Sofovial es una organización instrumental; está pensada y diseñada para colaborar en el fortalecimiento de la sociedad civil; no trabaja en función de sí misma, sino que intenta contribuir con las herramientas de la comunicación comunitaria, la educación para la salud y desde los principios de la educación popular, en los procesos de crecimiento y de cambio de las organizaciones con quienes comparte objetivos en común.

Es frecuente que nos pidan el registro videográfico, radial, fotográfico de sus experiencias. La condición que proponemos es la participación del colectivo en la producción comunicacional; el involucramiento de los vecinos con su organización; la producción en conjunto.

Esta modalidad de construcción protagónica suele resultar una contribución a la instalación de una visión autocrítica, a favorecer la articulación; desarrollar la visibilidad social y fortalecer los lazos solidarios del universo comunitario.

El video popular, la radio del barrio, el periódico zonal, desde nuestro punto de vista, son una herramienta comunicacional que suele permanecer en la marginalidad o en la reproducción de lo instituido, excepto cuando el vecino la siente propia, cuando se encarna como la empanada y el vino tinto en el imaginario colectivo.

Creemos en la democracia participativa, libertaria, cuestionadora de todo formato de dominación. No es posible construir esa democracia sino se socializan las comunicaciones.

Años de autoritarismo, oscurantismo, monopolio absoluto de los medios, unilateralidad del mensaje, neocolonización cultural han dejado huellas indelebles que hoy, con la complicidad de muchos de nuestros dirigentes políticos, siguen profundizándose.

Las vinculaciones de Sofovial con grupos sociales organizados a través de diversas experiencias nacen de la profunda convicción de que necesitamos mediaciones y visibilidad. El proceso así desencadenado nos permite la percepción de nuestros problemas, desde una mirada holística y compleja, una visión que implica nuevas categorías de análisis y un compromiso mayor con el desafío del cambio.

Nuestro trabajo también se orienta a revertir las resistencias que se tienen ante las nuevas tecnologías, las que por su origen y propiedad, no han hecho partícipe al pueblo en su uso, ni menos en la producción de sus creaciones.

Nuestro objetivo es que la comunidad se integre a todo el proceso comunicacional, investigue, opine, genere con la práctica una estética propia, sin remedar los modelos ajenos, opere las cámaras, los transmisores, conozca las islas de edición, los estudios con sus consolas de sonido y participe medularmente en el análisis y selección de todo lo que se registre y difunda.

Queremos que el emisor activo y el receptor pasivo impuestos, se transformen en un conjunto de emirecs (emisores y receptores) que sean a la vez protagonistas y responsables del producto que perciben y difunden; favorecer su capacidad de expresión; incentivar la necesidad de organizarse; apostar en definitiva al enriquecimiento y profundización de la participación social en la construcción de poder comunitario.

Este ejercicio requiere de una introspección crítica, diferenciar lo principal de lo secundario, aprender a discutir y acordar o a convivir con las diferencias.

El momento de trabajar en la edición de un video o un formato radial que relate las fortalezas y debilidades de la organización social, es también considerado parte del proceso.

Suelen grabarse los encuentros para visionar el material, seleccionar los contenidos, elegir las músicas o acordar los títulos. En definitiva, el video o el corto radial, como objeto comunicacional, abandonan el lugar de principal objetivo en términos de resultados y representaciones y se jerarquiza el rico y complejo proceso de comunicación de sus protagonistas, la vida activa de la comunidad, el valor de la organización en libertad.

El producto diseñado y editado colectivamente encuentra entonces un momento para ser compartido con todo el barrio o con otras organizaciones sociales o en ámbitos institucionales. Esta oportunidad es aprovechada para debatir entre los vecinos y, para guardar coherencia, grabamos estas discusiones, insumo indispensable para una próxima edición.

Así, la propuesta de nuestros materiales de comunicación siempre son provisionales, el proceso es continuo, abierto y las diferentes ediciones funcionan como nuevos disparadores para provocar una mayor participación.

A esta altura, a más de 18 años de seguir remando, queremos compartir, confesar, que nos sentimos en un proceso de aprendizaje permanente; que seguimos experimentando emoción en cada vínculo, y que este trabajoso andar, sólo lo hemos podido sostener desde la convicción y la gratificación que nos proporciona el sentirnos parte de un colectivo que va horneando su propia historia (ANC-UTPBA).