El cine y el socialismo

Al terminar la Guerra Civil en Rusia y combatir a la sublevación contrarrevolucionaria, todas las fuerzas rusas se encaminaron a construir la más alta producción de bienes materiales; se impulsó la industrialización socialista con el objetivo de satisfacer las mayores necesidades humanas y con ello se forjaron trabajadores con altos conocimientos científicos y técnicos; se impulsó, también, un proceso de educación e instrucción a la población. Bajo esa misión se solucionaron todas las exigencias educativas y culturales de los pueblos, “el arte y la literatura rusa establecidas fueron llevados a las masas. El cine y el teatro comenzaron a producir nuevas y muy variadas demostraciones” (1), que reflejaban las condiciones sociales y políticas que se desarrollaron en la URSS. Los cineastas rusos, entre ellos Serguéi Eisenstein, dieron importantes contribuciones a la teoría del cine y sus obras cinematográficas eran el reflejo de la armonía de la producción y el arte.

Desde el verano de 1924, Eisenstein dejó la elaboración teatral para dedicarse a la producción de películas bajo el concepto del ’montaje de atracciones cinematográficas’; según el cineasta, “una atracción es lo que entendemos como cualquier hecho demostrable que se sabe y se ha demostrado que ejerce un efecto concreto en la atención y las emociones del público y que, combinado con otros, posee la característica de dirigir las emociones del público en la dirección dictada por el objetivo de la producción.” Las obras desarrolladas por Serguéi Eisenstein eran escenarios de importantes metáforas visuales que se contrastaban en planos dinámicos y creativos que permitían al público sacar sus conclusiones conscientes mientras eran impactados emocional y psicológicamente por una mutua influencia de imágenes; esta técnica la denominó como ’cine puñete’ y la desarrolló en todas sus películas.

El director Eisenstein atravesó dos etapas en la producción cinematográfica. La primera comprende desde 1924 hasta 1929, tiempo en el que produce: ’La huelga’, ’El Acorazado Potenmkim’, ’Octubre’ (estas tres cintas se las denominó como la trilogía de la revolución) y ’Entre lo nuevo y lo viejo’; todas estas películas se produjeron sin sonido y en blanco y negro. Estas obras se las produce en medio de la lucha del pueblo de la URSS por fortalecer la revolución socialista y como herramienta para estimular los trabajos para la industrialización de la Unión Soviética. Las tres primeras películas describen la lucha de los obreros, los marinos y los bolcheviques por conquistar el poder, a la vez representan el heroísmo contra la represión zarista; la última obra cinematográfica de este período (‘Entre lo nuevo y lo viejo’) se enmarca en la tarea de concienciar a los pueblos rusos y, principalmente, a los campesinos sobre la necesidad de la colectivización socialista.

La segunda etapa de la obra de Serguéi Eisenstein comienza en 1938 y terminó en febrero de 1948 (fecha en la que fallece después de un ataque al corazón). En este período realiza ’Alexander Nevsky’ e ’Iván el Terrible’ (primera y segunda parte). Estas películas demuestran una madurez técnica del cineasta, logra perfeccionar los primeros planos y el montaje, evoluciona al trabajo con el sonido y la construcción del guión es sencilla y fácil de relacionarse con su público; con ello logra generar sentimientos patrióticos con el objetivo de defender la URSS.

’Alexander Nevsky’ es estrenada el 23 de noviembre de 1938, en Moscú, meses antes de la invasión nazi al territorio soviético. Esta obra se convierte en un pieza histórica, en la que se relata la victoria en siglo XIII del Ejército ruso dirigido por Nevsky ante los alemanes.

1. PDKP, La revolución de Octubre y la trasformación en las artes y ciencias, Unidad y Lucha Nº 15, ediciones ERE, octubre 2007 Quito-Ecuador, pág. 135.