Leo, en la muy conceptuosa y estratégica entrevista que publica hoy La Razón, al embajador Félix C. Calderón, palabras sensatas, muy reflexivas. Preguntado: “Si todos somos la patria, ¿qué debiera o cómo debiera entenderse el papel del periodismo en la forja de una dinámica informativa de gran formato y con espíritu ganador para los próximos años y qué necesitaría hacerse?”. Y responde:

“El periodismo nacional juega un papel clave en la promoción de la razón de Estado, pero esto implica, antes que nada, un conocimiento profesional del tema y un sentido iluminado de la oportunidad. Debe descartarse el sensacionalismo efímero en tanto pueda traducirse en hacer una primera plana a expensas del interés nacional. Yo siempre he creído que la condición de ciudadano está por encima de la condición de periodista y es esta primacía patriótica la que debería guiar a todo periodista con un sentido agudo de la responsabilidad. Más que “espíritu ganador”, yo diría espíritu patriota que coadyuve a contaminar benignamente a todos los peruanos de una voluntad acerada para hacer del Perú un país mejor y el mejor. Pensar en grande es la receta infalible, como alguien dijo, para que nuestros hechos crezcan.

Y antes de parafrasear el rico conjunto de sentencias que emite el embajador Calderón, debemos felicitarnos que por vez primera, de modo coherente, sabio y sólido, un funcionario enterado, muy dentro del tema, ponga, como hemos hecho en esta humilde trinchera, de relieve al periodismo que necesita ¡urgentemente! despertar del marasmo habitual en que vive, para trocar en parte de las huestes victoriosas, firmes y patrióticas que se necesitan para construir un Perú libre, justo y culto.

El periodismo es también pedagogía ágil al servicio del pueblo y de su instrucción política, cultural, ideológica e histórica. ¡Qué mejor que repetir, a modo de catecismo, las oraciones pronunciadas por el diplomático!

- El periodismo nacional juega un papel clave en la promoción de la razón de Estado, pero esto implica, antes que nada, un conocimiento profesional del tema y un sentido iluminado de la oportunidad.

- Debe descartarse el sensacionalismo efímero en tanto pueda traducirse en hacer una primera plana a expensas del interés nacional.

- Yo siempre he creído que la condición de ciudadano está por encima de la condición de periodista y es esta primacía patriótica la que debería guiar a todo periodista con un sentido agudo de la responsabilidad.

- Más que “espíritu ganador”, yo diría espíritu patriota que coadyuve a contaminar benignamente a todos los peruanos de una voluntad acerada para hacer del Perú un país mejor y el mejor.

- Pensar en grande es la receta infalible, como alguien dijo, para que nuestros hechos crezcan.

La dinámica envolvente de patriotismo empieza a juntar segmentos, voluntades, talentos e inteligencias. Dedúcese, con inequívoca claridad, que la solidez nacional estriba en una disciplinada actitud cuanto que aguerrida por justa y acorde vocación con el tradicional apego peruano a los tratados internacionales.

El clarín anunciador de esta forja indisoluble, acaba de dar su señal de alerta. Tócanos oír, interpretar su convocatoria y lograr los triunfos que la patria demanda.

Amén.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net hcmujica.blogspot.com Skype: hmujica

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