La ministra de Transportes, Verónica Zavala ha dicho, refiriéndose a los 51 cambios pedidos por Lima Airport Partners, LAP, concesionaria del Aeropuerto Jorge Chávez que: “Los cambios que propone el concesionario (LAP) no son esencialmente interesantes y tampoco es que estén planteando un cambio radical al contrato. Creo que es un concesionario bastante serio que ha puesto todas sus propuestas sobre un papel, pero no son 51 cambios que alteren la estructura del contrato”. ¿Cuáles son los cambios y por causa de qué la ministra, en realidad se comporta como abogado de una firma no tan seria como ella sostiene?

Por ejemplo, el ex ministro que no era cuando visaba documentos de la concesión del Jorge Chávez, años atrás, Luis Enrique Ortega Navarrete y que firmó retroactivamente documentos para decir que fueron legales y no cuando en realidad fue ministro de Transportes del gobierno de Alberto Fujimori y el siempre funcionario de Lima Airport Partners, Gustavo Enrique Morales Valentín, empresa sin sustento jurídico cuando firma el contrato de concesión, emplearon la figura de colusión en agravio del Estado. Así lo dice el expediente 2008-0075-0-0701-PE-9 en que se sigue causa penal a ambos ciudadanos por el delito de falsificación de documentos.

¿Dentro de los cambios irrelevantes, según la ministra, estará este engorroso y comprometedor tema judicial que amenaza con hacer ineficaz ¡toda la concesión del Aeropuerto?

No es un asunto para tomarse a la ligera. LAP no pone fecha fija para construir la II Pista del Jorge Chávez pero sí alza el costo del uso de las mangas y, por supuesto, endosa al usuario los precios. En realidad, lo único que viene haciendo desde el comienzo, es dilatar y alargar definiciones y esta vez en complicidad con el MEF para que nunca terminen de comprarse, expropiarse o enajenarse los terrenos aledaños al Aeropuerto de tal modo que la figura se invierta y sea el Estado, es decir los 28 millones de habitantes, los que paguen la multa a favor de LAP por ¡cientos de millones de dólares!

Amparados en una cláusula mañosa de la IV Addenda, es hasta posible considerar que la II Pista no sea imprescindible o que haya que esperar flujos de vuelos que “así lo justifiquen”. El contrato de concesión, tuvo, como una de sus cláusulas irrevocables que se hacía la II Pista, sí o sí. ¿De qué otro modo le hubiera sacado ventajas Perú a un contrato que enajenaba su primer terminal aéreo? La verdad es que todas las trampas han sido para trasladar a calendas griegas y obviar definiciones que implicaban la inversión de capitales que LAP no ha hecho hasta el momento, porque sólo han vivido de lo que el aeropuerto genera. Para tal caso, no era necesario, dar el terminal en concesión y menos a una empresita tramposa como fue –y es- Lima Airport Partners, LAP.

Las trapacerías de LAP son innumerables, en un manual de lectura ¡Estafa al Perú! ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas! http://www.voltairenet.org/article1... se da cuenta minuciosa de cómo casi desde su polémico y mañoso principio, esta firma hizo cuanto le vino en gana con las sucesivas complicidades de burócratas, ministros, presidentes, los cándidos cundas de Ositran y, de repente, por eso, quema simplemente quema, nadie se atrevió al reto de presentar el modesto trabajo que, sin tener un año, ya agotó su primera tirada, sin publicidad y por el cuasi exclusivo medio del tradicional Radio Bemba. Una segunda edición, corregida y aumentada, enriquecida, asoma en el horizonte. ¡Enhorabuena!

El caso judicial penal que involucra a LAP, dice en su considerando primero: “Que, de la revisión de los actuados preliminares se advierte que del Contrato de Concesión de fecha catorce de febrero de dos mil uno, del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez para la construcción, mejora, conservación y Explotación del Aeropuerto, celebrado entre el Estado peruano representado en ese entonces por el ministro de Transportes y Comunicaciones don Luis Enrique Ortega Navarrete y la empresa concesionaria Lima Airport Partners representada por Gustavo Enrique Morales Valentín, se desprenden que el ministro don Luis Enrique Ortega Navarrete, a pesar de haber asumido la cartera del ministerio recién en fecha veinticinco de noviembre del año dos mil, aparece interviniendo en el contrato elaborado en fecha veintitrés de agosto del mismo año, en calidad de representante y actuando a través del ministerio de Transportes, Comunicaciones, Vivienda y Construcción sin que se consigne el número de Resolución Ministerial que le autorice a intervenir, ni la fecha, sin embargo aparece a pie de página de todos los folios su visto bueno y únicamente la firma de don Gustavo Morales Valentín en el contrato de fecha veinteséis de octubre del año dos mil, sin tener en cuenta que según la disposición de las bases se establece que el representante legal del ministerio de Transportes y Comunicaciones suscribirá el contrato en la fecha de cierre, que se producirían el catorce de febrero del año dos mil uno, como en efecto así se habría hecho corroborado con la certificación que hace el Notario de Lima Carlos Enrique Becerra Palomino, empero en el contrato de cierre aparece adulterado el año dos mil por el año dos mil uno, cuya adulteración también aparece en la cláusula adicional firmado únicamente por el representante legal de la empresa Lima Airport Partners don Enrique Gustavo Morales Valentín hechos contrarios a la ley que habrían dado origen a derecho, y con perjuicio de terceros..........Resuelve: Abrir instrucción en VIA SUMARIA contra Luis Enrique Ortega Navarrete y Gustavo Enrique Morales Valentín por la presunta comisión del delito público contra la fe pública, adulteración de documento público, en agravio del Estado peruano”.

¿De qué empresa seria habla la ministra? ¿con qué derecho ella actúa como defensora de una firma que tiene cientos, sino miles, de problemas y conflictos con otras empresas, que atropella artesanos botándolos a patadas del primer terminal de la nación y que ha propiciado líos, diferencias y actos sumamente cuestionados como el actual del que se cuenta?

Preguntémonos, además, qué tan seria es la ministra. Sonríe con facilidad e impunidad. Debe recordarse, porque en Perú las cosas de puro sabidas, se olvidan, que Verónica Zavala Lombardi, años atrás, cuando fue funcionaria de alto nivel de Fonafe, colocó US$ 5 millones de dólares en un banco, el NBK, que luego quebró. La Contraloría General de la República ha encontrado mérito penal a semejante acción, pero esta señorita sigue oficiando en favor de LAP, le consiente todas sus fechorías, apaña y maquilla cuanto se le ocurre a estos gángsteres y ¡nadie la mueve! Por el contrario, por ejemplo, el diario de la antipatria, El Comercio, le pavimenta y orla una imagen simpática. ¿No es la cárcel su hábitat natural y no el ministerio que no merece una de las chicas de Pandolfi?

¿Y el Congreso? Como es de uso y para no desentonar de su deslucida historia: ¡no existe! La costumbre, la proclividad limeña al papeleo y a la formalidad, hacen que el edificio de la Plaza Bolívar muestre tráfico intenso, pero su inutilidad manifiesta no necesita exagerarse para dar muestras palmarias de abyección. ¡Más barato sería el Establo con sus empleados pagos y sus legiferantes rentados y sin que fueran a gastar luz, teléfono, gasolina! En este tema de la concesión del Aeropuerto Jorge Chávez, ha protagonizado esta dependencia pública, una de las páginas más oprobiosas de que se tenga recuerdo.

Un contrato de concesión no es una prenda que se adecúa al humor o temperamento del concesionario. Lo suscribió el Estado peruano para obtener ventajas del mismo. En cambio, las continuas dilaciones, trampas y argucias de LAP le han enajenado el cariño público y también han sembrado dudas muy razonables sobre su inexistente honestidad. Y con líos como los presentes, en que hay colusión en contra del Estado peruano, no es posible sino imaginarse que todo camina hacia la ineficacia jurídica y habrá que sancionar a los responsables pasados y presentes. ¿De qué empresa seria habla la no tan seria ministra Zavala?

El Jorge Chávez, el “modernísimo” terminal concesionado a LAP, según dicen opiniones recientísimas, ya asemeja a una covacha o a un bohío en víspera de tantas reuniones internacionales en Perú este año. ¿Y a eso llaman progreso, inversión y modernizamiento? ¡Pamplinas!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net hcmujica.blogspot.com Skype: hmujica