Los grandes medios de comunicación se han esforzado por mostrar una Marina dividida a partir de la declaratoria de emergencia del sector petrolero desde noviembre del año pasado, declaratoria con la cual la fuerza naval entró a administrar Petroecuador. Un conflicto por ascensos agudizó la crisis. ¿Qué intereses están detrás de este conflicto?

Primero, hay que aclarar que parte del sabotaje que la derecha ecuatoriana lleva a cabo en contra de la revolución ciudadana se manifiesta en una brutal ola especulativa, elevación de precios de productos de primera necesidad, una gran campaña mediática para desacreditar al régimen y también un componente petrolero.

Homero Arellano, ex comandante de la Marina, denunció que “fuerzas oscuras” relacionadas con el PSC están saboteando el proceso de cambio, de una administración soberana y honesta de los recursos petroleros.

¿Quiénes son estas fuerzas oscuras? Arellano ha ofrecido dar nombres, mientras la Fiscalía ha iniciado un proceso de investigación. Pero está claro que son las mafias enquistadas en el sector petrolero. Mafias que durante muchos años se han beneficiado con millonarias sumas en contratos arreglados, compra de repuestos, almacenamiento de gas, etc. Mafias que se oponen a la construcción de un centro de almacenaje de gas en tierra, que ahorraría USD 60 000 diarios al país. Mafias relacionadas con empresas transnacionales que prestan estos servicios. Mafias que tienen a la cabeza al PSC y deben ser eliminadas.

¿Por qué se entregó a la Marina la administración de Petroecuador?

Porque la Marina tiene la obligación de cuidar de los puntos estratégicos del país, en este caso, el petrolero. Además, no solo para garantizar una administración más honesta, sino porque está en capacidad de trabajar produciendo un ahorro enorme para el país, ya no para las transnacionales.

Este es el negocio que se ha visto afectado por una administración con perspectiva soberana, razón por la cual se realiza una campaña para hacerla ver como ineficiente y dividida a la Marina. Sin embargo, a fin de optimizar el trabajo en Petroecuador, a la administración naval se le debe fijar un plazo y armar un equipo de profesionales especializados en el sector petrolero que continúen con la misma visión de administrar nuestros recursos de forma nacionalista, honesta y soberana.

¿Y... los ascensos?

Recordemos que con el ascenso del oficial Johnny Estupiñán a Vicealmirante, algunos marinos se mostraron en desacuerdo, entre ellos el Vicealmirante Yépez. Fue entonces cuando los grandes medios de comunicación hablaron de indisciplina, deslealtad, subversión. Sebastián Mantilla, editor de Diario El Comercio, afirmó que “la fractura”, “la división” fue generada por “injerencia” del Gobierno. Los medios montaron todo un escándalo a pretexto de argumentar que la Marina debía salir de la administración de Petroecuador, cuando la realidad respecto a los ascensos es otra.

En la institución militar, en las fuerzas terrestre, naval y aérea, existen situaciones subjetivas y criterios subjetivos (en base a calificación de ‘méritos’) en relación a los ascensos de los miembros de las FF.AA. Estas circunstancias se presentan en todos los grados, tanto en nivel de tropa como de oficiales. Este fenómeno es mayor en los ascensos de Coronel y sus equivalentes en sus otras fuerzas, al grado inmediato superior de General de Brigada y su equivalente en las otras fuerzas, o sea, al paso de la carrera profesional militar de Oficiales Superiores a Oficiales Generales.

La calificación para el ascenso del grado de coronel y sus equivalentes en todas sus fuerzas, existiendo normas constitucionales, leyes y reglamentos militares que norman a las Fuerzas Armadas, se interpretan de acuerdo al criterio de los miembros de cada fuerza; es aquí cuando se producen los desacuerdos, los reclamos, que normalmente no son tema de escándalo mediático, pero tal es la relación entre las mafias y el poder económico mediático que, cuando aparece como necesidad desprestigiar a la Marina como administrador de Petroecuador, se convierte el tema parte de sus agendas.

Y tan normales son los reclamos sobre ascensos, que en este momento se están tramitando algunos en el Ministerio de Defensa. E incluso la ley prevé estos casos cuando dice que ‘el oficial no calificado puede reclamar ante el Consejo de Oficiales Superiores; de no recibir respuesta satisfactoria puede acudir a otro consejo superior denominado Consejo Supremo de las FF.AA. y por último, en caso de no ser aceptada su petición, pueden recurrir a la última instancia que es la autoridad política administrativa de las FF.AA.’ Lo que sucedió, entonces, fue una exageración intencionada por parte de los medios de desacreditar a la fuerza naval.

Finalmente, con la posesión del contralmirante Livio Espinoza como nuevo comandante de la Marina y la nueva cúpula de la Fuerza Naval, el Gobierno espera iniciar una nueva página, “dejar atrás los hechos ocurridos y seguir adelante” según Espinoza.