KAMI

¡Oh, Kami! Ya todo pasó… en tu ira fugaz fúnebres marchas, deshojaron capullos, cubriendo los campos, de inocente blancura.

¡Oh, Kami! Ya todo pasó… ¡Oh, duro y humilde cerezo! Hoy, renovados capullos, solos se abren, y van por confines, en contrito silencio.

¡Oh, Kami! Ya todo pasó… En silencio escuchas, los cantos triunfales, aunque la tristeza, a veces te invada, que sólo en ti admiren, el níveo esplendor.

¡Oh, Kami! Ya todo pasó… Así lo hiciste, con tanta humildad, como la nieve, copito a copito, cubriendo montañas, que en silencio engendran, bramantes cascadas.

¡Oh, Kami! Ya todo pasó… Quién soy en pedirte, que calmes tu ira, ni cambies de pronto, el blanco nupcial. Por más renovados, capullos que sean siempre en primavera, radiará en fulgores, su eterna blancura.

Sadahiro Ywanaga