La revolución social liberó a Eisenstein Bajo la dirección del Partido Bolchevique, el 25 de octubre de 1917 (según el viejo calendario ruso), conquistan el poder los trabajadores y los pueblos, derrocan al gobierno provisional de Kerenski y proclaman la construcción de la Dictadura del Proletariado en Rusia. Los enemigos del naciente poder de la clase obrera utilizaron distintos medios para subvertir la revolución, escondieron los alimentos e inclusive impulsaron acciones armadas como la guerra civil.

La revolución liberó a las clases oprimidas y a las nacionalidades que existían en Rusia; al eliminar la propiedad privada sobre los medios de producción, las personas lograron decidir su futuro y el de su Patria, se potencializaron las mejores cualidades de los seres humanos y se pusieron al servicio del desarrollo material y cultural de los pueblos. Como lo señaló Serguéi Eisenstein, “la revolución me dio lo más valioso en la vida: me convirtió en un artista. De no haber sido por ella, nunca habría roto la tradición, transmitida de padre a hijo, de ser ingeniero. La revolución me introdujo en el arte, y el arte, a su vez, me llevó a la revolución…”.

Eisenstein, influenciado por las ideas emancipadoras, se enroló en el Ejército Rojo como ingeniero, a principios de la Guerra Civil, y viajó a construir puentes en el río Neva y fortificaciones alrededor de Petrogrado.

Mientras cumplía las tareas de defender la patria, se contactó con la Casa de la Cultura de Velikie Lukie, provincia en la que existía una buena organización teatral liderada por Konstantín Yeliséiv; en esta institución se presentaron varias obras cortas de teatro dirigidas por el joven Serguéi; estos fueron sus primeros pasos para su posterior carrera como director.

En octubre de 1920 deja el instituto de Ingeniería Civil y se dedica por completo a la actividad artística, con los anhelos de impulsar el arte revolucionario y luchar en contra del teatro del pasado; se vincula así con los nuevos movimientos artísticos que surgían influenciados por la revolución de octubre. En enero de 1921 es contratado por el teatro Proletkult (cultura proletaria), que fue creado en la revolución de febrero de 1917 y alcanzó un importante desarrollo después de la Guerra Civil.

Por sus altos conocimientos en el arte y su destacado rol de liderazgo, Eisenstein es nombrado director artístico del Teatro Itinerante del Proletkult, al que se le denominó Pere Tru (los actores ambulantes). La primera función que se presentó en el Teatro Itinerante fue ’Hasta el más sabio se equivoca’, de Alexander Ostrovski; de esta obra se recogió la trama original y se la adaptó a las necesidades y condiciones de la sociedad rusa.

El trabajo que desarrollaron ’los actores ambulantes’ tenía la misión de exponer lo más importante del pensamiento humano, destruir las viejas instituciones del teatro y sustituirlas por un espacio que exhiba los logros realizados en este ámbito. Colocaron las obras teatrales al servicio de las masas e incorporaron a los sectores populares en la participación artística. ’Los actores ambulantes’ tenían la misión de convertir al arte en una herramienta de educación ideológica y política para el pueblo.

La última producción teatral de Serguéi Eisenstein, antes de encaminarse a la labor cinematográfica, fue la ’Mascara de Gas’, que tuvo como escenario la fábrica de gas de Moscú , en marzo de 1924. Para esta obra, “el público se sentaba en unos bancos de madera colocados en fila en la fábrica mientras las máquinas seguían funcionando. Los actores no llevaban maquillaje y la última escena estaba programada para que coincidieran con los obreros del turno de la noche, que relevaban a los actores y se ponían a encender sus fuegos.” (Ronald Bergan, Serguéin Eisenstein una vida en conflicto, Alba Editorial, España,1997, pág. 106).