Teatro Abierto fue un movimiento de artistas teatrales de Buenos Aires que surgió en 1981 bajo el régimen militar y desapareció en 1985. Se inauguró en julio de 1981 en el Teatro del Picadero, y desde la primera función provocó una convocatoria de público inusual para aquella época de represión.

Las funciones se realizaban en un horario insólito, a las 6 de la tarde, y el precio de la entrada equivalía a la mitad del costo de una localidad de cine y se exhibieron obras de Aída Bortnik, Tito Cossa, Griselda Gambaro, Carlos Gorostiza, Eduardo Pavlovsky y Osvaldo Dragún, entre otros dramaturgos.

El martes 28 de julio de 1981, a las18.00 hs., el actor Jorge Rivera López, presidente de la Asociación Argentina de Actores por aquel entonces, inauguró Teatro Abierto con la lectura de este texto escrito por el dramaturgo Carlos Somigliana.

Porque queremos demostrar la existencia y vitalidad del teatro argentino tantas veces negada;

porque siendo el teatro un fenómeno cultural eminentemente social y comunitario, intentamos mediante la alta calidad de los espectáculos y el bajo precio de las localidades, recuperar a un público masivo;

porque sentimos que todos juntos somos más que la suma de cada uno de nosotros;

porque pretendemos ejercitar en forma adulta y responsable nuestro derecho a la libertad de opinión;

porque necesitamos encontrar nuevas formas de expresión que nos liberen de esquemas chatamente mercantilistas;

porque anhelamos que nuestra fraternal solidaridad sea más importante que nuestras individualidades competitivas;

porque amamos dolorosamente a nuestro país y éste es el único homenaje que

sabemos hacerle;

porque, por encima de todas las razones nos sentimos felices de estar juntos."

Este espacio cultural sufrió un atentado con bombas incendiarias que destruyeron por completo la sala, durante el gobierno de facto de Viola.

Teatro Abierto pudo continuar en el Teatro Tabarís, la más comercial de todas las salas de la calle Corrientes y con el doble de capacidad que el Teatro del Picadero. El ciclo se desarrolló a teatro lleno y con un entusiasmo del público que que iba más alla del fenomeno teatral. Fue así que se convirtió en hito, en señal de referencia.

Lázaro Droznes alquiló la sala en 1986 e instaló allí un estudio de televisión. Adquirió el Picadero, en 1991, y en julio de 2001, la sala reabrió bajo la dirección artística de Hugo Midón. Pero esa gestión fue un fracaso y la sala cerró al poco tiempo.

Un día cualquiera algún porteño nada distraido vió el cartel de demolición y avisó al grupo "Basta de demoler", quien se presentoa la justicia.

"Se ordena al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que adopte las medidas necesarias para suspender o, en su caso, impedir las tareas de demolición del inmueble sito en Pasaje Enrique Santos Discépolo 1847", fija el fallo judicial.

El edificio data de 1926, era antaño una fábrica de bujías.

(*) Nota publicada en el portal Buenos Aires sos.

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