¿Se ha dado cuenta, amigo lector, cómo, cuando se habla del juicio por delimitación marítima en La Haya, el mal periodismo, desinformado, frívolo, desnudo de cualquier cultura patriótica, como impulsado por un resorte, “pregunta, inquiere o demanda” aclaraciones a una patota de avispones que merodean a la caza de un puestito, titular o figuración mediática? ¿cuál, la ciencia de los avispones? Aunque usted no lo crea, aparte de ser “internacionalistas, estrategas, cientistas, politólogos, especialistas” y demás “istas” reales o por inventarse, forman parte del sarro deleznable de las sociedades.

Hay algo en común, además, que distingue a estos ilustres, con rarísimas excepciones, mediocres: ayer nomás eran fanáticos acérrimos de la adhesión del Perú a la Convención del Mar. Y hasta, gastando millones de soles, unos tres años atrás, una cancillería pasó propaganda con pescaditos muy inteligentes para convencer al pueblo peruano que esta militancia nos “daba más fuerza a nuestras justas peticiones”. ¿Será verdad tanta belleza?

No parece. La demanda peruana ante la CIJ se ha hecho sin estar adheridos a la Convención del Mar, invocando el derecho internacional que para efectos delimitatorios tiene igual o mejor eficacia. Sin embargo, rebuznarán los susodichos, hay referencias a ésta. Muy bien ¡porque coinciden con el jus foederis! Precisamente, la mejor demostración del timo que era considerar como prerrequisito la adhesión a la Convemar ¡es el caso en La Haya!

Basta que en Chile o aquí o en Ecuador, se produzca alguna incidencia sobre el caso recientemente planteado para que directores, jefes de redacción o editores, casi siempre perdidos en el más excelso y aborrecible sentido de la palabra, ordenen cuestionarios y “aclaraciones” a cargo de resobados, envejecidos, trillados “internacionalistas, estrategas, cientistas, politólogos, especialistas” que son tan oscuros que hasta se creen lo que dicen con voz engolada y rostros de científicos que anuncian la llegada del sexto jinete del Apocalipsis. ¡Qué disparate! Si se parte de la inequívoca premisa que el juicio durará 6 ó 7 años y que aún no entramos ¡siquiera! a la etapa de memorias y contramemorias, alegatos y discusiones ¿por qué tanto brinco si el suelo está parejo?

Nótese el peso que los desavisados periodistas otorgan a las pataletas y arrebatos chileno-ecuatorianos. Si supieran de historia, algo siquiera, tomarían nota que éste es un asunto recurrente, tradicional, típico, alimentado desde el sur hacia el norte para que los septentrionales hagan de las suyas a su modo y estilo. En lugar de reivindicar los pasajes históricos que ilustran el tradicional irrespeto sureño al Tratado y Protocolo Complementario del 3 de junio de 1929, nuestra abisal prensa, dedícase a la pirueta desdorosa e intrascendente.

Un ejemplo de singular importancia, a modo tan solo de demostración. Uno que otro de los avispones suele pronunciar en su aventurerismo ignorante la palabra bisectriz, a la cual reputan capital formato. Puede tenerla en alguna otra circunstancia específica. ¿Ha leído en la demanda, amable amigo, ese término? ¡No existe! Hay que conceder que el equipo jurídico peruano tiene que poseer razones poderosas para, en cambio, subrayar el concepto equidistancia.

Los avispones envilecen el debate y la ilustración sobre la demanda peruana en La Haya. En lugar de mal preguntar a cocodrilos hambrientos de vivir del Estado en cualquier puestito, la prensa debiera reflexionar muy bien sobre sus obligaciones en la hora presente. Días atrás El Comercio, diario de la antipatria, presentó el “testimonio” de Burro Especialista, uno de los traidores de Arica en 1999 y que confunde “acuerdo previo” con “consulta” en detrimento de la posición jurídica del Perú y ¿así cree que cumple con el país?

En lugar de tanta estulticia, propongo con la ayuda directriz de Defensa y Relaciones Exteriores, que los medios logren la retractación de esos bribones que han escrito en libros contra la posición oficial del Perú. Uno de ellos, el traidorzuelo despreciable Fabián Novak Talavera. No puede, bajo ningún punto de vista, dar Perú u ofrecer flancos fáciles para que sus enemigos exploten estas traiciones. Además, los proditores tienen un lugar de preferencia, VIP, en los calabozos.

El cuerpo social tiene que aprender a pulverizar a las figuras y figurones que, como los avispones, merodean la noticia para ensuciarla y mancharla con su ignorancia y criterios cretinos. Y esta tarea es indispensable en los tiempos que vienen. La patria así lo demanda.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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