Decenas de representantes de organizaciones sociales de mujeres llegaron de todo el país a Montecristi; las convocó el deseo de analizar la coyuntura política nacional e internacional y su deseo irrefrenable de luchar “por la soberanía, por la vida y el socialismo”.

El V Encuentro Nacional de Mujeres, organizado por la Confederación de Mujeres por el Cambio, Confemec, tuvo como lema: “!Aquí mujer, forjando la unidad de la Patria Grande, por la libertad!

En el Encuentro se discutieron algunos documentos, uno de los más trascendentes fue “Nuestras Tareas”, tema en el cual se puntualizaron cuatro ejes de trabajo:

1. Fortalecer la lucha por el cambio y el socialismo

En los actuales momentos es una tarea de primer orden fortalecer la tendencia democrática, patriótica, progresista y de izquierda, y esto implica el reto de trabajar con mayor celeridad en la organización de las mujeres trabajadoras, de las jóvenes de los sectores populares, de las mujeres del campo y la ciudad, que son parte de las clases explotadas.

Es indispensable definir un Plan de Fortalecimiento Organizativo para consolidar una estructura nacional, provincial, cantonal, comunal, con la integración de mujeres y organizaciones que se identifiquen con la Declaración de Principios de la Confemec.

En el cumplimiento de este propósito es necesario impulsar de manera persistente la lucha ideológica, para difundir en las mujeres pobres la tesis del socialismo. La lucha ideológica implica, también, el enfrentamiento a la ofensiva capitalista, a los antivalores que promueve el sistema y anteponer al individualismo, la solidaridad de clase.

2. Trabajar en la educación política de las dirigentes y militantes de la Confemec, la promoción de lideresas a nivel nacional y local, generar una adecuada propaganda y el autosostemiento.

El escenario de hoy, de grandes cambios, demanda un proceso sostenido de educación política de las dirigentes y militantes, la formación y promoción de voceras, de lideresas que difundan las propuestas de la organización y se conviertan en referentes de la lucha de las mujeres, de los trabajadores y de los pueblos. La premisa de que no puede darse procesos de transformación social sin la presencia de las mujeres debe ser tomada en cuenta para este propósito, pues la acción política requiere de dirigentes que dirijan con capacidad la lucha de las mujeres. De igual manera, es importante establecer una Comisión permanente de Prensa y Propaganda. Publicar periódicamente un medio de comunicación escrito de circulación nacional. Incursionar en la radio y televisión, y utilizar distintas formas de propaganda, sin las cuales no es posible desarrollar una acción política, ideológica y organizativa efectiva.

3. Luchar por la conquista de los derechos económicos, sociales, culturales y políticos de las mujeres pobres del Ecuador.

El escenario de la Asamblea Nacional Constituyente es adecuado para demandar los cambios sustanciales para las mujeres trabajadoras y de los sectores populares. Al respecto contamos con nuestra propuesta, que ha sido entregada al presidente Rabel Correa, y que debe servir para movilizar a amplios sectores de mujeres para que se consagren en al nueva Constitución.

Los principales puntos de las propuestas son los siguientes:
- Garantizar la vigencia de los derechos económicos, sociales, culturales y políticos conquistados con la lucha de las mujeres; los que promueven la equidad de género y la eliminación de las discriminaciones por razones étnicos – culturales.

- Garantizar los derechos de las mujeres en educación, salud, seguridad y trabajo social, y derechos políticos.

- No a la violencia contra las mujeres: erradicación de la violencia intrafamiliar como una política de Estado; erradicación de la violencia contra las mujeres en todos los ámbitos del convivir nacional.

4. Promover la Unidad Popular y de izquierda

Para la Confemec, la Unidad de las mujeres pobres, de las organizaciones sociales, sindicales y políticas de izquierda, es un principio fundamental; por ello es necesario establecer vínculos de acción política con las Secretarías de la Mujer de las organizaciones sindicales, de los gremios que se inscriben en la tendencia.

Esta unidad debe expresarse en la práctica permanente de solidaridad con las luchas de los y las trabajadores, de las mujeres de nuestro pueblo.

Debemos trabajar por incorporar a la organización a las mujeres indígenas y negras, que son las que llevan el peso de la mayor opresión. Debemos ser las portavoces de la Unidad Popular en todos los escenarios de la lucha social y política.