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En Estados Unidos la mentira, tanto en politica nacional como exterior toma proporciones descomunales, hasta el punto de que la democracia norteamericana sea una, donde el índice de votación en las elecciones es una de las más bajas del mundo precisamente por la falta de credibilidad que tienen sus políticos y sus gobernantes.

Prueba al canto. Un estudio que acaban de realizar dos organizaciones independientes y no lucrativas de periodismo señalan que el Presidente Bush y los funcionarios de su administración han emitido cientos de declaraciones inciertas sobre Seguridad Nacional y sobre supuestas amenazas de Iraq a partir de los actos terroristas perpetrados en New York en septiembre del año 2001.

El estudio concluye diciendo que esas declaraciones mentirosas de la administración del Presidente George Bush formaron parte de una orquestada campaña llevada a cabo con gran efectividad para galvanizar un estado de opinión pública que le permitirá al gobierno desarrollar sus políticas sin oposición del pueblo norteamericano.

El estudio sobre las reiteradas mentiras de gobierno de Bush sobre la guerra de Iraq aparece desde ayer martes en un sitio de la internet del Centro para una Integridad Pública en coordinación con el Fundo para un Periodismo Independiente.

Según este estudio se produjeron 935 declaraciones falsas en el transcurso de dos años que incluyen discursos presidenciales, declaraciones a la prensa por parte de funcionarios de la administración, entre ellas 532 ocasiones en que se afirmó que Iraq tenía en su poder las llamadas armas de destrucción masiva que nunca existieron, así como falsas alegaciones de que existía una conexión entre los terroristas de l Qaeda y el gobierno iraquí de Saddam Hussein.

En breve sintesis, que el gobierno de Bush llevó a Estados Unidos y sus países aliados a una guerra en Iraq basados en una campaña de afirmaciones mentirosas que han costado miles de bajas al ejercito de los Estados Unidos y sus aliados sin contar con los cientos de miles de muertos iraquíes, militares y civiles que han perecido en esa guerra sin sentido.

De acuerdo con lo que dice el estudio sobre las falsedades del gobierno norteamericano sobre la guerra de Iraq, Bush encabeza la lista de los mentirosos con 231 acusaciones falsas sobre las armas de destrucción masivas y 28 sobre la alianza de Iraq con Al Qaeda. Le sigue el ex secretario de estado Collin Powell con 244 declaraciones falsas sobre las armas de destrucción masiva y 28 sobre el vínculo de Saddam Hussein con Osaba Ben Ladeen.

Es como para morirse de espanto. La mejor y más efectiva arma que tuvo la Casa Blanca para llevar al pueblo norteamericano a la insensata guerra de Iraq fue la mentira. Y la mentira sigue en pie, disfrazada ahora de otra manera pero seguirá la mentira, como seguirá la guerra en Iraq.

Les habló para Réplica de Radio-Miami, Max Lesnik.