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Fue el ocho de diciembre de 1972 que cuatro naciones caribeñas, Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad Tobago, fundadoras de la Comunidad del Caribe, CARICOM, decidieron, en total prueba de independencia, establecer relaciones diplomáticas con la mayor de las Antillas, sometida entonces como hoy a los esfuerzos de aislamiento regional por Washington.

Ninguna presión del obcecado vecino del Norte pudo frenar esa voluntad que los cubanos nunca han dejado de valorar y de honrar.

Desde entonces se iniciaría una fuerte relación materializada en el apoyo irrestricto brindado por los estados miembros de la CARICOM a Cuba en la Asamblea General de la ONU y en otros foros internacionales.

El Caribe siempre ha dejado bien claro su rechazo al bloqueo económico norteamericano a la mayor de las Antillas, así como a toda manifestación hostil y genocida de Estados Unidos contra el pueblo cubano.

Mientras, La Habana ha puesto a disposición de esas naciones su experiencia y recursos en esferas de la salud, educación y el deporte. Más de tres mil jóvenes caribeños estudian medicina, ingeniería y otras especialidades en territorio cubano, al tiempo que especialistas de la Isla prestan su asistencia en ramas económicas y sociales en países de ese bloque regional.

Un aporte cubano muy reconocido se refiere a la lucha contra el SIDA, un flagelo particularmente activo en la zona caribeña. Además, La Habana colabora en aspectos claves como el turismo sustentable, el desarrollo del transporte y las comunicaciones intra regionales y la preservación del ecosistema común.

Pasan de 37 mil los caribeños beneficiados, además, de la Operación Milagro, iniciativa impulsada por Cuba y Venezuela para intervenir quirúrgicamente a personas con problemas oftalmológicos y de escasos recursos económicos.

No menos trascendente ha sido la contribución cubana para el afianzamiento de los vínculos del Caribe insular con Estados de América Latina. Y aunque muy cercanos en la geografía, lo cierto es que los antecedentes coloniales de ambos segmentos del hemisferio crearon una suerte de separación artificial prolongada por decenios.

La creciente presencia de dignatarios del CARICOM en importantes eventos políticos regionales, su incorporación a proyectos energéticos solidarios como Petrocaribe, y las puertas siempre abiertas para su activa presencia en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), forman parte también de este esfuerzo integrador del que Cuba ha sido un fuerte exponente.

De manera que 36 años después del inicio de vínculos formales entre el CARICOM y la Isla, puede hablarse con justicia de ejercicio pleno de una hermandad cada vez más acendrada y beneficiosa.

Agencia Cubana de Noticias