Qué ha ocurrido en años recientes?

El 14 de julio de 1983, un incendio fulminante consumió la librería Prensa Católica ubicada en la plaza de San Francisco, el flagelo se inició por un petardo arrojado en un festival de juegos pirotécnicos organizado por la Alianza Francesa, con ocasión de la fecha histórica de la república de Francia.

En 1996 se incendió el hermoso templo de la Compañía de Jesús, que es una de las joyas de la arquitectura religiosa de la Colonia y depositaria de magníficas obras pictóricas y escultóricas de la Escuela Quiteña.

Es historia reciente la destrucción del Teatro Bolívar por un voraz incendio que se iniciara en un restaurante contiguo al elegante teatro de la calle Espejo. Una inspección del Cuerpo de Bomberos advirtió sobre el peligro que representaba mantener un tablero de control eléctrico en la misma área de los cilindros de gas que alimentaban la cocina del restaurante. Un incendio anunciado que consumió en pocos minutos el hermoso teatro que fue orgullo de la ciudad.

Como estos, muchos otros incendios han ocurrido por causas similares que pudieron prevenirse. La frecuencia con la que ocurren incendios, particularmente en el centro histórico de Quito, pone en evidencia la poca o ninguna previsión frente a la amenaza del fuego en edificios públicos, iglesias y conventos, casas antiguas convertidas ahora en almacenes, restaurantes, bodegas, depósitos de material inflamable, depósitos de cilindros de gas para uso doméstico que son verdaderas “bombas de tiempo”. El trabajo realizado por el Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural y la recuperación del Centro Histórico de Quito por el Municipio Metropolitano son en verdad encomiables, pero deberían complementarse con un plan de ordenamiento y uso de los bienes patrimoniales de la ciudad, no para convertir al centro histórico en un gran museo, sino en un patrimonio viviente y bien conservado de la ciudad, en cuya tarea tienen igual responsabilidad el gobierno central, el municipio y la ciudadanía de Quito.

La gestión municipal del Centro Histórico debería incluir la normatividad y el control para reducir las situaciones críticas, que son entre otras: los sistemas eléctricos en las edificaciones públicas y privadas, salones y restaurantes, los sistemas de provisión de gas, que por su deficiente instalación y mal estado de funcionamiento son la causa principal de los incendios en la ciudad; pero además por el uso inadecuado de las edificaciones y otros bienes públicos. Los eventos masivos en la plaza mayor de la Capital, la tradicional Plaza Grande, o en otras plazas de alto valor histórico, producen múltiples afectaciones a los bienes patrimoniales.

Es oportuno destacar que el patrimonio cultural de la Capital no surgió por generación espontánea. Es obra colectiva de miles y miles de obreros, artesanos, artistas… que trabajaron durante siglos para levantar la ciudad de Quito: ahora patrimonio del Ecuador y Patrimonio Cultural de la Humanidad. Pero además el patrimonio cultural no debería ser visto solamente como un conjunto de magníficas edificaciones restauradas de los efectos del paso del tiempo, sino como la cuna del patrimonio espiritual: conocimientos y usos tradicionales de los bienes de la naturaleza, ciencia y tecnologías propias, expresiones artísticas y artesanales, prácticas sociales, festividades populares, hechos históricos, que constituyen nuestro ser nacional ecuatoriano que debemos fortalecerlo.