en cuanto a nuestros derechos de soberanía restringida en Arica y en virtud del cumplimiento del Tratado del 3 de junio de 1929 y su Protocolo Complementario porque habían, adrede y alevosamente, “ignorado” un documento negociado por el presidente Leguía en 1929, el mapa con el Plan de remozamiento del Puerto de Arica y que hubiera impedido la preponderancia del vecino del sur. Al traidor Fabián Novak le fue entregada una condecoración por Chile por “negociar” contra Perú. Y el muy descastado lo pone en blanco y negro en su libro sobre aquellas vergonzosas jornadas. Y allí estaba como SG de la Cancillería, Jorge Valdez Carrillo, hoy embajador especial para el TLC con Gringolandia.

El 8-2-2001 en Liberación en “La Cancillería es una fiesta” sostuve que “Hay que recordar hoy el mensaje del embajador Felipe Valdivieso, hombre integérrimo que fuera viceministro de Relaciones Exteriores, embajador en Ecuador y un luchador por la causa de los “cesados” gracias a la acción proditora de muchos de los antecitados, quien expresó el 3 de agosto de 1994: “Para ello, queda aún mucho por hacer; lograr que se derogue la malhadada Resolución Suprema 453 y se modifiquen sustancialmente las dos normas legales que la originaron; luchar por nuestra reafirmación institucional restableciendo los sólidos valores morales y éticos que siempre presidieron nuestra profesión; unir esfuerzos para recuperar nuestro rol en la vida nacional e internacional; coadyuvar a una cada vez mejor gestión diplomática que se adecúe –como lo hizo antes- a los nuevos escenarios de la política mundial; fortalecer el carácter profesional de la carrera con el pleno restablecimiento del rol formador y de ingreso al Servicio de nuestra Academia Diplomática; y defender la esencia gremial de la Asociación de Funcionarios del Servicio Diplomático, para que constituya un elemento independiente de unidad, defensa y verdadera solidaridad entre todos sus integrantes”.

Ciertamente Jorge Valdez Carrillo y Jorge Voto Bernales incumplieron, al pie de la letra, todos los loables postulados apuntados por el embajador extinto Felipe Valdivieso. No sólo pasaron los faxes que anotaban los nombres de los yugulados de 1992, sino que también, a su regalado gusto, manejaron, pusieron u obliteraron o cambiaron, los nombres de unos sobre otros para favorecerlos o enturbiarlos. ¿Y estos son parte del “cambio responsable” que prometió el presidente García y que debía ayudar a manejar el “demócrata” canciller José Antonio García Belaunde? ¿Qué, no conoce a los tristemente célebres Valdez y Voto Bernales?

No es todo. ¡Y esto es impresionante! Cuando los diplomáticos cesados iban ganando sus Recursos de Amparo ante el Tribunal Constitucional, para ser repuestos en sus cargos por la poda que organizaron, entre otros Valdez, Voto Bernales, Luna, Palma, Rivero, el mismísimo Jorge Valdez solicitó una audiencia, como se puede ver en los registros de esa institución (a menos que los hayan quemado o “desaparecido”) para “demandar” en aras de la “reorganización” que él conducía como SG de Torre Tagle, que el TC sentenciara en contra de los cesados. ¡No le importó que fueran esos diplomáticos, padres de familia, colegas o conocidos!

En la dirección de Cooperación Técnica había un embajador de siglas ZC que puede dar testimonio de cómo Jorge Valdez estuvo muy entusiasmado por la privatización de todo lo concerniente en la Cancillería a Política Exterior para dárselo a estudios jurídicos, bufetes en que sus amigotes de toda laya iban a hacer el negocio del siglo en cuanto a lineamientos de política exterior. Con cordura loable, ZC se opuso, pero fue testigo del desmán recurrente de Jorge Valdez. La privatización a troche y moche era, entonces, delicia y manjar para el susodicho.

¿Sabe de todos estos sucios antecedentes Hernando de Soto respecto de su amigote Jorge Valdez Carrillo, su empleado en el Instituto Libertad y Democracia, a quien ha impuesto como el operador del TLC con Gringolandia?

En Cancillería hay desconcierto e indignación por el retorno de los muertos vivientes, ostensible, innegable y una neumática de silencio cómplice para no protestar ni hacer olitas que conmuevan sus oxidados cimientos plenos en irregularidades e imposturas. Tiene plena vigencia, por razones que veremos en breve lo que escribí el 3-7-2001 en Liberación en “La Gestapo en Torre Tagle”: “A nadie escapa que el puesto que ocupa Hugo Palma Valderrama en la Comisión de Transferencia, es una cuña de la mafia, enquistada para entorpecerla y hacerla perdonadora de cacos y robos. Sin embargo, su pasado le condena. El fue uno de los más conspicuos masacradores de la dictadura de Fujimori y se encargó con Jaime Stiglich, Roberto Villarán, Alfonso Rivero y Alejandro León, de semejante crimen contra sus pares a los que malograron el proyecto de vida y superación profesional. Hace poquísimos días en Washington, en una misma mesa, se sentaron Julio Vega, cónsul en Nueva York, Ricardo Luna, Alfonso Rivero, Manuel Rodríguez y Carlos Velasco y éste último preguntó a boca de jarro a Luna para que dijera si estuvo o no en la capital norteamericana que confeccionó la lista fatídica de los 117 y Luna contestó: “estuve en la reunión pero tanto yo como Alfonso Rivero y Hugo Palma nos salimos y se quedaron Roberto Villarán, Jaime Stiglich y Alejandro León”. Se sabe que los nombramientos de Hugo Palma y Ricardo Luna ¡ya están listos para ocupar embajadas importantes!

¿No hay gente decente en Torre Tagle como para poder llenar las vacantes en legaciones del Perú en el exterior con decoro y limpieza y evitar recurrir a elementos mafiosos, de pasado cuestionable e inmoral, como es el caso de Jorge Valdez Carrillo, Hugo Palma Valderrama o Ricardo Luna, entre otros?

¿Cuántos están siendo postergados, una vez más, en sus legítimas aspiraciones de ver sus nombres reivindicados, sus honras reparadas, sus proyectos de vida renovados y que por causa de unos mequetrefes impostores son nuevamente dejados de lado? ¿Hasta dónde da el amiguismo y el conchabo en una institución que debía ser importante y en la cual hubo, con documentos probatorios, planes y esperanzas nacionales y nacionalistas hasta hace muy poco, como es la Cancillería del Perú?

¿Seguirán mudos, impávidos, como mirones con quienes no es el asunto, tema esencial del drama patrio, los congresistas? ¿No entienden que si no meten la cuchara, este acápite también se les va de las manos?

¿Qué saben o qué ocultan los medios de comunicación?

Una humilde nota. Entre el 2000 y el 2001, en Liberación, con la batuta de César Hildebrandt, escribí decenas de artículos sobre las irregularidades, algunas monstruosas, en Cancillería. ¡Ni una rectificación, ni una epístola, sólo se acordaban de mis parientes cercanos pero jamás un acto de valentía para reconocer los yerros o los latrocinios contra el Perú! Da lástima tener que decir que cuanto redacté hace más de un lustro, vuelve a tener penosa y deplorable vigencia. Años después conocí la Cancillería por dentro e hice con mucha colaboración inteligente y dentro de la modestia modestísima de mi concurso, esfuerzos tenaces. Por falta de tiempo o por pusilanimidad a otros atribuible, todo aquel impulso quedó en la belleza de magníficos planes, esbozos teóricos de formidable espíritu pero poemas de buena voluntad y sueños irrealizables.

Wagner: ¿homologación con empanada y vino tinto? (19-9-2006)

Afirmó Allan Wagner, ministro de Defensa: “La idea es que se inicie cuanto antes, éste va a a ser uno de los acuerdos que vamos a tomar en la reunión del 2 + 2, el 25 de octubre en Santiago de Chile”. Además dijo que se contaría con la colaboración de la Comisión Económica para América Latina “que ya elaboró una metodología que ha sido muy útil para Chile y Argentina…. y también va a colaborar en esto el Programa de Naciones Unidas para el desarrollo”. Sobre el particular subrayó: “Para esa fecha ya habremos concordado con la Cepal y con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de los detalles operativos incluyendo el financiamiento de este ejercicio”. Un día antes, es decir el sábado 16, el embajador chileno en Perú, Cristian Barros, replanteó públicamente la necesidad que las Fuerzas Armadas de su país y el Perú homologuen sus gastos contando con el monitoreo de un organismo internacional que verifique esos cumplimientos, todo ello con el fin de desmitificar la supuesta carrera armamentista.

El diario La Tercera de Chile, anunció el domingo 17 que “93 Leopard 2 usados y cerca de 80 Hummer nuevos, adquiridos por el Ejército de ese país, integrarán las brigadas acorazadas que actualmente está formando esa institución y estarán llegando en los últimos meses de este año. El país del sur contará, así, con uno de los todoterrenos que ha estado presente en los recientes conflictos bélicos en Irak y Afganistán. Se planea comprar 120 Hummer más” (Perú21, 18-9-2006).

Entonces se pueden señalar hechos sumamente extraños y servilismos obvios e inolcultables.

1) Como cuando el Acuerdo de Complementación Económica, más propiamente Tratado de Libre Comercio, Chile da las pautas, fija las fechas, marca los renglones más importantes y la sumisión del gobierno peruano es total y vergonzante.

2) El embajador chileno sale el sábado a dar declaraciones y el ministro de Defensa Wagner, el domingo, como para que no se deje de notar, encarrila sus esfuerzos y dice lo que se ha consignado.

3) La homologación fue una propuesta lanzada por Perú antes que Chile comprara los sofisticados aviones F-16, misiles aire-aire de exactitud milimétrica, tanques Leopard y submarinos alemanes con alta tecnología e inclusive un satélite para ataques sorpresa.

4) Ahora que Chile tiene todo este parque militar de alta potencia, es decir que se armó con letras mayúsculas, no para la paz, las armas en esos volúmenes, sólo sirven para hacer la guerra y quien diga lo contrario es un estúpido, necesita “homologación” con Perú.

5) ¿Quiere Chile poner un cerrojo a cualquier compra peruana? ¿Para qué un supervisor internacional (idea del sur), para quejarse hasta por la compra de clavos o llantas o balas?

6) ¿Para quién juega Wagner o quiere celebrar una homologación con empanada y vino tinto?

La defensa del país no puede tener flancos tan groseramente expuestos como lo que ocurre actualmente en el ministerio de Defensa. Por ejemplo repugnante, el viceministro, el traidor Fabián Novak Talavera, es un insulto a la historia del Perú y un acto contra el mínimo sentido de decoro de quienes están al frente de ese portafolio. Es imposible olvidar que aquél rábula fue premiado por Chile en 1999, por negociar en las “negociaciones” entre Perú y Chile. ¿Cómo, con qué autoridad moral, puede un individuo como tal, desempeñar el viceministerio de Defensa?

Semanas atrás, cuando la casualidad más insólita, elevó a ministro de Defensa al señor Allan Wagner Tizón, éste no tuvo otra idea que hablar, por recomendación de sus cófrades intelectuales de ONG, sobre la “seguridad cooperativa”, invención gringa contra las nuevas formas de terrorismo internacional luego de la voladura de las Torres Gemelas de Nueva York en el 2001. Es decir, este personaje ni siquiera tenía idea de qué decía y reiteraba servilmente un guión para realidades absolutamente distintas y foráneas.

Además, en clásico planteamiento burocratista, divagó Wagner sobre un concepto de gerencia por resultados en el ministerio de Defensa, como si los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas fuesen vulgares guarismos de organigrama elaborado por generales de escritorio, expertos en ganar dinero pero conspiradores contra estas mismas Fuerzas Armadas a las que atacan y socavan en su moral institucional desde otros flancos mañosos y pseudo-intelectuales.

¡Esta homologación es un disparate! La asimetría con Chile es patente como patética. Aceptar esta realidad es un principio crítico pero importante. Seguir el amén, como pareciera ser el triste papel de ciertos funcionarios públicos, es persistir en el oprobioso camino de la claudicación traicionera con el país.

Torre Tagle: ¡de rodillas, siempre de rodillas! (27-1-2007)

Fiel a su casa matriz, con el propósito inconcuso de no romper la tradicional pusilanimidad, el canciller José García Belaunde, sostuvo que “los momentos de dificultad han sido superados, gracias a la justicia chilena”. No por actitud firme o enérgica del Perú, como debiera ser la actitud invariable de cualquier bien nacido en estas tierras, sino en pose súbdita, vasalla –y, por tanto, condenable- atribuye el titular de Cancillería, a la buena voluntad de los del sur, la aparente solución de un embrollo que causaron adrede, para esconder profundas broncas y descomposiciones internas y para abofetear al gobierno del “cambio responsable” del señor García Pérez.

¿Entenderá la administración de García que los socialistas chilenos que están en La Moneda son más chilenos que socialistas? Es indesdeñable recordar que fue ¡precisamente! la señora Michelle Bachelet, cuando era ministra de Defensa, la que llenó de armamento poderoso, por miles de millones de dólares, al país del sur. ¿Y qué peligro, real, potencial o “imaginario” tienen los australes?: ¡uno sólo, el norte! ¿Y qué nación está en el septentrión?: ¡Perú! Recordemos 1836 y 1879.

Los aspavientos limeños fueron sólo a consecuencia ¡otra vez! que en el sur, La Tercera, publicó el proyecto de ley que arrebataba, giro clásico sureño, una porción de Tacna. Y hasta se dice, antes que aquí se supiera ¡una sola palabra!, que Perú podría determinar la llamada en consulta a su embajador. Es decir, si el periodismo chileno, en un combinado movimiento –nada es casual en términos geopolíticos con el sur- no hacía de conocimiento generalizado el asunto, aquí Cancillería y el gobierno, habrían seguido ocultando el intríngulis. ¿Por causa de qué esta cerrazón? ¿Para proteger un TLC que allá se llama como lo que es y aquí le colocamos el eufemismo de Tratado de Libre Comercio? ¿Ah, se trata de no torpedear los sagrados intereses económicos de pandillas empresariales siempre tan afectas a vender cuanto encuentran en el camino, repartiendo coimas y comprando conciencias?

¿Puede parecer raro el asunto? ¡De ninguna manera! Es casi una actitud genuflexa, acostumbrada por generaciones en el servicio diplomático nacional. Da risa ver a un ex vicecanciller fujimorista y ex toledista metido a pontífice de acuerdos que ¡jamás cuestionó desde su bien rentado puesto de embajador en Gran Bretaña, reino al que fue con el título extrañísimo de NO saber inglés! Cierto, también, que no es el único. Hay otros que tampoco entienden ese idioma y ¡menos el castellano! Otro tanto ocurre con un traidor militar, firmante de la infame acta de sumisión de noviembre de 1999 –sobre Arica- que hoy pretende erigirse en opinante, gracias a la tradicional amnesia peruana, muy bien fabricada por los miedos de comunicación.

Ha vuelto a decir, el eternamente muerto canciller José García Belaunde, que el tema de la delimitación marítima con Chile se vería. No precisó cuándo, ni cómo o por quiénes. La verdad es que ¡no saben qué decir porque no tienen posición firme y mucho menos han enterado al país de qué se trata! Además, ¿qué se puede esperar de un ministro convicto defensor de la adhesión traidora del Perú a la Convención del Mar que colisiona con el artículo 54 de la Constitución y cercena el Mar de Grau? Día que pasa y la contradicción orla su ridículo: el presidente García dice que va a defender las 200 millas, pero buena parte de su gabinete es proclive a la traición de regalarlo. ¿A quiénes le creemos?

Cuando en el 2005, Chile admitió la posibilidad del arbitraje en el tema de la delimitación marítima, Perú debió haber aprovechado esa circunstancia y con valiente decisión pudo haber marcado un paso firme, aprovisionando a la opinión pública de conocimientos, persuadiendo al periodismo nacional a entender que cuando se trata de la patria, sus límites y su defensa irrevocable, NO hay diferencias de ninguna clase. Pero ¿qué ocurrió? La pusilanimidad sempiterna, tradicional, gárrula y genética de altos funcionarios, de arriba a abajo, destruyeron un magnífico plan contribuyente a la defensa nacional. Hay documentos y testimonios. Y los conozco ¡de primera mano!

Aberraciones de Allan Wagner (14-2-2007)

Recordó en días pasados, en buidas palabras de exacta puntualidad, don Manuel Jesús Orbegozo, que en noviembre de 1985, el entonces canciller Allan Wagner Tizón y su par chileno, Jaime del Valle Alliende, firmaron un Acta reprobable y que, con no menos energía, condenó en su oportunidad el patriota Alfonso Benavides Correa (hoy atravesando muy delicados momentos de quebrantada salud a sus 83 años) en su opus magna, Una díficil vecindad, diciendo lo siguiente:

“Me refiero al Punto III que, sobre Revisión de Textos de Historia, como si investigar la verdad y decirla tal como se la piensa pudiera ser criminal, dice así: Los Ministros estuvieron de acuerdo en poner en práctica, en el más corto plazo posible, un procedimiento que permita en sus respectivos países efectuar una revisión de los textos de historia, a nivel de la enseñanza primaria y secundaria, con miras a darle un sentido de paz e integración.

Para recusar tan aberrante Acuerdo bastaría meditar sobre la lección que dio José de la Riva Agüero cuando afirmó con rotundidad que “la historia, ministerio grave y civil, examen de conciencia de las épocas y los pueblos, es escuela de seriedad y buen juicio pero también, y esencialmente, estímulo del deber y el heroísmo, ennoblecedora del alma, fuente y raíz del amor patrio”, atendiendo a que el patriotismo se alimenta y vive de la Historia, a que la palabra patria viene de padres y, por ello mismo, que “sobre el altar de la patria y bajo su gallarda llama hecha de ruegos y de inmolaciones, de valor y de plegarias, deben existir siempre, como en la ritualidad litúrgica romana católica, los huesos de los predecesores y las reliquias de los mártires”. (La historia en el Perú, 1910) Desde otro punto de vista cabría tener presente asimismo que las leyes del Perú no prohíben que los peruanos y peruanas de todas las edades, y de todas las condiciones económicas y sociales, lean lo que quieran y saquen sus propias conclusiones reponiendo en el recuerdo a Sebastián Catalión cuando, con esplendidez moral y osadía que llegó a causar asombro, se irguió contra el poder omnímodo del Calvino implacable que quemó a Miguel Servet, no sólo afirmó la frase lapidaria que “no hay ningún mandato divino, aunque se invoque el nombre de Dios, capaz de justificar la muerte de un hombre” sino que, en su célebre Manifiesto de la Tolerancia, escribió en 1551 que “nadie debe ser forzado a una convicción” porque “la convicción es libre” y que “investigar la verdad y decirla tal como se la piensa no puede ser nunca criminal”; filosofando con Huizinga cuando, haciendo reposar su concepto en el poder de la tradición que se hace presente como voces de muertos que asustan a los intrusos y salvan la integridad de los dominios nacionales, aseveró que “historia es la forma espiritual en que una cultura se rinde cuenta con su pasado”, o con Ranke formulándose preguntas sobre el valor moral de la historia como aliada y consejera de la política o con Spengler cuando vinculaba la política exterior a un día de éxitos verdaderos y, reclamando “estar en forma para todo acontecimiento imaginable”, pronosticaba en Años Decisivos que “serán los ejércitos y no los partidos la forma futura del poder” porque éstos “no saben encontrar el camino que conduce desde el pensamiento partidista al pensamiento estadista” y aseguraba que “una nación sin caudillo y sin armas, empobrecida y desgarrada, no tiene siquiera asegurada la mera existencia”; o con los estudios de Toynbee sobre las virtudes de la adversidad, la incitación del contorno, la pérdida de éstas a las que se sobreviene la ruina porque su agresividad las agota y se hacen intolerables a sus vecinos, el cisma en el cuerpo social y el cisma en el alma, el ritmo de la desintegración y la pérdida de autodeterminación, las civilizaciones colapsadas por escépticas en su destina y mohosas en sus instrumentos.

En este filosofar así, meditando la lección de Américo Castro cuando elocuentemente enseñaba que “hay que esforzarse por ver, en unidad de estructura, de dónde arranca y hacia dónde va el vivir”; reparando que en nuestra patria la historia sirve para pintarnos el proceso doloroso por medio del cual se desvió el paso cívico y los dirigentes encargados de iluminar caminos le marcaron rumbos obscuros a la colectividad, me asalta una grave interrogante: ¿Qué razón movió al canciller Wagner a no recoger la enseñanza de Gustavo Gutiérrez cuando en la Fuerza Histórica de los Pobres, al estudiar la historia de cautividad y liberación de los “cristos azotados de las Indias”, pregona la necesidad de “evitar la amnesia histórica”.

¿Me pregunto si será acaso más provechoso para el Perú sucumbir ante la amnesia histórica –la amnesia que Andrés Avelino Aramburu, el periodista de la defensa nacional como lo llamó Raúl Porras, combatía apasionadamente enrostrando a la ciudadanía que hubiera usado las aguas del Leteo que borran los recuerdos de la memoria- que meditar con Jorge Basadre cuando en el prólogo a La chilenización de Tacna y Arica de Raúl Palacios Rodríguez, interrogaba si el Perú podía darse el lujo de esquematizar o dar las espaldas a su larga historia cuando a su alrededor no hay nadie que pisotee la propia y si el Perú podía ignorar que muy cerca era y es fácil detectar afanes revanchistas e indicios de avideces?

¿Me pregunto si tal vez resulte dañino para los peruanos borrar toda huella de los versos estremecedores de José Santos Chocano después que sonaron en el empedrado de las calles de Lima las botas del vencedor y manos chilenas arrearon del Palacio de Gobierno la Bandera del Perú?

Recuerdo que a su lado mi madre me tenía aquel siniestro día en que escuché espantado sonar el destemplado clarín del vencedor.

¡Escúchalo!- decía mi madre… Y lo escuchaba, lo escucho todavía lo escucharé hasta cuando resuene otro mayor. Por eso hoy que me inspira ese recuerdo henchido de la más santa ira, los nervios de mi madre son cuerdas de mi lira….. ¿Me pregunto si será acaso más provechoso para el Perú sucumbir ante la amnesia histórica que reflexionar sin censuras de ninguna clase sobre los siguientes mandatos de Manuel González Prada, “el hombre que siempre emergió” al decir de Luis Alberto Sánchez, a quien también corresponde el haber proclamado con razón que “algunas catástrofes nos han sobrevenido porque no tomamos en cuenta su lucidez”?

“Chile, como el tirano que mataba a sus mujeres y después saciaba en el cadáver su apetito de fiera con delirio genisiaco, chupó ayer nuestra sangre, trituró nuestros músculos, y quiere hoy celebrar con nosotros su contubernio imposible sobre el polvo de un cementerio. No creamos en la sinceridad de sus palabras ni en la buena fe de sus actos; hoy se abraza contra nosotros, para con la fuerza del abrazo hundir más y más el puñal que nos clavó en las entrañas. Dejemos ya de alucinarnos; en nuestro enemigo el hábito de aborrecernos se ha convertido en instinto de raza. En el pueblo chileno, la guerra contra el Perú se parece a la Guerra Santa entre musulmanes; hasta las piedras de las calles se levantarían para venir a golpear, destrozar y desmenuzar nuestro cráneo. Chile, como el Alejandro crapuloso en el festín de Dryden, mataría siete veces a nuestros muertos; más aún: como el Otelo de Shakespeare, se gozaría en matarnos eternamente. Aquí, alrededor de estos sepulcros, debemos reunirnos fielmente no para hablar de confraternidad americana y olvido de las injurias sino para despertar el odio cuando se adormezca en nuestros corazones, para reabrir y enconar la herida cuando el tiempo quiera cicatrizar lo que no debe cicatrizarse nunca. Tenderemos la mano del vencedor, después que una generación más varonil y más aguerrida que la generación presente haya desencadenado sobre el territorio enemigo la tempestad de la asolación que Chile hizo pasar sobre nosotros, después que la sangre de sus habitantes haya corrido como nuestra sangre, después que sus campos hayan sido talados como nuestros campos, después que sus poblaciones hayan ardido como nuestras poblaciones. Entretanto, nada de insultos procaces, de provocaciones insensatas ni de empresas aventuradas o prematuras; pero tampoco nada de adulaciones y bajezas, nada de convertirse los diplomáticos en lacayos palaciegos, ni los presidentes de la República en humildes caporales de Chile”. (Páginas Libres)

¿Me pregunto, finalmente, si será acaso más provechoso para el Perú dejarse ganar por la amnesia histórica o releer esta prosa sin eufemismos, quemando naves, y calar estos pensamientos robustos y actuales que aparecen en El tonel de Diógenes?”

A este disparate anti-histórico quiso conducirnos Allan Wagner Tizón, hoy ministro de Defensa que encubre, con torpeza monumental de iletrado ante el pueblo, a un viceministro traidor, palaciego y miserable como Fabián Novak Talavera. ¡Vergüenza!

Chile: ¿devolviendo libros y minando triángulo? (30-3-2007)

No entiendo, o, mejor dicho, sí lo hago pero debo contemplar piadosamente, la algarabía de múltiples autoridades que se solazan y celebran como si fuera un acto de supremo heroísmo que Chile devuelva los libros que se robó durante la guerra entre 1879-1883. Retornar lo que no es suyo, es un acto de vergüenza y reivindicación actual de un pasado que retrata a salvajes que confundieron textos, laboratorios científicos, estudios e instalaciones con botín de guerra. ¡Hay que ser profundamente descastado para celebrar con júbilo lo que es un acto de contrición del país del sur con respecto al nuestro!

Muy interesante el gesto de los del sur. Pregunto: ¿es cierto, como se maneja en las esferas militares y diplomáticas, que el triángulo que se forma desde el Hito 1 a orilla del mar, mañosa -¡cuándo no!- especie oficial del Estado chileno que pretende fijar desde allí la frontera con Perú, ha sido minada hasta Concordia, donde sí comienza el límite terrestre?

El artículo segundo del Tratado del 3 de junio de 1929 y su inseparable Protocolo dice lo siguiente: “El territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes. Tacna para el Perú y Arica para Chile. La línea divisoria entre dichas dos partes y, en consecuencia, la frontera entre los territorios del Perú y de Chile, partirá de un punto de la costa que se denominará Concordia, distante diez kilómetros al norte del puente del Río Lluta, para seguir al oriente paralela a la vía de la sección chilena del ferrocarril de Arica a La Paz y distante diez kilómetros de ella, con las inflexiones necesarias para utilizar, en la demarcación los accidentes geográficos cercanos que permitan dejar en territorio chileno las azufreras del Tacora y sus dependencias, pasando luego por el Perú y la otra en Chile…. .”

Como se sabe, un grupo de legisladores -si se pusieran los pantalones, debía ser una comisión multipartidaria, acompañada masivamente del pueblo de Tacna y de todos los peruanos que quieran llegar- estará en Concordia el próximo 5 de abril. Los infelices y quintacolumnas han hablado de provocación, pero ese lenguaje claudicante sólo traduce un complejo de inferioridad, casi nunca gratis y sí siempre muy bien pagado. ¿Qué provocación puede haber cuando los peruanos caminan sobre su territorio libre y soberano como lo dice el Tratado de 1929?

Cualquier suspicaz podría encontrar una sintonía aviesa entre la devolución de libros robados en saqueos indescriptibles por las tropas chilenas de ocupación en Perú, con un presunto minado –de comprobarse, una clara violación criminal del Tratado de 1929- de la zona que cubre aproximadamente 16 mil metros cuadrados. ¿Quién responde por semejante barbaridad? Entonces ¡las cosas claras y el chocolate espeso!

Por otro lado, la miopía de ciertos diplomáticos habría procurado, en pasado reciente, incluir ante La Haya ¡precisamente! este tema del triángulo invadido por Chile, asunto que habría motivado una enérgica movilización en el sentido revelado por el actual ministro Rafael Rey, entonces, durante el gobierno de Alejandro Toledo, parlamentario. Si hay un asunto de límites, éste demanda un tratamiento distinto, diferente y divorciado, por completo, de todo aquello que es delimitación marítima, tema en que Perú debiera tener una población informada y plena en conocimientos de qué pretende lograr con respaldo popular, desde abajo y nacional, cuanto que nacionalista, del pueblo peruano. Y no como sucede ahora cuando eternamente muerto canciller José García Belaunde se contorsiona en muecas y gestos, todos insuficientes por su mediocre desempeño en el intríngulis.

¡Es hora de aclarar temas! ¿Ha minado el gobierno del sur el triángulo que se forma desde el Hito 1 y van a poner en peligro la vida de cualquier ciudadano que se adentre en la zona? Perú o ningún peruano necesitan pedir permiso para caminar sobre su territorio. ¡A ponerse los pantalones y a exigir el cumplimiento estricto del Tratado de 1929!

Chile sí vendió armas a Ecuador en 1995 (10-4-2007)

Apareció el 8 de los corrientes en La Tercera de Chile –consignada aquí el 9, por El Comercio- la siguiente información bajo el título:

“Informe confirma que Chile sí vendió armas a Ecuador en 1995: por Moisés Ávila Roldán, Corresponsal

SANTIAGO DE CHILE. Durante la madrugada del 31 de enero de 1995, mientras el Perú y Ecuador se enfrentaban en el conflicto fronterizo del Alto Cenepa, dos aeronaves Hércules ecuatorianas aterrizaban en el Grupo 10 de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), ubicado en Santiago. Su misión: recoger pertrechos militares que este país vendió para seguir enfrentando al nuestro, a pesar de las prohibiciones que había impuesto la ONU. Esta información, contenida en el último informe elaborado por la Brigada Investigadora de Lavado de Activos (Brilac), contradice la presentada al Perú, en marzo de 2005, por el entonces ministro de Defensa de Chile, Jaime Ravinet. Este señaló que solo se registró una autorización de exportación de material bélico (el 12 de setiembre de 1994) y aseguró "que Chile otorga plena seguridad de que no se entregaron dichas municiones mientras estaba el conflicto".

La indagación fiscal, publicada ayer por el diario "La Tercera", señala que dos aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Ecuatoriana arribaron al Grupo 10 después de la medianoche y despegaron casi dos horas después.

Llevaban fusiles, municiones, subametralladoras, cargadores, cohetes LAW, visores nocturnos y raciones de combate. Para ello se dispuso la suspensión temporal de los vuelos comerciales en el aeropuerto de Santiago, así como la orden de operar con el mínimo de luces mientras se efectuaba el aterrizaje y despegue de las aeronaves ecuatorianas.

Según el ex jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército, general Eugenio Covarrubias, fue el agregado militar de Ecuador en Santiago, coronel Nairo Fernando Velasco, quien acudió en 1994 a su oficina para pedirle ayuda con el argumento de que el Perú los iba a invadir.

El documento, con todos los pormenores de la negociación, está en manos del juez Juan Escobar, quien deberá interrogar a las autoridades civiles y militares que en 1995 habrían tenido conocimiento de la operación.

Para recordar

En un comunicado que emitió la cancillería peruana en junio de 2005, se dejó en claro que fue el propio subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile quien confirmó al embajador del Perú en Santiago (el 2 de febrero de ese año) que sí se entregó material militar a Ecuador durante el conflicto y que su gobierno iba a tomar medidas para impedir otras operaciones de esta naturaleza.

A pesar de la "nota de protesta y extrañeza" enviada por el Perú al Gobierno Chileno, en el 2005, en la que se lamenta que se haya incurrido en dicha operación a pesar de ser un país garante del Protocolo de Paz firmado por el Perú y Ecuador en 1942, el país del sur no alteró su versión oficialmente.”

¿Qué dijo Perú en el 2005?

29 de abril de 2005

Perú confirma que Chile entregó armas a Ecuador en pleno conflicto del Cenepa Gobierno peruano presentará Nota de Protesta a Chile

COMUNICADO OFICIAL RE 06-05

En relación a las informaciones sobre venta de material bélico por parte del Gobierno de Chile al Gobierno del Ecuador en los años 1994 y 1995, los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa han finalizado las indagaciones correspondientes y ponen en conocimiento de la ciudadanía sus resultados.

1. A partir del día 4 de febrero de 1995 informaciones periodísticas dieron cuenta de que el Gobierno de Chile habría "vendido armas al Ecuador durante el conflicto armado, siendo garante del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro, suscrito por el Perú y el Ecuador en 1942". El 5 de febrero de 1995 el Ministerio Secretaría General de Gobierno de la República de Chile efectuó una declaración pública en la que señaló que sólo tenía registrada una autorización de exportación de material bélico al Ecuador fechada el 12 de setiembre de 1994. La citada declaración pública señaló, asimismo, que "la entrega de este material se ha realizado conforme a las prácticas internacionales habituales en este tipo de operaciones comerciales y sus detalles revisten carácter reservado", así como que "es completamente inefectivo que este material haya sido retirado de la base aérea Los Cóndores de Iquique o de cualquier otra base militar aérea chilena".

2. El Gobierno del Perú de ese entonces no se pronunció sobre estos hechos de manera oficial. Sólo se ha registrado una declaración periodística del ex presidente Fujimori reproducida en el diario La Época, el 12 de febrero de 1995, cuya trascripción literal es la siguiente: "no conozco si ha habido operaciones de venta de armas por parte de Chile; no tengo pruebas que evidencien esa venta, tanto del sector privado como del estatal, pero entiendo que del sector estatal, al menos en este momento, se han suspendido todas las ventas".

3. Esta percepción pública sobre la venta de municiones celebrada en septiembre de 1994, conforme a la Declaración del Ministerio Secretaría General del Gobierno de Chile, persistió hasta el 21 de marzo de 2005, fecha en la que en una entrevista el General Víctor Manuel Bayas, ex Comandante General del Ejército de Ecuador en funciones en esa época, declaró que Chile entregó armas al Ecuador durante el conflicto.

4. En una entrevista al diario El Comercio de Quito, el General Bayas manifestó que "se compraron armas a Chile, incluso hubo declaraciones por parte de las autoridades de ese país indicando que era un compromiso anteriormente adquirido, por eso entregaron las armas a nuestro país". Preguntado sobre si las armas se compraron durante el conflicto de 1995, respondió "sí, fue un contrato con los militares durante el conflicto". osteriormente, el Coronel Ernesto Checa, Agregado Militar del Ecuador en Chile durante el conflicto, señaló, el 11 de abril de 2005, que Chile entregó al Ecuador, además de municiones, fusiles y visores nocturnos. Ambas manifestaciones afirmaron que la entrega de armas ocurrió durante el conflicto armado con el Ecuador. El General Bayas en otra declaración pública el lunes 21 de marzo del presente año expresó que "las autoridades del hermano país (Chile) se han referido con toda amplitud a los hechos; por cuanto los mismos se sujetan estrictamente a la verdad, debo manifestar que ese pronunciamiento oficial del hermano país deja explícitamente agotado el tema".

5. Estas declaraciones introdujeron elementos nuevos en el conocimiento público de los hechos, pues habría la posibilidad que se hubiese entregado o contratado material bélico durante el conflicto armado. Dada la seriedad del fondo de la cuestión, el Gobierno del Perú solicitó por vía diplomática la investigación correspondiente al Gobierno de Chile. En ese mismo sentido, entregó a la Embajada de la República de Chile en Lima la Nota RE(GAB) No. 6-4/36, del 22 de marzo de 2005.

6. El Gobierno de Chile, a través del Ministerio de Defensa, emitió una declaración, el 22 de marzo de 2005, en la que reitera la Declaración de 1995 del Ministerio Secretaría General de Gobierno, en el sentido que sólo se registró una autorización de exportación de material bélico, el 12 de septiembre de 1994, y que ésta se refirió exclusivamente a la venta de municiones a las FF.M. ecuatorianas.

7. El 28 de marzo del 2005 una nota de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile señaló que el Ministro de Defensa, Jaime Ravinet, informó que "Chile ya entregó una completa información al Perú tras la investigación correspondiente respecto del requerimiento del Gobierno peruano, a raíz de las declaraciones del ex Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas, Víctor Manuel Bayas", añadiendo que "Ravinet destacó categóricamente que Chile otorga plena seguridad de que no se entregaron dichas municiones mientras estaba el conflicto".

8. La completa información a que se refirió el Ministro de Defensa del Gobierno de Chile fue remitida al Ministro de Defensa del Perú el 22 de marzo del presente año y consiste única y exclusivamente en dos documentos públicos: la Declaración Oficial del Gobierno de Chile de fecha 05 de febrero de 1995 y la Declaración del Ministerio de Defensa Nacional de fecha 22 de marzo del 2005. El Gobierno del Perú considera que estos documentos constituyen una información insuficiente.

9. El resultado de las indagaciones efectuadas por el Gobierno del Perú, incluido el registro de las comunicaciones que obran en sus archivos, indican de manera fehaciente que por lo menos se entregó durante el conflicto armado material militar consistente en municiones de 9mm, en un número indeterminado. Para lo cual, dos aviones de la Fuerza Aérea ecuatoriana C-130 aterrizaron en territorio chileno, cargaron el material y lo transportaron a Ecuador.

10. La Fuerza Armada Peruana tuvo en esa oportunidad también la información adicional que otros tres aviones de Ecuador tenían previstos vuelos con similar destino y propósito.

11. La entrega de este material militar durante el conflicto armado fue confirmada por el Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile ante el Embajador del Perú en Santiago, el 02 de febrero de 1995. El Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile expresó, asimismo, su preocupación y presentó excusas, asegurando al Embajador del Perú que su Gobierno había tomado inmediatas medidas para impedir otras posibles operaciones de esta naturaleza.

12. Posteriormente, el 11 de febrero de 1995 las Fuerzas Armadas del Perú registraron información sobre eventuales adquisiciones el 29 de enero de 1995: 15,000,000 munición 5.56; 22,000 granadas 4.2 HE; 1,000,000 munición 0.50; 1,000 munición Mort. 81,60; n/d granadas 90mm para tanque; n/d granadas incendiarias 105 mm; n/d misiles A/T (US$ 11,500 c/u); 30,000 granadas 40mm HE; 30,000 minas Claymore.

13. El Gobierno del Perú lamenta profundamente que el Gobierno de Chile, siendo garante del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro suscrito en 1942, haya entregado material militar al Gobierno de Ecuador durante el conflicto armado. El Gobierno de Chile debió haber mantenido la más absoluta neutralidad, si se considera que el Protocolo de Río además de ser un tratado de límites es un tratado de paz. Este hecho daña irreparablemente el ejercicio de la garantía por parte del Gobierno de Chile. Constituye, adicionalmente, un acto que no se condíce con los principios, reglas y normas que obligan a los Estados, especialmente a los Estados vecinos, en el marco de una relación de amistad, cooperación y respeto, conforme la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la Organización de los Estados Americanos.

14. El gobierno del Perú procederá a entregar una nota de protesta y extrañeza al Gobierno de la República de Chile, por los hechos reseñados en el presente comunicado.

Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú Ministerio de Defensa del Perú Afirmaron autoridades chilenas a nuestra representación diplomática en Santiago el 3-2-1995:

“….tercero: En horas de la tarde, el director de inteligencia de la Fuerza Aérea Chilena le comunicó telefónicamente a nuestro Agregado Aéreo, que efectivamente los dos aviones de la Fuerza Aérea Ecuatoriana habían partido del territorio chileno y que el proposito de su misión me iba a ser informado por la cancillería chilena.

cuarto: A las 21 horas recibí una llamada telefónica del Subsecretario Fernández, quien posteriormente se apersonó a la residencia de esta embajada para informarme que el Gobierno y la Cancillería se han interesado mucho por verificar lo que yo había señalado y que a ese propósito él había solicitado toda la información disponible. Según Fernández, el 12 de setiembre pasado, el gobierno del Ecuador, con la intervención de un abogado local, suscribió un contrato con la Fábrica de Armamento y Maestranza del Ejército (Famae), para la adquisición de munición de 9 mm. El gobierno ecuatoriano canceló el monto al que ascendía el citado contrato de compra-venta y durante algún tiempo no procedió a recoger la munición adquirida, habiendo desplazado en el curso de "esta semana sus aviones para trasladarla. A fin de hacer efectiva la operación, la parte ecuatoriana", según me informa Fernández, recurrió al abogado que los había asesorado en la suscripción del contrato, quien exigió el cumplimiento del mismo.

quinto: Según Fernández, una vez en Chile los militares ecuatorianos que viajaban en el avión solicitaron la adquisición de otro tipo de armamento lo cual no fue aceptado.

sexto: El Subsecretario Fernández me manifestó su preocupación y presentó excusas por lo que califico "falta de prolijidad y coordinación y que lamentaba profundamente" la inoportunidad lo cual iba a causar evidente incomodidad”. Sin embargo me dijo que habían tomado inmediatas medidas para impedir otra posibles operaciones de esta naturaleza asegurándome que no hay programadas otras ventas de las fábricas de armamento chileno al Ecuador, ni previstos vuelos de aviones ecuatorianos. Igualmente, me dijo Fernández que se ha dispuesto que todo permiso de sobrevuelo y aterrizaje de un avión extranjero sea puesto en conocimiento de la cancillería, para su evaluación.

séptimo: Para evitar sorpresas, me comentó el Subsecretario, en otra venta de "FAMAE" a un país del medio oriente, consistente en armas cortas, habían tenido un especial cuidado en verificar debidamente el certificado de último destino.

octavo: Por último, me señaló que a él y al canciller Insulza les había preocupado mucho esta incomoda situación y que estaban tomando las disposiciones del caso para reformar la ley de ventas militares en el sentido de que éstas no podrían realizarse a países en conflicto y a países de América del Sur.

noveno: Expresé al embajador Fernández que éste era un hecho muy lamentable ya que la coincidencia de la concreción de esta venta con el conflicto en la zona de frontera peruano-ecuatoriana nos afectaba directamente, y hubiéramos deseado una mayor coordinación y cuidado atendiendo a los vínculos que tiene Chile con el Perú y con el Protocolo de Río de Janeiro.

Alfonso Rivero Monsalve”

¿Qué expresó el gobierno de Chile, 5-2-95?

“Declaración pública

En relación a informaciones del cable, que recogen noticias publicadas en un periódico peruano*, el Ministerio SGG estima necesario declarar lo siguiente:

1. Es falso que Chile con ocasión de las hostilidades bélicas que comprometen a Ecuador y Perú, haya procedido a vender armas a alguno de dichos países.

2. Conforme a nuestra legislación, tanto las fábricas estatales como privadas que producen material bélico, pueden realizar actos de comercio internacional, para lo cual deben ajustar sus procedimientos a lo que la ley y el reglamento establecen.

3. En esa virtud se ejecutan operaciones de exportación a diversas naciones, entre las cuales existen varios países del área.

4. En el caso específico de los países en hostilidades sólo se registra en los últimos 12 meses, una autorización de exportación de material bélico, dictada por el Ministerio de Defensa el pasado 12 de setiembre de 1994. Con posterioridad a esa fecha no se ha autorizado exportación alguna ni a Ecuador ni a Perú. Cabe consignar que el país de último destino de la autorización de setiembre pasado fue Ecuador.

5. La entrega de este material se ha realizado conforme a las prácticas internacionales habituales en este tipo de operaciones comerciales y sus detalles revisten carácter reservado.

6. Es completamente inefectivo que este material haya sido retirado de la base aérea Los Cóndores de Iquique o de cualquiera otra base militar chilena.

7. A mayor abundamiento debemos señalar que el material exportado, previa la autorización de rigor, forma parte de los efectos de un contrato suscrito entre FAMAE y el Ejército ecuatoriano cuyos orígenes se remontan a 1977.

Por último, el Gobierno de Chile declara su compromiso y conducta es asumir lealmente todos los esfuerzos para poner término a las hostilidades entre Ecuador y Perú, dando así cabal cumplimiento a nuestra tradición de paz y a nuestra invariable disposición de pleno respeto a los tratados internacionales.

Santiago, 5 de febrero de 1995.

*La República, 4-2-95: “Chile vende armas a Ecuador siendo garante del Protocolo”.

Más comunicaciones desde Chile, el 10-2-95:

“Antes de partir en viaje oficial a la Unión Soviética el canciller interino, Mariano Fernández, me llamó por teléfono para manifestarme que, en torno a las preocupaciones que yo le había manifestado sobre la presencia en el exterior de misiones ecuatorianas dispuestas a comprar armamento en el mercado negro, el gobierno chileno había tomado "medidas extremas" para impedir cualquier intento de adquisición de armamento o de otros elementos que puedan ser utilizados por las Fuerzas Armadas del Ecuador "se ha establecido un mecanismo de control que llega hasta los detalles mínimos", me comentó.

segundo.- Posteriormente, me señaló que a su juicio, en medio de la preocupante situación que significa el conflicto en curso, es posible prever que una vez restablecida la paz podría generarse un clima favorable para concluir la demarcación pendiente en 78 kilómetros de la frontera peruano-ecuatoriana. Según Fernández, no se debería desperdiciar la oportunidad para culminar un proceso cuya postergación ha sido causa de tantos enfrentamientos.

Alfonso Rivero Monsalve”

¡Escandalosa revelación en España!

En el diario La Vanguardia de Barcelona, apareció el 10 de junio de 1996, la siguiente información: “Chile rompió su neutralidad en la “guerra del Cóndor” al suministrar armas a Ecuador

El Ejército chileno vendió fusiles chinos y argentinos tomados por Londres en Malvinas Alberto Míguez

Madrid.- Ecuador utilizó fusiles de asalto argentinos FAL (fusil de asalto ligero), de patente belga, en la llamada “guerra del Cóndor” contra Perú a principios de 1995. Estos fusiles fueron confiscados por las fuerzas del Reino Unido en las islas Malvinas y Sandwich al derrotado Ejército argentino y posteriormente “regalados” a la Famae (Fábricas y Maestranzas del Ejército de Chile), que a su vez los vendió al Ejército ecuatoriano.

La Famae, un organismo dirigido por el brigadier Luis Irazábal Lobo, vendió armas ligeras a Ecuador por un montante superior a los dos millones de dólares, entre las cuales había 5,000 AK47 de fabricación china (imitación del modelo soviético kalashnikov) y 2000 del modelo FAL.

Operación triangular

Las armas chinas fueron producto de una operación triangular entre la Norinco (agrupación de fabricantes chinos de armamento), la Famae y las Fuerzas Armadas ecuatorianas.

La Norinco es una vieja conocida de los militares chilenos, porque desde el golpe de Estado del general Pinochet (11 de setiembre de 1973) y ante el embargo que la Administración de Estados Unidos impuso a la venta de armas al régimen, las operaciones entre Pekín y Santiago menudearon. La República Popular China fue el único país comunista que mantuvo (e intensificó) las relaciones diplomáticas y de todo tipo con el régimen del general Augusto Pinochet.

En la venta de los kalashnikov chinos a Ecuador, el brigadier Irazábal consiguió un excelente precio para sus “clientes” ecuatorianos: 135 dólares unidad. Los FAL argentinos (un modelo mucho más modernos y sofisticado si se compara con los subfusiles chinos) se vendieron, en cambio, a 800 dólares cada pieza. Fuentes del espionaje aseguraron que la operación se hizo sin conocimiento del Gobierno chileno y que en ella intervinieron solamente militares ligados a la Famae. Aparentemente, el presidente Eduardo Frei no fue informado de la operación, entre otras razones porque la hubiera rechazado, dado que suponía en peligro la neutralidad chilena en el conflicto. Estados Unidos, Brasil, Chile y Argentina son los países garantes del Protocolo de Río del año 1942 (protocolo de paz, amistad y límites entre Perú y Ecuador) y en marzo de 1995 enviaron observadores militares para controlar el respeto de los acuerdos de Itamaraty (Brasil), firmados el 17 de febrero del año 1995 y ratificados en Montevideo el 1 de marzo del mismo año. Estos acuerdos prevían la separación de fuerzas y la desmilitarización de la zona (cordillera del Cóndor) donde se produjeron los enfrentamientos a causa de los 78 kilómetros de frontera común mal delimitados. Meses después de concluidas las hostilidades, se aseguró que también Argentina había vendido armas, municiones y pertrechos al “adversario histórico” de Chile, Perú, durante esta breve y mortífera guerra. Los gobiernos de Argentina y Chile reiteraron, sin embargo, en todo momento y públicamente su no alineamiento en el conflicto ecuato-peruano.

La zona que durante estos años años ha supuesto un núcleo de fricción entre Perú y Ecuador es una región selvática en la que se sospecha que hay importantes reservas de oro, uranio o petróleo. Sí se han hallado yacimientos de oro a uno y otro lado de la frontera, pero ninguno en la zona en litigio”.

Desidia del japonés

Que el nipón Kenya Fujimori, funcional amigote del gobierno de La Moneda, no dijera gran cosa sobre la circunstancia durísima que implicaba atropellar como país garante la neutralidad como lo hacía Chile en 1995 vendiendo armas a Ecuador en pleno conflicto, extraña menos por obvias razones, que lo acontecido con la diplomacia profesional cuyo único propósito debía haber sido defender a capa y espada al Perú. ¿Fue eso lo que hicieron los representantes de Torre Tagle? En ese acápite, y como resulta casi siempre, hay mucho pan por rebanar. Y bastantes responsabilidades aún por deslindar y castigar ejemplarmente. Como en Perú entendemos las cosas al revés, pareciera que esa regla fatídica nos persigue con saña: Alfonso Rivero Monsalve, el capo di tutti di cappi de la mafia torretagliana es con este gobierno, embajador en el Vaticano y otros de su taifa, ídem.

Vueltas de la historia

La Tercera establece según investigaciones que Chile sí suministró armas al Ecuador mientras este país mantenía conflagración con Perú en 1995. Puede parecer un hecho aislado. No parece que del todo. Sobre este particular y en mayo del 2005, en sugestivo artículo, el embajador Félix C. Calderón escribió en Constantes históricas en el comportamiento vecinal de Chile:

“Por eso, la venta de municiones y armamentos que hizo Chile al Ecuador en 1995, en plena guerra del Cenepa, no fue un hecho casual o accidental. Nada de eso, fue una acción deliberada propia de quienes actúan con mentalidad usurpadora. Y si un japonés sin raíces peruanas no le dio en ese entonces la importancia debida, esto no inhibe de responsabilidad a quienes ejecutaron por esos días la política exterior del Perú. Porque si en el caso de Argentina se ha llegado a determinar que hubo una operación delictiva, conducida clandestinamente, de allí el juicio al que fueron sometidos los responsables; en el caso de Chile fue una acción consentida por su propio gobierno, y esto es lo grave, al punto que a nadie en ese país se le haya juzgado por ese hecho protervo y felón, una vez puesto en evidencia.”

Jamás, hasta hoy, Chile ha pronunciado una disculpa franca y sincera, desde 1879. Del 2005 a la fecha, sólo han reiterado hechos que sus mismos connacionales ponen en tela de juicio en torno a su veracidad histórica que va despintándose a medida que pasa el tiempo. Chile sí violó su papel de garante del Protocolo de Río de Janeiro, mantuvo su alianza de larguísima vigencia nunca interrumpida con Ecuador, en detrimento del Perú y, para variar, nuestros sucesivos gobiernos no han tenido ¡jamás! los pantalones para acorralar a Chile en la vergüenza inequívoca e innegable de comportamientos tradicionales y de acuerdo a sus agresivos planes geopolíticos hacia el norte, es decir, sobre Perú. ¡Más claro ni el agua!

El embajador comeguano (17-8-2007)

El gentilicio comparativo, enderezado al representante del gobierno en Chile, Hugo Otero Lanzarotti, no es mío. Pertenece al acervo filudo de César Hildebrandt. Y aludió así al publicista que funge de embajador en el país del sur cuya actuación empieza a dar visos de ignorancia palmaria y torpezas cuestionables.

Cuando Otero ayer agradecía la ayuda humanitaria de Chile referida a los damnificados por el sismo del miércoles, se lució con la pronunciación perfecta de los agudos y corte de eses y la entonación cantante del dejo sureño. No extrañe que en cualquier momento, en tiempos de globalización y hermandad, que los chicos de Morandé 80, le nombren, a su vez, embajador itinerante en Perú.

La difícil vecindad entre Perú y Chile, no es un asunto que pueda ser tomado a la ligera so pretexto de inexistentes relaciones de 500 años de historia o de argucias ante cancillería de La Moneda para impedir la emisión de documentales chilenos que sí fueron, poco después, vistos y criticados y con la evidencia del desdoroso mal paso de nuestra representación diplomática en Santiago. Con la modesta excepción singular nuestra, nadie ha comentado este acápite.

Escribió Hildebrandt: “El señor Otero ignora qué significa la palabra eventual. Ignora también la historia. Por eso habla de quinientos años de relaciones. Hace 500 años Chile era un apéndice olvidado de un virreinato que había elegido a Lima como centro administrativo. Aquella capitanía encerrada entre el océano y los Andes miró con codicia al norte casi por necesidad y claustrofobia. Luego convertiría la rapiña de su cóndor emblemático en un principio de su geopolítica. Y el Perú y Bolivia serían sus víctimas recurrentes”. (Gallinas felices, La Primera, 14-8-2007) Y agregaría que aquél no toma pisco, sinónimo de Perú, sino liba chupilca del diablo.

El embajador político pertenece a un partido de viejos lazos fraternales con sus pares o similares chilenos, el tándem Apra-Partido Socialista, reconoce hasta un canto común: la Marsellesa. Y eso, arguyen, representa garantía única y convincente para toda clase de arreglos. Sin embargo, olvidan, los cacareadores vernáculos de la integración continental que el gobierno socialista de Chile es más chileno que socialista. Y allí se acaba el disparate. Pruebas abundan y millones de dólares invertidos en la compra de armamentos también. Para mayor certificación, su gestora más importante, cuando fue ministra de Defensa, es la actual presidenta, Michelle Bachelet.

¿Para qué se arma hasta los dientes y el cabello un país, si no es para atacar a otro u otros, como ya ocurrió en el pasado? Bien dijo Hildebrandt que los peruanos de hoy no somos los de 1879 o de 1836. Una lamentable constante histórica que el mismo colega subrayó, es que hoy seguimos contando con los quintacolumnas y proditores todoterreno que fabrican pretextos y cortinas de humo de múltiple calibre. Como, por ejemplo, los topo-traidores de la Convención del Mar.

Pero hay un hecho sobre el que se ha hecho casi nulo comentario. Meses atrás, el inapropiadamente titulado documental televisivo “Epopeya” fue impugnado por el gobierno peruano ante Chile por el embajador Otero. El resultado fue un fiasco porque, como debía ser, éste fue visto aquí y se comprobó un bodrio plagado de inexactitudes antiperuanas. Pero, el asunto es que, cuando se quiere dar relieve a cualquier cosa, entonces se hace ¡precisamente! cualquier cosa. ¿Cuál fue la intención, a sabiendas de su probable como rotundo fracaso, del portavoz que comprometió al gobierno peruano? ¿Han evaluado este desmán en Torre Tagle? Esta clase de estupideces, sólo lo son en apariencia, porque a nadie escapa la experiencia de todos los involucrados en este infeliz capítulo del que nadie habla porque hay amigotes cómplices en los medios de comunicación.

La tarea de Otero es, en estos momentos, sumamente delicada. Pero el ojo alerta del Congreso no debe descuidar los dislates de que ha hecho gala ya el señor de marras. Si no es capaz de comprender, por encima de nacimientos fortuitos, simpatías acendradas, familia mayoritariamente allá, cuál es su deber por respeto a los 26 millones de peruanos y a la historia y sus mártires, debe licenciarse ¡en el acto! al personaje y ubicar en la embajada en Santiago a alguien capaz de tener pantalones y una irrebatible defensa del Perú.

Rabanería caviar chilenófila (24-9-2007)

Declaró el canciller Alejandro Foxley que la extradición de Alberto Kenya Fujimori, dictaminada por la Corte Suprema de su país: “fortalece la imagen de Chile como un país que está en la vanguardia de la protección de los derechos humanos en Chile y más allá de Chile". Torre Tagle ha confirmado que Perú votará a favor de la aspiración del país del sur. En inminencia de entrar a un conflicto jurídico por el establecimiento de una delimitación marítima hoy inexistente; agredido Perú por la ilegal presencia del país meridional en el Mar de Grau; constreñido por fuerzas económicas y financieras que pretenden a toda costa el gas de Camisea y Pagoreni para la zona norte de su larga faja costera, la rabanería caviar ha demostrado que su gritería coincidió al 100% con los designios geopolíticos de Chile. ¿Fue gratis?

Imposible olvidar la retahíla de dicterios enderezados a los jueces chilenos y las especulaciones múltiples que se hicieron en el supuesto negado y fáctico que no se hubiera concedido la extradición de Fujimori. Obvio que aspirar a que sus fautores, por un mínimo de decoro, se alejaran del lente público para rumiar su estupidez en la soledad genética de que fueron investidos al nacer, no es más que un buen deseo. Si no fuera por una manada de medios pro domo sua, arrebañado en la fábrica de figuras y figurones, es improbable que ninguno de estos auto-nominados jueces y prohombres, superara el anonimato más mediocre. Pero no es así.

Cierto canal de cable ya soltó la especie que otro socio de José Ugaz, Luis Vargas Valdivia, integre la corte juzgadora de Kenya Fujimori. Para ellos no basta la presencia y el conflicto de intereses que es César San Martín, sino que hay que insistir en el commodity político en que se ha convertido el ex dictador. Al japonés hay que juzgarlo y actuar exhaustivamente las pruebas y si es culpable ¡que se pudra en la cárcel! Pero, si no hay tales, entonces que se actúe de acuerdo a ley y no como brama la grita desaforada y chilenófila de la rabanería caviar.

Precisamente, el 26 de octubre del 2006 y bajo el título La rabanería caviar, sostuve lo siguiente:

Un buen amigo marxista me subraya: ¡los caviares no son izquierda, son logreros y burócratas profesionales, nada más! Un ángulo poco tratado es aquél que debía cuestionar cómo es que los grupos políticos de los cuales nace la deformación angurrienta y caza-dólares que es la rabanería (rojos por fuera y blancos por dentro) caviar, no establecen fronteras claras, no repudian a quienes odian en la vida real y no declaran por causa de qué siguen manteniendo lazos invisibles o visibles de toda índole. ¿Cuestión ideológica? ¿Asunto de principios? ¿Coherencia consecuente? ¡Bah! ¡Cháchara barata para esconder lo que son clarísimas posibilidades de acceder a algún trabajo aunque sea temporal como también de estar “presentes” en la opinión pública!

La rabanería caviar ha capturado diarios y miedos de comunicación. Se comporta como una mafia porque sólo entre ellos se “citan” como autoridades intelectuales que no son. Sin embargo, forman un cogollo farsante que trafica con temas suculentos como los derechos humanos aunque en sus propias ONGs los violan, pagan menos de lo debido, abusan de quienes no son del círculo sagrado e imponen regímenes internos draconianos que hasta los más abusivos patrones envidiarían por su eficacia. Ciertamente, quien no acata: ¡se va a la calle! Los damnificados, ha poco, lanzaron la iniciativa de organizar una sociedad de empleados de ONGs para ¡defender sus derechos pisoteados!

Más aún. Los “escogidos” forman un clan cuasi secreto en todo lo relacionado al manejo de los odiadísimos dólares imperialistas. Claro que los bienes inmuebles, el patrimonio, los viajes frecuentes, los libros recién editados, y las demostraciones de riqueza son moneda común en estos pagos para una minoría oligárquica, blanca y sumamente cerrada. Los cholos trabajan por menos, no viajan, no gozan, sólo reciben lo que queda y a precio de mercado, y si es posible menos, para que tengan algo. Jamás lo admitirían, pero sus propios integrantes o ex socios, están empezando a sacudirse del fiasco que ha realizado una de las mafias más estafadoras de los últimos veinte años.

Entonces, ¿cómo así que las células madres, de donde ha salido el 98% de estos gonfaloneros de la nueva clase o sea la nomenklatura chola, con sentido de casta, exclusiva y excluyente, no denuncian a sus hijos degenerados? Los miedos de comunicación evitan el tema esencial del cuestionamiento que pasa por exigir claras fronteras entre quienes dicen creer en la justicia social que pasa por la defensa irrestricta de los derechos humanos, la soberanía nacional con soberanía popular y la defensa de las causas de los más pobres y los mitómanos que han “conseguido la institucionalización” de sus mentiras.

Un “ejemplo”: pocos meses atrás, el señor Hans Landolt entrevistaba a la señora Sofía Macher ante cámaras. Y se trataban cortésmente pero con el usted por delante. Era obvia la pretensión de mostrar distancia y diferencia. Pero resulta que son marido y mujer. Y ambos son de la rabanería caviar como que nulos productores de algún estudio magno que justifique el aura intelectual que ellos creen que tienen. ¿Cuántos libros ha escrito cada uno? ¿Dónde están sus lecciones de vida y esperanza que no sean panfletos baratos o tallercitos, fórums, volantes, para justificar contablemente los dólares tan odiados que reciben de instituciones foráneas, no pocas de Estados Unidos?

La verdad es que los empresarios traficantes de la pobreza actúan con un perverso sentido clientelista y dan trabajo eventual o fijo, bajo el trueque inmoral que quienes están allí inmersos sólo tienen que oír, ver y callar. El discurso justiciero es para las pobrísimas tribunas que les escuchan. Ni individual ni colectivamente representan a ninguna sociedad, ni civil, ni militar, tan sólo a la rabanería caviar. ¡Jamás ganan ninguna elección en la que el pueblo escoge a sus personeros! Pero a ellos interesa que los gringos idiotas, con agudo síndrome de Estocolmo, regalen sus dólares que aquí intermedian gobernando de facto en la vida de gente que no tiene trabajo y demanda satisfacer obligaciones perentorias. Son parte del sistema de dominación geopolítica e ideológica que emana de la poderosa nación del norte pero el disfraz está barnizado de palabras difíciles y camuflajes pseudo-sociales. Sólo que eso da la chance de ganar pitanzas que ayudan a pagar facturas.

Entonces, hay un hecho sólido que debía primar como pregunta a los buenos amigos sinceros y luchadores que saben bien que nada de lo dicho es falso, toda vez que ellos mismos lo cuentan, abominando en privado de los vectores, en altísimo porcentaje de 98% de idiotas, débiles mentales y mediocres repetidores mecánicos, de frases hechas, palabras resobadas y “análisis” de coyuntura menos que de alcantarillado. ¿Van a seguir permitiendo esta farsa, esta gran estafa política o van a independizarse de la mayestática y proterva impostura?

Y si hay rábanos caviares también hay momios caviares de derecha reaccionaria e igual de caza-dólares. Mañana hablaremos de uno de ellos: el bribón traidorzuelo Fabián Novak Talavera, vendepatria que ocupa el viceministerio de Defensa.

¿Se espera algo de los apristas? ¡Poco o nada! Desconcertados o desconectados de la realidad, sólo parecieran interesados en formar parte del aparato estatal como si éste tuviera la posibilidad de llenar todas las expectivas laborales y como si fuera ésta la única tarea social de un movimiento con 80 años de existencia. Los “ideólogos” carecen de ideas o iniciativas de cualquier orden; las claudicaciones están a la orden del día y la actuación de su primer ministro, el señor del Castillo, representa, sin duda posible, en la demostración más triste de cómo ser funcional, sin principios ni doctrina, representa el endiosamiento que los miedos de comunicación, dominados en no poco por la rabanería caviar, regalan y es buena propaganda. No extraña esto último, del Castillo nunca ha leído a Haya de la Torre y si lo hizo, no hubo quién le tradujera la savia riquísima de conceptos escritos por el fundador de esa agrupación política.

Es a las fuerzas marxistas a las que hay que exigir una definición principista y muy sincera, no acomodaticia, adventicia y profundamente oportunista. ¿O no?

¿Rebuzna (también) canciller García Belaunde? (29-10-2007)

Según versión de la agencia oficial Andina, el canciller José García Belaunde dijo lo siguiente: “"Perú no será obstáculo, siempre y cuando se respeten los derechos que el Perú tiene ahí (....) Hay unas servidumbres en que Perú tiene derecho", señaló en una entrevista publicada en el diario La Tercera.......... Si la solución apunta a entregar soberanía de territorio sobre Arica, en ese caso Perú debe ser consultado", agregó Belaunde. (sic)”.

En setiembre pasado y sobre la misma barbaridad pronunciada irresponsablemente por un sujeto que se hace pasar como lumbrera en temas de límites, escribí en El burro especialista:

“No ha pasado mucho tiempo desde que el marino Jorge Brousset tildó de “saludable” la “consulta” chilena al Perú para una hipotética salida al mar de Bolivia por el norte de Arica. La notable sabiduría del especialista de marras tumbó de un sólo rebuzno el artículo 1 del Protocolo Complementario del Tratado de Lima del 3 de junio de 1929 que dice así: “Los Gobiernos del Perú y de Chile no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad con el Tratado de esta misma fecha quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán sin ese requisito, construir, a través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales”.

Lo dicho, aparentemente, sin corrección oficial de ninguna especie hasta el momento por Perú, por el canciller José García Belaunde peca no sólo de inexacto, violador de un tratado internacional, el de Lima del 3 de junio de 1929, sino que da idea de cuan peligrosa es la ignorancia criminal de que están investidos quienes dicen que defenderán al Perú, su política externa y su invariable apego al cumplimiento de los convenios internacionales. Sostener, como lo habría hecho el titular de Relaciones Exteriores, que hay lugar, en cualquier entendimiento bilateral entre Chile y Bolivia en cuanto a Arica se refiere, a una consulta con Perú, es simplemente ¡traición!

Chile y Bolivia pueden conversar, pactar, dirimir, simpatizar, cuanto mejor les convenga. Es un tema bilateral, válido y saludable. Cuando se refiere cualquier tema a Arica entonces Chile tendrá que ponerse de acuerdo, también de modo bilateral, cerrada y estrictamente entre Perú y este país para ¡cualquier cosa! Al margen, absoluta y categóricamente de los acuerdos a que arribe con otra potencia, Chile. ¡Ese es un tema ajeno, pero sobre Arica tendrán que celebrarse acuerdos previos! Ni Perú impone a Chile como Chile al Perú ¡absolutamente nada! Sin tercerías o intromisiones que el Tratado no prevé porque se circunscribe ¡clara y terminantemente a los dos países, Perú y Chile!

Para la multitud de comediantes aficionados a la geopolítica que confunden bisectriz con línea equidistante; que piden en restaurantes platos de límites con papa frita; o que no entienden la clarísima semántica enunciativa de previo acuerdo y consulta, su diferencia y significados absolutamente privativos, lo que habría dicho el canciller García Belaunde no reviste mayor significado. Es obvio que la ignorancia no distingue porque sus nulas luces impiden dar sino pasos de ciego. Y ocurre que la orfandad de fanales es una de las premisas fundamentales para volver a caminar avenidas de fracasos vergonzantes y también para transitar tortuosas y fétidas acequias de traiciones a la patria.

No cabe minimizar sino aclarar lo dicho a La Tercera de Chile. ¡Precisamente, la concesión gratuita, la claudicación aleve de la soberanía nacional también se verifica en esta clase de expresiones frívolas, inexactas y absolutamente contrarias a los sagrados intereses del Perú! ¿Asistiremos, en las próximas horas al desmentido tajante del canciller y la aclaración del embajador Otero en Chile? Y si no es así ¿para qué les paga el Perú? Puede ser incómodo, sin embargo hay que preguntar con severidad ¿rebuzna (también) canciller García Belaunde?

¡Así se fabrica la amnesia colectiva! (27-11-2007)

En primer lugar: ¡Un vibrante homenaje a los heroicos soldados peruanos que un día como hoy en 1879, dieron a la nación, una página de victoria y valentía en Tarapacá! Importa poco el despreciable y culposo olvido en que entidades oficiales de todo tipo, incluidas las privadas, partidos, asociaciones, universidades, colegios, etc, quisieran sumir a un hecho, de los pocos, que en aquella guerra de invasión ganaron gloria y perennidad para Perú.

Ni un canal de televisión, radio o diarios (con alguna notable excepción por confirmar), recuerda la batalla de Tarapacá porque es un “hecho del pasado”. ¡Cómo si evocar temas de enorme importancia, por escasos y favorables al Perú, constituyera un crimen! Conviene la pregunta: ¿es esto una casualidad? ¿o ha vuelto a funcionar la fábrica que inocula aviesa y mañosamente la amnesia colectiva en millones de peruanos? Me atrevo a afirmar, denunciando, que: ¡así se cocina la amnesia colectiva!

¿Cómo no van a ignorar qué ocurrió los peruanos, en su pasado trágico o histórico si, quienes debían recordarlo o rememorarlo, simplemente se ponen de acuerdo, en la tácita cobardía de sus miserables existencias, para no mencionar el hecho? ¿Fue Tarapacá algo olvidable, desdeñable? ¡De ninguna manera, fue una solitaria excepción a la larga cadena de fracasos a que nos condujo una oligarquía inepta, cobarde, profundamente adocenada y pusilánime que en 1879 (tampoco había sabido responder en 1836) envió a una guerra con pronóstico de fracaso anunciado, a miles de hombres y mujeres que protagonizaron el sacrificio de luchar por la patria! ¿En nombre de qué modernización o globalización debe echarse al tacho semejante fecha como la de hoy?

Los retrasados mentales que están en Defensa o Interior sólo reaccionan cuando el terrorismo asesina policías, captura comisarías o se apodera de explosivos. Su reacción inmediata, orgánica, insuficiente, sólo pasa por pedir más recursos que el contribuyente tiene que sufragar para que se paguen más consultorías, más sueldos a enemigos del Perú infiltrados a muy alto nivel y con la hipócrita tesis que se pelea por los derechos humanos. ¿Qué derechos humanos son los de aquellos que mueren en la refriega y sólo reciben menciones honrosas, discursos estúpidos y ascensos póstumos? Por eso es que hasta el Establo se mostró renuente a autorizar los recursos solicitados en la convicción que estas dependencias se han manejado con una mediocridad digna de la taifa de obnubilados que las dirigen. Y, por cierto, en estos lugares, a nadie se le ha ocurrido recordar la batalla de Tarapacá.

La historia no consiste en borrar o maquillar los hechos del ayer. ¡De ninguna manera! Años atrás, el hoy ministro de Defensa, Allan Wagner, firmó en 1985 un acta con su par chileno de Relaciones Exteriores de esa época, Jaime del Valle Alliende, por la que hacían votos por una historia común o una re-escritura de lo acontecido entre Perú y Chile. ¿Cumple sus votos Wagner hoy, olvidando Tarapacá?

Pueblo que olvida sus yerros y se permite el desprecio de la historia, transita, inevitablemente, por los caminos de sus más desgraciados errores. ¿Están concientes los líderes que por alguna casualidad, ocupan hoy puestos de mando, de lo que acontece cuando le borran de la memoria lo ocurrido en el ayer porque se impulsa, fabrica, cocina y adereza la amnesia colectiva, una vez más?

Frente a la desverguenza protagonizada hoy, en su inmensa mayoría, por los medios de comunicación y por quienes debían portarse a la altura de las circunstancias, recordando y homenajeando a los que lucharon por la patria en Tarapacá, debemos subrayar que siempre existirán voces protestantes, de repente minoritarias o ailadas, pero enérgicas e indubitables a la hora de clamar por los justos fueros irrenunciables de verguenza y heroismo de que dieron demostración esos valientes en 1879. ¡Herejías de hoy, credo de mañana!