El de Fontevecchia es apenas un ejemplo de lo que podría encuadrarse en un pensamiento de Eduardo Galeano: “Una cosa es la libertad del dinero y otra muy distinta la libertad de los hombres”. En definitiva, estamos determinados por aquello que la UTPBA denunció desde su propio nacimiento y que quedó ratificado en el Primer Congreso Mundial de la Comunicación que organizó en 1998: “No hay democracia informativa sin democracia económica”.

Aquellas limitaciones para ejercer el periodismo son el alimento no perecedero de las corporaciones de la Comunicación. Su doble discurso declama por un lado el protectorado de una libertad ilusoria y por el otro conculca derechos que trascienden las conquistas gremiales de los trabajadores de prensa. ¿Sería posible investigar a fondo el modo en que Multicanal absorbió a Cablevisión o el verdadero valor de los derechos televisivos del fútbol en cualquier medio del Grupo Clarín? La respuesta es no. Porque se trata del beneficiario de un negocio inmensurable apoyado en dos pilares de la industria del entretenimiento que generan miles de millones en divisas: el deporte más masivo del mundo y la TV.

Ciertas consignas parecen tan vacuas por la voracidad del capital (¿libertad de prensa? ¿economía de mercado?) que millones de personas puede que no adviertan cómo las noticias se convierten en un arma durante conflictos entre corporaciones que se disputan espacios de poder. Para el caso, recuérdese la pelea entre Clarín y el CEI - el grupo de medios de los banqueros Raúl Moneta y Richard Handley – en la década de los ’90.

Las conclusiones a que arribó la Comisión McBride de la UNESCO en 1980 –el riguroso informe señalaba los problemas de desigualdad en el acceso a los bienes culturales- quedaron estrechas. Desde entonces, se acentuó tanto la concentración de medios que hizo más pertinentes algunas preguntas: ¿Desde dónde y cómo informamos? ¿Hay espacios posibles de absoluta libertad? ¿Cuáles son los límites que nos imponen y cuáles los que nos imponemos? ¿Cómo seguimos robusteciendo las redes de comunicación alternativa?

En este contexto adverso, que en Argentina parece inmodificable en el corto plazo, no todo está perdido en la sociedad de la información. Con avances y retrocesos, los trabajadores de prensa incursionan en empresas recuperadas, crean experiencias colectivas donde se desempeñan con escasos recursos y dan lucha allí donde se requiere hacerlo. Incluso se preocupan más por la calidad final del producto que sus propios dueños.

Está comprobado que aquellos espacios primero ganaron terreno con las radios alternativas, después con los medios gráficos cooperativos y ahora se extienden a Internet como voces diferentes dispuestas a participar del debate de ideas. La UTPBA tiene una política que respalda hace años esas iniciativas y que contempla la capacitación de los trabajadores de prensa que se desempeñan por afuera del circuito de medios comerciales.

Hay que perderle el miedo al poder de las corporaciones en un amplio sentido y los periodistas debemos empezar por hacerlo con las que explotan nuestro trabajo intelectual. Y por qué no, también merece ser investigada una empresa que pauta publicidad si al mismo tiempo contamina el medioambiente o paga salarios de miseria.

A menudo debatimos sobre la ética en nuestra profesión o se nos induce a discurrir sobre un código para ella, cuando nada decimos de la ética empresaria y sobre todo si se trata de la que paga un aviso a página completa en un diario o decenas de segundos en radio y televisión. ¿Qué independencia puede invocar un medio que silencia los latrocinios de sus clientes, apela a la censura previa para poner sus dineros a salvo o manipula una información como ariete para hacer negocios con el estado?

El futuro de la profesión requiere de un abordaje valiente para este desafío complicado. Se impone una nueva construcción de sentido para que la libertad de prensa no se piense como un derecho superior a los demás cuando, en realidad, es la libertad de empresa la que está por sobre todo. En el capitalismo ésa es la cuestión de fondo (ANC-UTPBA).